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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

SOBRE LOS “DISPENSARIOS” MARINOS

PRECISIÓN INICIAL

   Una cuestión preliminar. La voz “dispensario” es un galicismo, esto es, una palabra de origen extranjero, introducida en la lengua española desde el francés. Calificado como un “barbarismo”, lo que importa, sin embargo, es saber cuál es su sentido.  

   Puede ser asimilada a consultorio. Un lugar en el que se recibe asistencia médica y farmacéutica. Con la calificación de “marino” adquiere interés saber de qué se trata.

   Y esto fue lo que motivó que una calificada asistencia se congregara en la sede del Consulado Regional de Uruguay en Chuí (Brasil), la pasada semana. Allí tuvo lugar una reunión con médicos, educadores, ambientalistas, estudiantes, periodistas y público.

LA INFORMACIÓN

   La Dra. Silvana González y un núcleo de acompañantes dieron cuenta que están procurando desarrollar en Uruguay un procedimiento terapéutico en base a la ingesta diaria de agua de mar (500 c.c. para niños, fraccionados en tres tomas). A tal fin, disponen de una base en el balneario La Paloma (Rocha).

   A partir de la semejanza de la composición química del agua de mar con la que circula en el cuerpo humano se ha inferido que, cuando en este surgen alteraciones -enfermedad-, el equilibrio puede restablecerse.

   El agua no sólo podría beberse, sino aplicarse en las partes afectadas e, incluso, inyectarse.

   A principios del siglo pasado, René Quinton, en Francia, habría  tratado con algún éxito a enfermos terminales y niños desnutridos. Al morir, en 1925, sus experiencias no se sustentaron en los ámbitos académicos. Pero resurgieron ahora, con un periodista, el Sr. Laureano Domínguez, en Colombia y con la médica Silvana González, quien pregona el método en Uruguay.

   Tras un accidente, el primero se recuperó a partir del agua oceánica y, la segunda, superó serios problemas gastro-intestinales.

   El proyecto PRODIMAR -pro dispensarios marinos- ha sido concebido para operar en regiones deprimidas, en base a la construcción de pozos próximos al mar, en zonas no contaminadas. Desde allí se haría la distribución del agua oceánica en envases de plástico.

   La Fundación Aqua Maris, en Badalona, España, apuntala a los grupos que se están formando en diversos países.

   Más de una decena de laboratorios en Europa están dedicados a la venta de agua marina. En Alicante (España) la empresa Laboratoires Quinton International vende una mezcla de agua dulce con agua de mar traída del Atlántico, frente a Francia. En Barcelona, otro laboratorio importa el agua desde Alemania.

   En La Paloma, por lo que pudo escucharse en la reunión,  una barcaza en forma periódica extrae agua yendo a buscarla mar adentro, la que luego es entregada a personas interesadas en seguir tratamientos.

   Hasta aquí la información recogida.

RAZÓN DEL INTERÉS

   El interés despertado por la invitación para escuchar la exposición fácilmente se comprende. Nuestras comunidades tienen una notoria ubicación junto a una costa oceánica privilegiada. La eventual instalación de “consultorios marinos” podría  ser un factor importante para la cura y prevención de enfermedades y hasta un factor de aceleración del progreso regional. La sede consular quedó literalmente desbordada.

SIN CONSULTORIOS

   De lo que pudo apreciarse, la noción técnica de “consultorio” en estos dispensarios no se cumple. Existen acciones para proveer agua aunque sin infraestructura que permita llevar con detalle el diagnóstico de cada paciente y su historia clínica, acompañada de un registro de variables.

   De fondo, se trataría -más que nada- de actos de buena voluntad y de la adopción de un procedimiento intuitivo o de fe.

LO QUE AUN FALTA

   De las numerosas preguntas con que se animó el diálogo con la expositora, quedó de manifiesto la no existencia de respaldo para el denominado “plasma Quinton” por parte del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia, ni que se hayan protocolizado investigaciones  en Uruguay, ni en otros países. El tema no se ha expuesto ante el Ministerio de Salud Pública, ni ante la Facultad de Medicina. Sólo se habrían realizado entrevistas con el Decano de la Facultad de Veterinaria.

   Los Dres. Volnei Nicoletti Pereira (Santa Vitória do Palmar) y Antonio Fariña (Chuy) fueron enfáticos en requerir aval de investigaciones regulares, en serie y certificadas para aceptar, como método valedero para la salud, el que se  propugnaba. El último de los nombrados señaló como contraindicado que, en estas condiciones, pudiera inyectarse la solución marina a cualquier persona.

   El ambientalista Edison Douglas Mendes advirtió sobre la peligrosa contaminación  del Arroyo Chuy, que  en esta zona desagua sobre el Océano Atlántico.

LO QUE QUEDA

   Más allá de las divergencias, se asistió a un encuentro que mostró la sensibilidad de nuestra gente en los temas de la salud y del medio ambiente; del afán de construir solidariamente, respetando los  valores adquiridos a través del rigor científico.  

   Hubo una unanimidad: de los asistentes nadie tuvo  dudas respecto a que nuestras costas y nuestras aguas constituyen manantiales de vida, que debemos aprovechar y, a la par, defender.

   Estuvo muy bien la oficina consular en facilitar este coloquio  fronterizo. La circulación de ideas es una forma de incitar al desarrollo y a la elección de las vías más aptas.

Walter Celina - 21 de julio de 2003  waltercelina@hotmail.com


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