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EL BUEN CAMINO
Los temas de la seguridad pública están planteados al rojo vivo en
el ámbito fronterizo.
La conformación de un régimen de patrullas rurales -vieja y
actualizada figura del Código Rural de Uruguay- fue replanteada
por el Ministro del Interior, Esc. Guillermo Stirling.
La concertación de esfuerzos contra el abigeato fue tema de una
amplia reunión, compartida con Autoridades Brasileñas. A la misma
se dieron cita, junto a las autoridades de cúpula, vecinos
-esquilmados en sus haciendas-, Jefes de Policía y funcionarios
especializados.
Los contactos prosiguen con la activa participación de los
Consulados de los dos países, en un accionar que despierta
resistencia en los grupos que efectúan el tráfico y sacrificio de
animales robados.
El responsable de los servicios brasileños admitió que el 60% de
la carne de consumo de la zona sur del Estado de Río Grande
procede del hurto de reses.
El asesinato de un pecuarista vitoriense, en la carretera que
deriva de Santa Vitória a Balneario Hermenegildo, ocurrido el día
antes en que debía deponer y -probablemente acusar- en estrados
judiciales, sería revelador de la existencia de un fuerte grupo de
delincuentes, operando en el área fronteriza.
El problema no está sólo planteado en el campo, sino en los
poblados y áreas residencial-turísticas.
Balneario Hermenegildo y en el enclave limítrofe Barra do Chuí,
con sus nuevos barrios (caso de Alvorada, elegido como sitio
preferencial de descanso), están bajo la fuerte presión de
grupos que destrozan las viviendas y saquean las pertenencias de
los residentes temporarios, así como de aquellos habitantes
permanentes que osen abandonar sus viviendas por unas horas.
El destacamento de la Brigada Militar de Barra do Chuí -en
jurisdicción de la comuna vitoriense- tenía tan escaso personal
que, por una decisión superior, pasó a unificarse con el que opera
desde el Municipio cercano de Chuí, aunque espaciado por 10 kms
de ruta!
Mientras tanto, los creyentes deberán estar “con el Jesús en la
boca” para que las gavillas no ataquen sus propiedades. Por lo
menos, hasta que lleguen los refuerzos y el servicio se establezca
localmente, como debiera ser y no es.
En medio de todas estas dificultades, acaba de encenderse una
pequeña luz.
El noticioso de TV Canal 4, correspondiente a la emisión de la
hora 19:00 del día martes 24 de junio p.pdo., daba cuenta de una
operación conjunta en ciudad de Chuí (Brasil), a cargo de la
Brigada Militar y personal de la Seccional 5ta. (Uruguay). El Cabo
que proveía la información al Sr. Rubén Darío Cabrera establecía
que se había contado con la “colaboración” de la Policía de
Uruguay, en procura de un delincuente que tras, escalar por muros
y techos, no pudo ser apresado.
Si el resultado no fue afortunado en la circunstancia, lo que cabe
resaltar muy especialmente es la característica del procedimiento,
consistente en la prestación de la colaboración de Agentes de la
Seccional a la Brigada Militar de Chuí.
Estas acciones son las que la gente reclama y las que están
presididas por el buen sentido. Las que se tienen que abrir paso,
generando costumbre.
Se trata de los procedimientos de los que se ha hablado -tantas
veces- en los encuentros binacionales.
Estas formas operativas -que obviamente no deben estar exentas de
formalidades mínimas- son las que -aún tibiamente-, comienzan a
tomar cuerpo.
Merecen el beneplácito en el comentario ciudadano y hay que
saludarlas sin reticencias porque se orientan al bien público.
Este sentimiento de complacencia de la opinión pública debe llegar
a los Sres. Jefes -en sus ámbitos de competencia-, como al
personal actuante.
Así como la función del mejoramiento de la sociedad es tarea de la
que los ciudadanos no debemos desligarnos, lo es la relativa a la
contención y reversión de la delincuencia. Corresponde pues, que
examinamos el apoyo a las fuerzas del orden público y entendamos
su labor.
Y, a propósito, de actividades policiales conjuntas y cooperativas
en esta frontera, que alentemos -más pronto que tarde- la
formación de equipos mixtos para que desarrollen investigaciones y
patrullajes sucesivos en nuestras ciudades y poblaciones costeras.
Será un método que podrá ir restituyendo a los comerciantes y
empresarios, a la gente de trabajo y a las familias, la
tranquilidad perdida.
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