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CARLOS GARDEL

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PRESERVACIÓN DE LA DOCUMENTACIÓN GARDELINA

Escribe Walter Ernesto Celina

Cuando existe un tema controversial, sea cual sea su naturaleza, en que las partes apuestan a probar su verdad, la preservación de los elementos conducentes a la formación del juicio más exacto resulta fundamental.

La anulación, en cualquier forma, de los medios para alcanzar la certidumbre buscada, es punible en las esferas  judicial y administrativa y, por extensión, en otros variados medios institucionales.

Inutilizar o deshacer pruebas, haciéndolas pedazos o cenizas; alterarlas, estorbar a su conocimiento u ocultarlas, conlleva en la legislación comparada a sanciones.

Con harta frecuencia se conocen casos en materia civil, criminal, tributaria, si nos atenemos a situaciones relativamente corrientes en nuestros países

Desde un punto de vista social hechos  de esta naturaleza se consideran censurables. En efecto, producen condenación y rechazo en nuestras comunidades, las que obran por padrones éticos similares.

La investigadora argentina, Sra. Martina Iñiguez, ha documentando en forma pública, de modo contundente, que una fotografía oval del hijo natural de Berthe Gardes -de nombre Charles Romuald Gardes- circula adulterada en medios bonaerenses.

El ensanchamiento del rostro del mozuelo obedece al propósito -muy evidente- de mostrar dicha cara con un contorno afín a la de Carlos Gardel, captado posando con su grupo escolar.

La Sra. Berthe Gardes identificó, como pertenecientes a un mismo individuo, dos fotos de personas diferentes.

Tras la muerte del eximio cantante popular rioplatense, debieron pasar muchos años para que se entreviera la falsedad.

Hoy, hasta el menos avisado advierte que no existen rasgos fisonómicos comunes entre ambas imágenes. Sólo que en una hay una redondez facial  trabajada en laboratorio.

El hecho es incalificable.

Como lo ha puesto de manifiesto la pesquisadora Iñiguez, en “La foto modificada” y otros trabajos, la señora Gardes aseveró respecto de dos  personas: “-También es Carlitos. Pero, en una, no lo era...

Después de la tragedia de Medellín ¿cómo compaginar en una versión coherente las aseveraciones resultantes de entrevistas, fotografías, instrumentos y acciones diversas, que comenzaban a herir de muerte la tesis del origen francés del Cantor de todas las Épocas?

Más aún: ¿cómo “perfeccionar” ciertas maniobras del pasado? 

Finiquitado el proceso sucesorio gardeliano, francesitas bonaerenses ensalzaron la nacionalidad europea del cantante. No obstante, casi como por un capricho de la historia, surgió algo inesperado para ellos: las investigaciones profundas y desinteresadas en torno a Carlos Gardel, iluminando un amplio espacio.

Así, aquel “también es Carlitos” se transformó, objetivamente, en un       “este no es Carlitos”.

Y la interrogante se hizo patente: ¿entonces quién es?.

Las fotos del Carlos Gardel niño no coinciden obviamente con las de Charles Romuald Gardes, hijo natural de Berthe Gardes, presumiblemente engendrado en Tacuarembó y nacido en una maternidad francesa.

Hay indicios comprometedores para los francesistas -no para los que obran de buena fe- que hubo adulteración de documentos probatorios. Esto desacredita la posición de referencia.

El Sr. Enrique Espina -quien dispone de una página web en Buenos Aires-, admite -el 1º de abril de 2006- que la acción de alterar fotos documentales es “absurda y reprobable” y, en cuanto a porqué de tal modo son difundidas en varios espacios porteños, perfectamente identificados, ha dicho a la analista Iñiguez que debe ser a esas publicaciones a las cuales debe reclamar por el fraude.

Lástima, también, que el Sr. Espina sea quien exhiba en su sitio la imagen cuestionada, mostrándola como verdadera.

Ha sostenido, igualmente, que le “escapa el sentido que podría tener esa modificación”, preguntándose  “a quien beneficiaria o perjudicaría”.

Como esta persona aparenta estar en “la luna de Valencia” -estado que no podría atribuirle-, ha cerrado los ojos para contestar que se trata de “la misma foto tomada desde ángulos distintos”...

La excusa padece de una endeblez insuperable.

En una réplica sin levante, la Sra. Martina Iñiguez le ha hecho saber a su contendor francesista que en una reproducción fotográfica, que Berthe Gardes indicó que correspondía a “Carlitos”, se introdujeron cambios de este tipo: “La copia fue revelada al revés (vista espejo) y se observa que se ha pintado cabello negro sobre ella”,  el que “asoma debajo de las sombras de la foto original.”

  Para que una auténtica y amplia visión de Carlos Gardel pueda sustanciarse con grandeza, más allá de lo hoy conocido, habrá que continuar abriendo el cauce  a la investigación científica y a los aportes que puedan recibirse de especialistas de diversas áreas conexas al mundo de la historia y la sociología. Será menester contar con un registro, lo más completo posible, en que se inventaríe todo cuanto le haya pertenecido y que sus bienes sean declarados patrimonio cultural intangible, garantizándose en forma estricta, además, todo el acervo creado en su entorno.

Como consecuencia directa de lo anterior, debería tipificarse con la categoría de delito cualquier alteración, sustracción o destrucción de tales elementos materiales.

Se trataría de medidas a emprender con urgencia en Argentina, Uruguay y otros países, poniendo en acción a los parlamentos, ministerios de cultura y cancillerías.

Podrá advertirse que esta propuesta trasciende un cruce de cartas muy esclarecedor, del que apenas he tomado algunas muestras.

El asunto va más allá de una polémica entre lo europeo y lo rioplatense, entre las esencias de lo criollo y lo francés o de disputas nacionales, ya que “El Mago” está sin discordia en cada uno de nosotros, habla como los rioplatenses y se escucha y reverencia en el ser latinoamericano.

No habrá zancadilla histórica que se le pueda hacer a la verdad.

Y no dudo que será mucho más nuestro -de todos-, si se resguarda la documentación para el análisis integral de su vida y familia, de sus amistades y entorno, de sus peripecias y éxitos, de su tiempo. 

Todavía es posible precaver de manos perversas el rico patrimonio gardeliano.

La iniciativa está en el ruedo.

Walter Celina - Abril de 2006  tangocultura@hotmail.com 


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