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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

LA ESCUELA TÉCNICA DE LA FRONTERA

   Acaban de registrarse nuevos contactos entre las autoridades de Brasil y Uruguay para plasmar un proyecto de escuela técnica fronteriza.

   La sede del Consulado Regional de Uruguay en Chuí fue centro de importantes reuniones, de las que participaron activamente docentes portoalegrenses.

   Los mismos partieron rumbo a Montevideo para celebrar contactos con integrantes del organismo de la educación media y preuniversitaria, con los que abordarán los variados aspectos que supone instrumentar la iniciativa.

   Lo que se ha percibido, en toda la larga serie de contactos que hasta ahora han desenvuelto los gestores locales, es una franca disposición para poner cima a este emprendimiento binacional.

   La idea se ha hecho patrimonio,  asimismo, de autoridades del Estado de Río Grande del Sur que esperan plasmarla con la contribución que deba prestar el gobierno federal, no sólo por una cuestión de recursos, sino de formalidades que deben arreglarse a nivel de los dos países.

   Miembros del Consejo de la Enseñanza Técnica del Uruguay, que han visitado Chuy, han estado contestes en la conveniencia de implantar un instituto de estas características, con algunos de los cursos que imparte la Universidad del Trabajo.

   Es de suponer que conjuntando esfuerzos desde las dos naciones pueda colmarse la expectativa existente para poner en funcionamiento un centro docente que prepare operarios calificados en oficios actuales, con empleo de tecnologías modernas.

   Lo que aporte Brasil será de mucha significación. Su desarrollo -no sólo industrial- le permite apreciar desde el ángulo de su experiencia, de modo muy vivo, las necesidades y tendencias de los mercados. De la otra, Uruguay dispone de educadores con buen nivel pedagógico.

   Una escuela técnica binacional deberá buscar, por supuesto, la convergencia de intereses para preparar, del modo más idóneo, a nuestros jóvenes.

   La puesta en funcionamiento de un instituto de formación de estas características encenderá una luz en el camino -tantas veces truncado- de los muchachos. Animará el espíritu de los padres que, imposibilitados de costear los estudios de sus hijos fuera de estas localidades, se abrazan a la decepción de verlos incorporados a alguna actividad rutinaria, carente de porvenir.

   Nuestros países tienen diferencias considerables en orden a sus magnitudes territoriales y número de habitantes. El porte de uno y otro podrían más que asemejarlos, hacerlos disímiles. Sin embargo, aquí, en esta frontera oriental-gaúcha, ocurre lo contrario. Nuestras comunidades se compatibilizan hasta por el orden de sus escalas poblacionales. No es una mera figura retórica decir que ellas están cruzadas como en un gran abrazo. Está en su historia, en el modo de ser de “estos” brasileños y uruguayos; en lo que configura nuestra vida social.

   La escuela técnica binacional es, como idea que debemos ayudar a materializar, un formidable pilar para una integración dinámica, creadora de nuestros pueblos.

   ¿Por qué? Por la sencilla razón de que todo lo que se basa en la educación, en propagación y afirmación del conocimiento, hace al mejor futuro.

   Sin educación el desarrollo económico y social de nuestras sociedades será un mito. El trabajo calificado y la disposición a llevar adelante y unidos la propuesta puede potenciar áreas productivas, coadyuvar al comercio, ponerle locomotoras al turismo, generando un gran espacio de bienestar compartido.

   La escuela binacional de la enseñanza técnica para esta frontera debe captar la adhesión y el compromiso de los hombres públicos y de la ciudadanía toda  para coadyuvar a su puesta en funcionamiento. 

Walter Celina - 28 de julio de 2003  waltercelina@hotmail.com


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