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LA DOCUMENTACIÓN GARDELINA
He tenido oportunidad de referirme a través de diversos medios
sobre la necesidad perentoria de que nuestros gobiernos e
instituciones académicas establezcan medidas conducentes para
preservar la documentación gardeliana.
No se trata de expropiar el acervo sino de registrar, con todas
las garantías, que las piezas luzcan en el mejor estado
compatible al paso del tiempo y ajenas a cualquier sospecha de
adulteración con fines inconfesables.
Será imprescindible identificar cuanto se haya realizado para
cambiar particularmente la fisonomía del cantante, alterando -como
ya se conoce- fotografías de su niñez, con el obvio propósito de
asimilar a Carlos a otras personas o, mismo, producir el efecto de
que determinadas individuos son tales cuando, en rigor, se trata
de otros, a veces familiares, con los que hubo similitudes de
edades.
Se trata de una magna y multisectorial empresa en la que deberán
actuar especialistas de los departamentos de cultura, museólogos,
vestuaristas, fotógrafos, técnicos de variadas disciplinas, en una
labor armónica, con un plan coordinado entre países, instituciones
y ciudadanos.
Lo que importa es defender la autenticidad de cada pieza,
insuperable cualidad para mostrar las esencias del gardelismo, su
proyección en el tiempo y su contribución a la cultura ciudadana y
a la identidad de nuestros pueblos.
Tal la importancia del asunto. Nada mejor pues que, poner el tema
sobre la mesa para convocar a los generosos de espíritu -que los
hay- y a los sapientes -que forman larga fila- para comenzar una
labor que no puede quedar dispersa, ni al albur de las
circunstancias.
taangoculturauy@hotmail.com
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