|
TENSA
ESPERA EN BARRA DO CHUÍ
La serena belleza del paisaje marítimo de Barra do Chuí y su
entorno, el carácter pacífico de su gente y los esfuerzos de
vecinos y comerciantes, alentando el perfil turístico de la zona,
se están poniendo en tela de juicio.
Estamos ubicados en el punto más austral de Brasil, a un paso de
la Barra Uruguaya, allí donde los haces lumínicos del gran faro
advierten a los navegantes y hermanan a dos comunidades
fronterizas.
La liberalidad imperante para la circulación de personas en este
espacio limítrofe ha permitido la impunidad de movimientos de
ladronzuelos, ladrones y violentistas quienes con sus acciones
vienen, en estos años, causando ingentes perjuicios.
¿De qué sujetos se trata? No sólo de aquellos que transitan de
una comunidad a la otra, alternando su movilidad entre Santa
Vitória, Chuí, Chuy y los balnearios costeros. La gente sospecha y
tiene indicios que, como una amiba, una gavilla opera localmente.
¿Por qué -desde hace no menos de tres años- los vecinos comenzaron
a apelar a servicios de vigilantes nocturnos, primero; luego, a
una empresa establecida en Santa Vitória y, después a otra, para
asegurar sus bienes?
Nadie paga servicios de seguridad si no se siente desprotegido por
la autoridad establecida para reprimir el delito. Es muy obvio.
En momentos de mayor afluencia de visitantes, la sede de la
Brigada Militar, en Barra do Chuí, se ve acrecida con más
funcionarios. Tal circunstancia siempre fue vista con
satisfacción, al potenciarse la capacidad de respuesta del
servicio ordinario.
Pero, el resto del año, con apenas tres funcionarios y un vehículo
desmejorado, todo se encoge y retorna la inercia funcional.
Hoy es valor entendido que no hay cambios positivos y que todo se
agrava.
Los “amigos de lo ajeno” se han posesionado del eje de Barra do
Chuí, Alvorada -la urbanización más pujante- y barrios
circundantes.
Basta que los delincuentes observen que los propietarios están
ausentes, por unos días, o apenas unas horas, para que se violen
las aberturas y los roben. Por añadidura, ha habido atracos a cara
descubierta.
¿Podrán cambiarse las cosas ahora? ¿De qué modo? ¿Con qué medidas?
Estas preguntas -y otras que podrían formularse- tienen razón de
ser por lo dicho y por algo más. La desolación que padecen los
damnificados es muy grande, al punto que muchos no acuden a la
Brigada Militar para testimoniar sus denuncias.
A iniciativa de un núcleo de apreciados comerciantes, Barra do
Chuí fue visitada por los responsables de los servicios de
seguridad pública de Santa Vitória do Palmar -que es sede del
comando-, por delegados de autoridades regionales y por el Sr.
Volmar Barreto, actual presidente de la Cámara de Vereadores
vitoriense.
Ya la alarma pública no son los robos y atracos, sino el cierre,
de hecho, del puesto de la Barra Brasileña, cuyos efectivos se
reagrupan para actuar desde una base, en Chuí, a diez kilómetros
del lugar.
Las conexiones quedan libradas al teléfono, pero este servicio
domiciliario sólo cubre el casco de la Barra, ya que
“Brasil-Telecom” no lo provee al resto del balneario.
Ante una emergencia, la Brigada chuiense atendería cualquier
requerimiento desde su puesto lejano, manteniendo el compromiso de
incursionar una, dos o tres veces, cada 24 horas, en la medida
limitada de sus posibilidades. La precariedad reina y salta a la
vista.
Existe en esta área de la frontera una expectativa cierta. Han
habido compromisos de mejoramiento y los convocantes del encuentro
han abierto una carta de crédito y de espera prudencial, en un
gesto muy digno.
El presidente del cuerpo legislativo, el Sr. Barreto, es una
persona sensible. Es de esperar que, con los demás actores, pueda
asumir la coordinación de los esfuerzos que permitan restaurar y
dar nuevo perfil a la seguridad pública de Barra do Chuí.
El Sr. Germano Rigotto, Gobernador del Estado de Río Grande del
Sur, se ha expresado por el reforzamiento de los servicios
policíacos, cuya esencialidad está fuera de discusión.
Los habitantes de la comunidad fronteriza atlántica aguardan
comprensión y, por lógica, un efectivo apoyo del gobierno estadual
y de las reparticiones competentes.
Mientras tanto, continúan en tensa vigilia. |