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A
propósito de una novedad editorial
EL EXILIO URUGUAYO
DEL
PRESIDENTE JOÃO
GOULART
Han transcurrido prácticamente cuatro décadas del día en que fue
depuesto el Presidente de Brasil João Goulart (Jango), por la
acción de un movimiento radical de derecha y la participación de
fuerzas castrenses.
Como en una historia homónima de “Crónica de una muerte
anunciada”, eran visibles los intereses, apetencias y peligros que
entonces se cernían desde el exterior sobre nuestra sufrida
América Latina.
Desde luego, los partidarios del “statu quo”, resistían los más
mínimos cambios, en escenas que la historia muestra hasta el
hartazgo.
Trabajando en el parlamento uruguayo fui testigo de la
preocupación que generaba el hecho y de las inmediatas respuestas
de solidaridad con Brasil, su pueblo e instituciones libres.
Era muy obvio, en el análisis político de la hora, que la
vulnerabilidad de Brasil -el país más grande del continente,
orientado por el Presidente Goulart a la remoción desigualdades y
avanzar desenvolviendo una economía autónoma- pasaba a ser
compartida por los menores. Y Uruguay era uno de éstos.
Desde el espectro del movimiento social, especialmente desde las
organizaciones de obreros, de estudiantes e intelectuales, hubo
claridad sobre los sucesos brasileños.
A través de un programa radial que conducía en la capital de
Uruguay denuncié -en nombre de mis compañeros de trabajo, como lo
hicieron decenas de amigos-, aquella circunstancia aciaga que
atravesaba la nación hermana y nuestra América.
Goulart obtuvo asilo en Uruguay. Meses después, caminaba por
calles céntricas montevideanas, mirado con respeto por los
ciudadanos y saludado con simpatía.
Toda esta introducción tiene que ver con una circunstancia
concreta: el lanzamiento del libro “De Lula a Jango. JOÃO
GOULART”, que acaba de registrarse en Teatro del Centro, sobre
Plaza de Cagancha.
El autor es el experiente periodista Jorge Otero, quien
perteneciera al staff del “El Día”, diario que en los albores del
siglo XX fundara Don José Batlle y Ordóñez.
El afinado conocimiento que el colega tuvo de la intimidad del
exilio de Goulart, de sus ideas y entorno, conceden a las
generaciones contemporáneas un testimonio muy valioso, tanto
desde el ángulo histórico como político.
En un texto escrito para la obra citada, Leonel Brizola -familiar
de Jango y compañero de luchas- recuerda la opinión de Darcy
Ribeiro en el sentido de que la historia de Goulart “no es la de
alguien que haya caído por sus errores y defectos, sino de quien
fue depuesto, precisamente, en virtud de sus cualidades y
proyectos para Brasil”.
En otro pasaje afirma que “fue un líder que jamás perdió la
simplicidad que marca al hombre rural del interior “gaúcho”, que
ejercita en los mates y asados con la gente del campo, y que
practicaría siempre, en el poder, con los sindicatos o con nuestra
gente de las ciudades”.
En su breve alegato prologal Brizola apunta: “La dictadura -que
Getulio Vargas evitó en 1954 con un balazo en el pecho, y que en
1961 fue detenida por la resistencia popular- sacó a Jango del
poder. El exilio le sacó también la vida”.
(La publicación de Jorge Otero se adquiere en Ediciones “De la
Plaza”, editorial del diario “El País”. Galería Plaza Libertad.
Zelmar Michelini N° 1329 locales 18 y 20. Montevideo. Precio
$250.) |