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CARLOS GARDEL: LA VERDAD, SÓLO LA VERDAD
Escribe
Walter Ernesto Celina
La
carismática personalidad de Carlos Gardel generó esplendores y
deslumbramientos. Ellos se renuevan, pasados los tiempos, por la
penetración profunda de su arte y otros atributos que lo siguen
distinguiendo.
Cuando las
placas discográficas irradian la magia de su acento, bajo las
nuevas técnicas, y sus filmes lo vuelven a mostrar como gladiador
inclaudicable y magistral en los escenarios redivivos de su época,
aspectos ligados a la interioridad del personaje han procurado
conocerse con más extensión.
El atractivo
gardeliano nace de un ser impar, al que la leyenda lo actualiza
sin cesar.
Indagar
sobre él no es una curiosidad malsana. Es, por un lado, adhesión y
cariño. Por otro, necesidad de ir a su historia profunda,
objetiva. Apasionante y fecunda.
¿Dónde y
cuándo nació? ¿Quiénes fueron sus padres? ¿Cómo estaban
constituidas las familias de sus progenitores? ¿En qué lugares
vivió? ¿Dónde y quiénes lo educaron? ¿Cómo fueron los años de su
adolescencia y juventud? ¿Cuáles fueron sus referentes más
íntimos?
Y así,
muchísimas interrogantes más y las sucesivas que pueden abrirse
tras las primarias.
Correspondió
al periodista uruguayo Erasmo Silva Cabrera (Avlis) promover
algunas preguntas esenciales. A partir de un trabajo de campo muy
relevante avizoró la hipótesis de un Carlos Gardel no toulousiano,
sino oriental. El de un creador, crecido y alentado por la gran
Buenos Aires -madre de ciudades-, conformado con los
caracteres propios del ser rioplatense.
¿Francés?
¡En nada!
A partir de
la labor del periodista citado fue que la “historia oficial”
tejida en torno al mayor cantante de habla hispana pudo verse como
precaria o insuficiente, además de falaciosa en determinados
aspectos.
Estudios
como los del Arq. Nelson Bayardo (fallecido) y del Dr. Eduardo
Payssé González -ambos uruguayos- mostraron otros perfiles
biográficos del eximio cantante. Examinaron su origen y facetas de
su vida en contextos más sostenibles.
Desde
Argentina, otras pesquisas y juiciosos aportes, ayudan a conformar
con más claridad el proscenio gardeliano.
Ricardo
Ostuni, hace diez años, dio a conocer un trabajo en que legitima
dudas en cuanto al relato del Gardel francés, sostenido por
Berthe Gardes, el albacea testamentario Armando Defino y algún
publicista más, caso de Francisco García Jiménez.
En el
trabajo “La foto modificada” y en otras
contribuciones, Martina Iñiguez, haciendo gala de su gran
racionalidad, revela que Berthe Gardes -madre adoptiva de
Carlos Gardel y madre natural del francés Charles Romuald Gardes-
refiriéndose a dos fotos de estos niños, les adjudicó la misma
identidad...!
La señora no
padeció falta de memoria, confusión momentánea o descuido. Obraba
sólo con la intención deliberada de apuntalar el testamento
ológrafo (manuscrito), por el que recibiría los bienes de “su
hijo”.
Me permito
recordar aquí elementos de la ilustrativa recapitulación que me ha
proporcionado la investigadora argentina, Sra. Iñiguez.
-Eramo Silva
Cabrera cotejó, con el apoyo de peritos policiales de las dos
orillas del Plata, las fotografías respecto de las cuales la Sra.
Gardes aseverara que se trataba de las mismas personas.
“También
es Carlitos” sustentó a la Revista “La Canción Moderna”,
en 1936, refiriéndose a la imagen que lucía en un marco oval. La
otra, era una clásica toma de un grupo escolar.
El dictamen
estableció como conclusión: “Se trata de personas distintas”.
Importa
retener que la fotografía contenida en el cuadro con marco oval
fue “oficializándose” pues, en rigor, resultaría ser la del
francés Charles Romuald Gardes y no la del niño Carlos Gardel.
-En junio de
2002 son conocidas las conclusiones del estudio antropológico
sustanciado por el Lic. Horacio E. Solla, experto uruguayo,
miembro del “American College of Forensic Examiners.
Toma para el
cotejo la foto del marco ovalado y otra de un Gardel-niño,
fotografiado con una de las hijas de la Sra. Rosa Franchini.
Conclusión: “Ambas son diferentes”.
-La analista
persiste más. Recurre ante el comisario Raúl O. Torre (bastante
afín al grupo francesista de Buenos Aires), para que realice una
nueva comparación fotográfica.
El experto
toma por base una reproducción de la Revista “Gente”,
publicada en 1977, debido a que las últimas aparecidas -con
formato oval- fueron objeto de la técnica de “retoque”. Es
decir, que se les adulteró, cambiando su forma original.
El estudio
reveló que en la foto alterada se practicó el ensanchamiento de la
cara del francés Charles Romuald Gardes.
El propósito
se explica de por sí: Asimilar éste al Carlos Gardel niño. Método
con el que darían credibilidad a la declaración mendaz de la Sra.
Gardes.
Iñiguez,
asimismo, ha documentado que Berthe Gardes expuso en su domicilio,
en distintos momentos, dos diferentes cuadros con fotos ovales
diferenciadas, con lo que el observador puede concluir,
sujetándose a las pericias técnicas y a otros actos materiales,
que hubo una operación de falseamiento para hacer pasar como uno
a dos individuos.
Existieron
pues, autores intencionales de una maniobra punible. También
quienes, aún hoy, obran para ocultar hechos reales como los
citados.
Un pilar
fundamental de la hipótesis del Gardel europeo está destrozado.
Desde
Montevideo Carlos Gardel, el 4 de octubre de 1931, haciendo gala
de su mirar sereno y su sonrisa buena, respondió así, y para
siempre, a la interrogante capital de un diario local:
-¿Es
Ud. francés?
-No
amigo ¡soy rioplatense!
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La foto fue
trucada para asimilar el rostro de Charles Romuald Gardes al
de Carlos Gardel, suprimiendo una identidad. Comparación del
ancho de los rostros de la foto original de Charles Fomuald
Gardes con la que se publica actualmente. |
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Foto oval de
Charles Romuald Gardes, hijo natural de Berthe Gardes nacido
en Francia. |
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Foto escolar
de Carlos Gardel y recorte ampliado. |
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