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DESDE MALDONADO REFUTAN TESIS DEL GARDEL FRANCÉS
El periodista Juan Ángel Miraglia, integrante de la Peña “Refugio
tanguero”, de la ciudad de Maldonado, ha publicado una nota en la
que controvierte la tesis francesista sobre el nacimiento de
Carlos Gardel. En particular, alude a la posición del Sr. Juan
Carlos Esteban que es coautor de una reciente publicación sobre el
particular.
La siguiente es la comunicación de referencia con subtítulos de
esta redacción.
Walter Ernesto Celina
UN LIBRO DE RECIENTE APARICIÓN
El Sr. Juan Carlos Esteban, reincidiendo en su aspiración de autor
biográfico, desde hace más de un año ha venido publicitando, con
insistencia digna de mejor causa, un libro sobre Carlos Gardel
donde, a todo trance, reitera el francesismo del gran artista.
En forma absolutamente accidental nos hemos venido a enterar que
una conocida editorial argentina recientemente ha publicado un
libro sobre los “antecedentes franceses del cantor”, libro sobre
el cual el Sr. Esteban comparte la autoría con otros autores. No
sabemos si es el mismo u otro de su “importante” producción.
LA EDAD DE GARDEL
El Sr. Esteban sigue desconociendo que el Gardel que murió en el
trágico accidente de Medellín de 1935, no era un hombre de 44
(cuarenta y cuatro) años nacido en 1890. El Sr. Esteban, tan dado
a procurar datos en lugares recónditos, ha desechado, por lo
visto, revisar las publicaciones (diarios y revistas de ambas
orillas) que tras la desaparición de Gardel polemizaron o
discreparon largamente sobre si el cantor había muerto a los 48,
50, 51, 52 o aún a los 53 años de edad. Nunca por entonces, se
dijo que había nacido en 1890.
DECLARACIONES DEL ARTISTA
El Sr. Esteban sigue ignorando que en los documentos existentes o
conocidos, Gardel declaró ser hijo de de Carlos y de María, ambos
fallecidos, como ocurrió cuando sacó su carta de ciudadanía
argentina. En ese momento pudo haber dicho que su madre se
llamaba Berta y que estaba “vivita y coleando”. ¡Qué mal hijo don
Carlos, que ante la respectiva autoridad del caso, sin más ni más,
declaraba muerta a su madre!
El Sr. Esteban sigue desconociendo que a las únicas publicaciones
del mundo a las que Gardel declaró su nacionalidad oriental,
fueron casualmente diarios del Uruguay: “Imparcial”, “La Tribuna
Popular”, “El Debate” y “El Telégrafo (de Paysandú), de todo lo
cual está la constancia escrita en las bibliotecas
correspondientes. Pero a las que el Sr. Esteban omite, esquiva o
simplemente no les confiere importancia, cosa que un “historiador”
nunca debe hacer. ¿O sí?
LO QUE NO DEBERÍA SALTEARSE UN HISTORIADOR
Y continuando con el “item” ¿nunca le llamó la atención al Sr.
Esteban que en ningún diario o publicación de Argentina, Francia,
España, Colombia o Estados Unidos jamás, mientras vivió, se le
haya dado por francés?
Al Sr. Esteban, al parecer, nunca le dio por preguntarse cómo es
que Gardel, que durante su vida fue fotografiado miles y miles de
veces en todas las ciudades donde residió temporal o largamente,
jamás apareció fotografiado junto a su supuesta madre. ¿No es que
la adoraba tanto?
SOBRE EL PASAPORTE DE NIZA
El Sr. Esteban al parecer también descree de la honestidad y
buena conducta de su compatriota del Consulado de Niza que fue
capaz de extender un pasaporte donde constaba que Gardel era
oriundo de Tacuarembó, Uruguay. ¿Alguna vez se ha preguntado el
Sr. Esteban por qué Gardel eligió un lugar tan lejano y tan
remoto, para los primeros años del siglo XX, como lo era entonces
Tacuarembó, para allí fijar su origen y en algún caso, llevar
desde Buenos Aires a dicha ciudad a una persona para sustraerlo de
problemas con la justicia argentina?
CONCLUSIONES DE BAYARDO Y PAYSEÉ GONZÁLEZ
Hay cien argumentos más para demostrarle al Sr. Esteban que antes
que él, ha habido historiadores en serio como el Arq. Nelson
Bayardo o el Dr. Eduardo Payseé González, que han trabajado a
fondo en el tema, con razonamientos, con documentaciones y con
entrevistas a personas que directa o indirectamente, vivieron de
cerca los hechos que se registraron a partir de la década de los
80 del siglo XIX. Y no se acoplaron a las “fantasías” que, a
partir del poco respetable Armando Defino, compartieron figuritas
muy conocidas del ámbito artístico, periodístico y aún literario,
que se encaramaron a la corriente de la falsedad y de la mentira.
SIN FALSOS NACIONALISMOS
Cuando escribimos lo que antecede, no nos guía, ni nos impulsa, ni
nos invade un “ultranacionalismo” oriental para reclamar para
nuestro país el origen uruguayo de Carlos Gardel. Sólo pretendemos
que el mundo nos adjudique el derecho de ostentar y defender
nuestras cosas y nuestra historia. Que proclamemos la pertenencia
de nombres que fueron y son nuestros. Que podamos enorgullecernos
de que en este país haya nacido un creador del teatro como
Florencio Sánchez. De que en esta patria haya nacido un escritor
de la talla de Horacio Quiroga, al que todavía el mundo no conoce
en su enorme jerarquía literaria como cuentista impar. Que aquí
haya visto la luz al nacer Francisco Canaro, pilar fundamental de
la vieja historia del tango. Que en 1917, en Montevideo, se
conoció el tango más famoso y celebrado del mundo, creado por la
inspiración del oriental Matos Rodríguez. Hay muchos más nombres
del arte, de la ciencia, de la literatura y de los ámbitos
populares para agregar a una enorme lista. Todo lo cual no nos
lleva, ni nos puede llevar, a un “nacionalismo fanatizado” que, en
la materia popular, nos incentive a negar la profunda y ferviente
admiración que tenemos por figuras tan señeras de la expresión
musical rioplatense, como Agustín Bardi, Vicente Greco, Arolas,
Cobián, Cadícamo, Manzi, Troilo, Di Sarli, Rivero, Goyeneche y
tantos más.
“REFUGIO TANGUERO” DE MALDONADO
El firmante de este alegato en pro de la verdad, integra en
Maldonado una peña denominada “Refugio tanguero”, que se fundó el
21 de junio de 1996. Algunos meses después y, casi sin quererlo,
se integró a ella el Arq. Nelson Bayardo, el mayor y mejor
investigador de la vida y trayectoria de Carlos Gardel.
Es del caso dejar constancia que en tres o cuatro ocasiones el Sr.
Esteban asistió a reuniones de “Refugio tanguero”, como un
circunstancial y no previsto invitado. Ocurría entonces que
estando presente el Arq. Bayardo, era casi obligatorio encarar
aspectos referidos a Gardel. Y resultaba envidiable comprobar la
firmeza y contundencia de datos y fechas con que Bayardo citaba
pasajes de la vida del artista, todo lo cual estaba y está en los
enjundiosos libros que Bayardo dejó para la posteridad.
Sin embargo, el Sr. Esteban, sin antecedentes como investigador o
historiador en aquellos días y sin otros argumentos que los muy
fácilmente transitados por los que escribieron de “oídas”,
copiándose los unos a otros, en un par de oportunidades, sin
autoridad, puesto que no estaba avalada por un buen dominio del
tema, pretendió rebatir las conclusiones de las obras de Bayardo,
al punto tal de que en algún caso se planteó una situación muy
tensa entre ambos. Más aún, en algún momento quedó cortado el
diálogo entre ellos. Por propia y más que justificada decisión de
Bayardo. De todo eso, hubo varios testigos.
Ha pasado el tiempo y la desaparición de Bayardo ha dejado un
profundo vacío en la búsqueda, la investigación y la orientalidad
de Carlos Gardel mientras que los ignorantes o “distraídos” de los
conceptuosos argumentos expuestos por un talentoso Ricardo Ostuni
en su libro “La repatriación de Gardel”, siguen como Juan Carlos
Esteban por la senda del absurdo, de la falsedad o de la mentira
capciosa.
(fdo.:)Juan Ángel Miraglia |