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GARDEL:
LA FICCIÓN FRANCESISTA
Una tradicional emisora montevideana -que en las horas pares
propaga desde el extremo del dial la voz de Carlos Gardel-,
mantiene en su cartelera comercial la publicidad sobre un libro
destinado a persuadir -hasta subliminalmente- a los uruguayos y
argentinos que circulan por espectro radiofónico que el cantante
es de nacionalidad francesa y no oriental.
Aburridora sorpresa pues, para los que, por afición inveterada o
por azar, se enganchan con El Mago. Las menciones están
volcadas al título del opúsculo que no es otro que “Carlos
Gardel, sus antecedentes franceses”. La obra
corresponde a los galos Monique Ruffié de Saint Blancat y a
Georges Galopa, acompañados por el argentino Juan Carlos Esteban.
Este último ha solicitado a la Academia Nacional del Tango de
Buenos Aires exponer algunos los antecedentes de la familia Gardés
que, supuestamente, acompañarían la filiación gardeliana.
El presidente de la prestigiosa entidad es el escritor y músico
uruguayo Horacio Arturo Ferrer, un adalid mundial del tango-,
quien a la vez ha recibido el requerimiento de la investigadora
argentina Martina Iñiguez para debatir con el publicista Esteban
o, en todo caso, exponer las críticas que le merecen las
argumentaciones dadas por los autores del libro de marras.
A juicio de la pesquisadora y polemista correntina el libro del
que informa la radio tanguera uruguaya no hace otra cosa que
corroborar que las afirmaciones sólo contribuyen a descalificar la
tesis que se pretende defender, aún empleando argumentos de buena
fe.
Para despejar las dudas que pudo generar la susodicha obra, sólo
cabe afirmar que el trío autoral no ha hecho más que robustecer la
teoría de mayor recibo: la que confirma el nacimiento del
extraordinario cantante universal en Uruguay.
Habrá motivos para volver al punto.
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