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DESCUELGAN FOTO ADULTERADA DE CHARLES ROMUALD
GARDES
La polémica
que sostienen investigadores y analistas argentinos en torno a la
nacionalidad de Gardel ha tenido una derivación que, no por
esperada, puede dejar de calificarse como de muy sensata y
positiva.
Pude
referirme, en reciente nota, a la denuncia de la Sra. Martina
Iñiguez -sostenedora del punto de vista orientalista-, quien
manifestó que en la página web que editan en Buenos Aires adeptos
a la tesis del Gardel francés, se publicaba una foto adulterada de
Charles Romuald Gardes. También en otros medios.
Repetidos
estudios determinaban, en efecto, que el rostro de este hijo
natural de la Sra. Berthe Gardes había sido ensanchado para
proyectar su parecido infantil con el de otro niño, llamado Carlos
Gardel, su hijo adoptivo.
Sin
perjuicio que las instancias del debate continúan, el Sr. Enrique
Espina, del círculo francesista, en reciente carta, le ha hecho
saber a su oponente que ha de descolgar la foto falseada del sitio
en Internet.
Así lo ha
manifestado:
“Sobre la
foto (óvalo) en cuestión de Gardel niño de nuestra www, que
cuestiona, no tengo inconveniente en reconocer que,
efectivamente, presenta diferencias con las que se conocen como
originales.
Al armar la
página que tenemos fueron agregadas sin darnos cuenta de que
presentaba pocas coincidencias con otras, supuestamente más
fieles al original.
He dispuesto que se la retirara,
y pondremos otra, lo más clara posible.” (Subrayados
de W.E.C.)
Como lo
secundario no debe distraer de lo que es lo principal, esta
actitud tiene que destacarse primerísimamente, por su franqueza.
Se acepta
que la foto presenta diferencias con las que se conocen como
originales. Y tan notoria es la falta de similitud que las
imágenes muestran pocas coincidencias con otras...
Por
consecuencia, el Sr. Enrique Espina dispuso eliminarlas de donde
se exhibían.
Si el
calificó como absurda y reprobable la acción de alterar
documentos, es evidente que, una vez aceptado que en su propio
sitio web se mostraban elementos apócrifos, no podía tardar un
minuto en mantenerlos. Y así lo hizo.
Las
diferencias de enfoques pueden conducir a opiniones distintas.
Más, si en la polémica se introducen elementos extraños y se da
por bueno lo que es falso, las consecuencias serán intrascendentes
o poco deseables.
Si la razón
ha premiado a la investigadora Sra. Martina Iñiguez, muy honrosa
ha sido la determinación del Sr. Enrique Espina. Su gesto pone un
mojón en el debate gardeliano.
La verdad
es, esencialmente, ética. Aportar a la ética en los debates es una
forma de aproximarse, sin miedos ni tabúes, a la verdad. |