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CARLOS GARDEL

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TESTIMONIO DE MEDELLÍN

Declaraciones de José Plaja, secretario de la gira de Carlos Gardel, insertas en la obra “Repatriación de Gardel”, del Investigador argentino Ricardo Ostuni.

 OCUPANTES DEL AVIÓN

   José Plaja: Viajábamos en un trimotor “Ford”, además de Gardel, sus tres guitarristas -Aguilar, Riverol y Barbieri-; su agente publicitario, Azaf; el representante de Artistas Unidos, Schwart; el empresario del Teatro Barranquilla, Zulueta; el letrista Le Pera; un agente de la compañía de aviación, Flynt; un amigo de Carlos Gardel, Corpas Moreno y yo. En total once, más los dos pilotos, trece, y del avión sólo salimos con vida Barbieri, Azaf, Riverol, Aguilar y yo con la particularidad de que los tres primeros murieron a las 48 horas a consecuencia de las quemaduras…  

ESCALA EN MEDELLÍN

   José Plaja: “Me encargaron contratar un avión para que los trasladara de Bogotá a Cali y me puse al habla con el capitán Mollinson, un gran piloto que había formado una empresa con un tal Samper, un hombre muy rico y que puso el dinero para comprar dos aviones. La noche de la partida Mollinson me dijo que si salíamos de madrugada podríamos hacer el vuelo directo de Cali, pues cruzaríamos los Andes sin niebla y no tendríamos que remontarnos a gran altura, lo que nos permitiría llenar a tope los depósitos de gasolina; pero salimos a las 10 de la mañana y con los depósitos a medio llenar, lo que nos obligó a hacer escala en Medellín para repostar.

   Allí tomamos un emparedado y seguidamente nos dispusimos a reemprender el vuelo. Sin embargo, Samper rogó a su socio que le dejara pilotear el avión, pues sería para él un honor haber llevado a Carlos Gardel y el capitán le cedió los mandos.” 

LA TRAGEDIA

   José Plaja: “…Con los tres motores rugiendo, el aparato se deslizó por la pista y fue tomando altura, más un viento que le azotaba por la cola le impidió remontarse con la rapidez necesaria y ante el temor de ir a chocar contra los hangares Samper enfiló casi en vertical. Aquello fue el error, pues entonces el viento nos dio de lleno y en remolino nos arrojó contra el suelo, cayendo sobre otro avión que estaba con los motores en marcha, en espera de despegar. En este aparato murieron sus seis ocupantes. El choque fue terrible, incendiándose ambos aviones. Aquello era dantesco, no se como pude salir de aquel mar de llamas, pues a los pocos segundos perdí el sentido que no recobré hasta días después en un hospital…”

Walter Celina - Junio de 2005  waltercelina@hotmail.com


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