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COLUMNA DE TANGO CULTURA

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EL HIMNO DE LOS TANGOS

Escribe Walter Ernesto Celina

Segunda nota final

Cualquier historia lineal, como simplificación de hechos, genera una distorsión de la realidad. Conviene por ello mismo saber, lo más ampliamente posible, cuáles son los contextos. La labor periodística y, muy especialmente la referida al pasado, debe tomar en cuenta esta premisa.

Con este punto de vista es que he querido incursionar en la historia de “La cumparsita”, procurando que el lector se instale en el escenario platense, lo imagine y, de serle posible, que también lo indague.

 

Cuando el siglo XX echó a andar, una de las diversiones públicas de mayor suceso era el carnaval. Los estudiantes bullangueros animaban las celebraciones capitalinas. Por esta razón, Gerardo Hernán Matos Rodríguez (28.III.1897-24.IV.1948) hilvanó para la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) una música. Y con sus cofrades salió a la calle. Era el año 1916. Un peón de un establecimiento de lechería -lugar de ordeñe y venta- advierte para sus compañeros, en una forma dialectal: -¡Rápido. Viene la cumparsita de los estudiantes!

Cumparsita” de comparsa, agrupación o conjunto de personas. Y como señala el ilustre José Gobello, a alguien se le ocurrió bautizarla inmediatamente como se le conoce.

Carátula de la primera  partitura impresa de “La cumparsita”, realizada por la Casa “Ricordi”, de Buenos Aires.

En rigor, la notación original precisaba de ajustes. Ellos ocurrieron en el Café “La Giralda” (en la ubicación actual del Palacio Salvo, de Montevideo). Los amigos de Matos se la presentaron a Minotto Di Cicco, quien no la consideró. Correspondería al músico mercedario Carlos Warren acercársela a su amigo Roberto Firpo para que la arreglase y, de ser posible, la colocara en su repertorio.

Julio C. Puppo, “El Hachero”, revivió este hito de “La Giralda” así:

-En unas de esas noches aparece en el pizarrón  donde se anunciaban las novedades, estas palabras, con tiza: “Hoy “La Cumparsita”. Tango por el uruguayo Gerardo Matos Rodríguez”.

Gerardo llegó al lugar, vio el cartel y, pensando que se trataba de una picardía de sus amigos, “calladito se manda a mudar”.

Puppo recuerda: “Años después, el mismo Firpo comentaba asombrado: -¡Quién iba a decir que aquello sería el tango universal!”

Correspondió al destacado director estrenar la obra en el Bar “Iglesias”, de Buenos Aires. Para unos, fue también Roberto Firpo quien primero la grabó. Para otros, la orquesta Alonso-Minotto Di Cicco. Corrían los días de mayo de 1917.

 Matos Rodríguez vende la partitura por unos pocos pesos argentinos a la Casa “Breyer Hermanos”. Corresponsalías periodísticas y la vida nocturna lo llevan a Europa. Ejerce, también, como cónsul. Transita entre Francia y Alemania.

Cuando en 1924 la orquesta de Francisco Canaro arriba a París, Matos se enterará que “La cumparsita” ha tenido un lanzamiento cantado.

Ocurrió en el Teatro “Apolo” de la city porteña. En el sainete “Un programa de cabaret” la estrenó como “Si supieras” Juan Ferrari, el 6 de junio. Asimismo, Carlos Gardel la llevó de inmediato al disco.

Los letristas que han acoplado versos a la partitura original son Pascual Contursi -viejo habitué del “Moulin Rouge” y “La Giralda” montevideanos- y Enrique P. Maroni, un radialista.

Intrincados procesos judiciales se sucederán hasta que, por un laudo de  Francisco Canaro, se despejan los intereses de los litigantes en torno a los cuantiosos derechos autorales. Matos Rodríguez  había fallecido meses antes.

Aludiendo al París los años 20, Silvestre Byrón ha dicho sobre el himno de los tangos: “…Y cuando se baila un tango, se baila “La cumparsita”. Desde esa capital del mundo se difunde a todos los puntos cardinales del planeta. A todas las esferas, en todos los ambientes.

Y deriva esta conclusión compartible, que se afirma en el correr del tiempo: La  cumparsita es, en el mundo entero, sinónimo de tango. Por siempre, para siempre. 

 

El mítico Café “La Giralda”, en la Av. 18 de Julio y Plaza Independencia, donde luego se erigiera el “Palacio Salvo”.

Aquí fue estrenada “La Cumparsita”.

Walter Celina - marzo de 2006  tangocultura@hotmail.com 


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