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LA
FILMOGRAFÍA GARDELIANA
La muerte en el aeródromo de Medellín encontró a Carlos Gardel en
un momento estelar impresionante, en que el actor accede a nuevas
facetas de su actividad creadora.
El celuloide aparecía como el campo en que personalidades del
espectáculo comenzaban a registrar sus proezas.
Su fotografía con Charles Chaplin -genio del cine de todos los
tiempos- no es un hecho accidental.
No en vano otro cantante insuperable -de aquella época en que las
tecnologías todo comenzaban a revolucionar-, Al Jolson, conmocionó
al cine mudo agregándole la excepcionalidad de su voz, letras y
ritmos.
Gardel, en rigor para esto no era un novato. Ya en 1916 había
realizado su primer filme mudo en Argentina y tenía en su haber
-con otros artistas amigos- una serie de pioneros videoclips,
apuntaladores de grandes letras.
Vayamos a su filmografía, en apretada síntesis:
Se levantaron sets gardelianos para sus producciones en Argentina,
Francia y Estados Unidos, siendo de precisar -en recuerdo del
maestro de la crítica uruguaya de cine, Prof. Homero Alsina
Thevenet- que por los años 30 la industria norteamericana permitía
que artistas extranjeros organizaran sus trabajos utilizando la
infraestructura hollywoodense. Gardel aprovechó también de este
sistema liberal, luego eliminado por los grandes sellos.
La cronología comprende: Flor de Durazno - 1916; Filmación
sonora de 10 cortometrajes, los primeros de América Latina - 1930;
Luces de Buenos Aires - 1931; La Casa es Seria - 1931; Espérame
- 1932; Melodía de Arrabal - 1932; Guitarra, Guitarra Mía - 1933:
Amores de Estudiante - 1933; Golondrina - 1933 - Mi Buenos Aires
Querido - 1934: Cuesta Abajo -1934; Soledad -1934; Volver -1934;
El Día que me Quieras - 1935; Tango Bar - 1935; Por una Cabeza -
1935; Sus Ojos de Cerraron - 1935; Volvió una Noche - 1935. Para
1936 proyectaba Cazadores de Estrellas.
tangoculturauy@hotmail.com
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