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LA DOCUMENTACIÓN GARDELINA
La tesis de la nacionalidad francesa de Carlos Gardel apareció
tardíamente, tan alejada en el tiempo que ocurrió después de su
fallecimiento.
Su pieza maestra fue el denominado testamento ológrafo, es
decir, a través de un documento firmado de puño y letra, con
determinadas formalidades jurídicas (mas bien
elementales).
Su fecha de otorgamiento fue la del 7 de noviembre de 1933, al
momento de partir para el viejo continente.
Manifiesta ser “francés nacido en Toulouse el 11 de diciembre de
1890” e “hijo de Berthe Gardes”; que su “verdadero nombre y
apellido son Carlos Romualdo Gardes” y que adoptó el apellido
“Gardel”.
Declara única y universal heredera a Berthe Gardes y como
albacea a Armando Defino.
Resulta extraño este acto, verificado con premura, en
la instancia misma de embarcarse para Europa, cuando se
encontraba en la
plenitud de sus fuerzas físicas y acompañado de su mayor
estrella artística.
Este testamento supone una contradicción absoluta con numerosos
registros oficiales en los que, inequívocamente, reiteró haber
nacido en Tacuarembó (Uruguay) y, también, con un acto notarial,
celebrado en Uruguay, días antes del otorgamiento del
“testamento ológrafo”.
Así, si para exhibir
pruebas bastara una, véase esta perla: El 31 de octubre
de 1933, es decir, una semana antes de extenderse el manido
testamento, Carlos Gardel comparece ante el Escribano Busch
Buero, como adquirente de un terreno en el barrio de Punta Gorda
(Montevideo), circunstancia en que sostiene ser de nacionalidad
oriental. Y como testigo ¿quién surge avalando lo declarado por
el comprador? Ni más n i menos que Armando Defino...!
El testamento induce a una dualidad documentaria que debe ser
objeto de examen.
¿Qué surge del resto de los antecedentes que Carlos Gardel
manejó hasta el día de su muerte, en el trágico episodio del
aeródromo de Medellín (Colombia)?
Siempre se declaró uruguayo de nacimiento, de manera abrumadora
y sin fisuras.
Véase:
-8 de octubre de 1920. El Consulado de Uruguay en Buenos Aires
expide un certificado de nacionalidad uruguaya, n° de
inscripción 10.052. Declara llamarse Carlos Gardel, haber nacido
en Tacuarembó, Uruguay, el 11 de diciembre de 1887. Ser soltero,
de profesión artista e hijo de Carlos y María Gardel. Domicilio
en Rodríguez Peña n° 451. Estatura mediana, cabello castaño
oscuro, nariz recta, ojos pardos.
-4 de noviembre de 1920. Gestiona documento de identidad
argentino, valiéndose del certificado precedente.
-7 de marzo de 1923. Tramita la Ciudadanía Legal Argentina, con
residencia de 15 años. Certificado de conducta n° 218.125.
Declara ser Carlos Gardel, uruguayo, nacido el 11 de diciembre
de 1887, en Tacuarembó.
-3 de octubre de 1923. Obtiene el Pasaporte n° 383.017, en
su carácter de ciudadano legal argentino, nacido en
Tacuarembó, el 11 de diciembre de 1887.
-21 de junio de 1927. Se le concede la Libreta de Enrolamiento
en el Distrito Militar n° 2, Sección 10ª. Matrícula n° 236.001.
República Argentina. Nacido en Tacuarembó, siguiendo datos
identificatorios similares a los anteriores. Domicilio en Rincón
n° 137.
-8 de octubre de 1927. Renueva el documento n° 218.125, del 7 de
marzo de 1923. Domicilio en Rincón n° 137.
-16 de marzo de 1931. Carta avalable, expedida en París,
Francia. Declara ser uruguayo, legalizado argentino, haber
nacido el 11 de diciembre de 1887 y ser hijo de Carlos, oriundo
de Salto, y de María, nacida en Mendoza.
-13 de diciembre de 1932. Accede a un Pasaporte Argentino,
expedido por el Consulado de Niza. Registro n° 02421, serie D.
Se reitera, nacido en Tacuarembó, etc.
De lo expuesto
resulta que el testamento ológrafo queda en inferioridad de
condiciones frente a una relación documental, constante,
pacífica, oficial y pública, además de caer en una contradicción
flagrante con la actuación notarial verfificada en Montevideo,
en octubre de 1933.
Sobre qué indujo a Carlos Gardel a realizar la disposición de
bienes de la manera en que apareció, para después de su muerte,
es materia discutible.
Lo es, también, la forma en que se tramitó la sucesión, en
la que fueron sorteados requisitos imprescindibles, por
apresuramiento, impericia o intereses.
El albacea Armando Defino era idóneo en cuestiones notariales,
resultando el beneficiario final de los derechos testamentarios
que, en un inicio, pasaron a Berthe Gardes.
Las investigaciones, abarcando nuevos campos de la vida de
Gardel, desarman la hipótesis de la nacionalidad francesa.
Existen amplios elementos que, como los relativos a la edad del
gran cantante, revelan que su identidad es distinta a la Charles
Romuald Gardes, el niño hijo de Berthe
Gardes, nacido efectivamente en Toulouse, en 1890.
“El Mago” no es otro que el oriental, nacionalizado argentino.
El que recibió las mieles del éxito en la gran Buenos Aires y
afirmó su origen tacuaremboense. El que obtuvo el privilegio
exclusivo de constituirse en la voz rioplatense y mundial que
vence al tiempo.
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