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GARDEL VA CON NOSOTROS
ADULTERACIÓN DOCUMENTAL
La investigadora argentina, Sra. Martina Iñiguez, ha documentando
en forma pública y de modo contundente, que una fotografía oval
del hijo natural de Berthe Gardes -de nombre Charles Romuald
Gardes- circula adulterada en medios bonaerenses.
El ensanchamiento del rostro del mozuelo obedece al propósito -muy
evidente- de mostrar dicha cara con un contorno afín a la de
Carlos Gardel, captado posando con su grupo escolar.
La Sra. Berthe
Gardes identificó, como pertenecientes a un mismo individuo, dos
fotos de personas diferentes. Una, la de un cuadro oval; la otra,
la colectiva escolar.
Tras la muerte del eximio cantante popular rioplatense, debieron
pasar muchos años para que se comprobara la falsedad de su
afirmación
Hoy, hasta el menos avisado advierte que no existen rasgos
fisonómicos comunes entre ambas imágenes. Sólo que en una hay una
redondez facial trabajada en laboratorio.
El hecho es incalificable.
Como lo ha puesto de manifiesto la pesquisadora Iñiguez, en el
trabajo “La
foto modificada”
y en otros aportes, la señora Gardes aseveró respecto de dos
personas:
“-También
es Carlitos”.
Pero, en una, no lo era...
Después de la tragedia de Medellín ¿cómo compaginar en una versión
coherente las aseveraciones resultantes de entrevistas,
fotografías, instrumentos y acciones diversas, que comenzaban a
herir de muerte la tesis del origen francés del Cantor de todas
las Épocas?
Más aún: ¿cómo “perfeccionar” ciertas maniobras del pasado?
Finiquitado el proceso sucesorio gardeliano, francesitas
bonaerenses ensalzaron la nacionalidad europea del cantante. No
obstante, casi como por un capricho de la historia, surgió algo
inesperado para ellos: las investigaciones profundas y
desinteresadas en torno a Carlos Gardel, iluminando un amplio
espacio.
Así, aquel “también
es Carlitos”
se transformó, objetivamente, en un “este
no es Carlitos”.
Y la interrogante se hizo patente:
¿entonces quién es?.
Las fotos del Carlos Gardel niño no coinciden obviamente con las
de Charles Romuald Gardes, hijo natural de Berthe Gardes,
presumiblemente engendrado en Tacuarembó y nacido comprobadamente
en una maternidad francesa.
DESCUELGAN FOTO ADULTERADA
Hay indicios comprometedores para los francesistas -no para los
que obran de buena fe- que hubo adulteración de documentos
probatorios. Esto desacredita la posición de referencia.
El Sr. Enrique Espina -quien dispone de una página web en Buenos
Aires-, admitió -el 1º de abril de 2006- que la acción de alterar
fotos documentales es “absurda
y reprobable”
y, en cuanto a porqué de tal modo son difundidas en varios
espacios porteños -perfectamente identificados-, ha dicho a la
analista Iñiguez que debe ser a esas publicaciones a las cuales
debe reclamar por el fraude.
Lástima, también, que el Sr. Espina sea quien haya exhibido en su
sitio la imagen cuestionada, mostrándola como verdadera.
Ha sostenido, igualmente, con la más plena inocencia, que le “escapa
el sentido que podría tener esa modificación”,
preguntándose “a
quien beneficiaria o perjudicaría”.
Apenas atinó a decir que se trata de “la
misma foto tomada desde ángulos distintos”...
La excusa padecía de una endeblez insuperable.
En una réplica sin levante, la Sra. Martina Iñiguez le hizo saber
a su contendor francesista que en una reproducción fotográfica,
que Berthe Gardes indicó que correspondía a “Carlitos”,
se introdujeron cambios de este tipo: “La
copia fue revelada al revés (vista espejo) y se observa que se ha
pintado cabello negro sobre ella”,
el que “asoma
debajo de las sombras de la foto original.”
Finalmente, el Sr. Enrique Espina, del Centro de Estudios
Gardelianos porteño, acabó retirando la foto cuestionada del sitio
web, como al descuido.
Puesto en evidencia, importa que lo haya hecho.
PRESERVACIÓN DEL PATRIMONIO GARDELIANO
He sostenido en reciente artículo que: “Para que una auténtica y
amplia visión de Carlos Gardel pueda sustanciarse con grandeza,
más allá de lo hoy conocido, habrá que continuar abriendo el cauce
a la investigación científica y a los aportes que puedan recibirse
de especialistas de diversas áreas conexas al mundo de la historia
y la sociología. Será menester contar con un registro, lo más
completo posible, en que se inventaríe todo cuanto le haya
pertenecido y que sus bienes sean declarados patrimonio cultural
intangible, garantizándose en forma estricta, además, todo el
acervo creado en su entorno.”
He agregado: “Como consecuencia directa de lo anterior, debería
tipificarse con la categoría de delito cualquier alteración,
sustracción o destrucción de tales elementos materiales.
Se trataría de medidas a emprender con urgencia en Argentina,
Uruguay y otros países, poniendo en acción a los parlamentos,
ministerios de cultura y cancillerías.”
De este asunto me estaré ocupando, pudiendo por el momento señalar
que la Directora del Museo Pedagógico “José Pedro Varela”, Sra.
María Hortiguera, ha valorado la iniciativa y propuesto
determinados intercambios.
De lo que se trata, en el fondo, es de cerrar el camino a quienes
no investigan, sino que manejan los hechos a su antojo y no
vacilan en producir un verdadero fraude ideológico.
Gardel tiene por patria de nacimiento a Uruguay, por país de
adopción a Argentina.No renegó de su Tacuarembó natal y fue
reconocido con la nación hermana que lo acogió y permitió su
desarrollo artístico.
Es, sin duda, la expresión genuina de un siglo que se fue pero
que late en nosotros. Está en las raíces de la cultura de nuestros
pueblos. Nos pertenece.
De Gardel somos y él va con nosotros.-
waltercelina@hotmail.com
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