|
SÍNTESIS DEL
PROGRAMA N°
13
–
30/03/2003
Presentes en estudios:
Periodista: Walter Ernesto Celina y Profesora Helena Caorsi
Control de emisión: Sr. Álvaro Lois
ENTRANDO EN MATERIA
Helena Caorsi: -Al
descorrer el telón imaginario del palco de los tangos, abierto
desde el Chuy, Uruguay, para la gran audiencia
uruguayo-brasileña de la región, Walter Ernesto Celina y quien
les habla, Helena Caorsi, les estamos enviando un saludo muy
afectuoso.
La música hermana a los seres humanos. Produce un deleite
por el efecto inmediato de notas conformadas en melodías. Es una
forma de saber, de conocer, entender y compartir.
Con la esencia del tango, que levantó su vuelo con la Guardia
Vieja y se hizo nuevo con Julio De Caro, de éste y Marambio
Catán, llega “Buen amigo”. Lo realiza la actual orquesta del
maestro Raúl Garello.
Inmediatamente, de Expósito y Federico, cantando Rufino,
Miguel Caló realiza “Yuyo verde”.
(Se irradian los temas anunciados.)
EL TANGO:
EXTERIORIZACIÓN DE NUESTRO SENTIR
Walter Ernesto Celina:
-El tango es música con historia. Contiene las voces de nuestro
interior. Exterioriza nuestra sensibilidad. Nos aproxima a
quienes no nos conocemos para conformar una sobremesa como
esta, en que Uds. y nosotros nos aprestamos para realizar un
diálogo para el que no hay distancia y para el que, tampoco, hay
edades.
Es una manifestación de nuestra forma de ser, de situarnos
frente a una variedad infinita de acontecimientos trascendentes,
esto es, importantes de nuestra vida y de la vida de quienes
nos rodean, de nuestros iguales.
Nos estamos preparando para recrear vivencias. Unas propias,
otras ajenas, aunque todas afines a nuestra humanidad de seres
imperfectos.
Es muy seguro que, en un momento, podamos reconstruir y
entender mejor lo que percibieron nuestros padres y nuestros
abuelos, a partir de lo que captamos nosotros, en tiempo
presente.
No se trata de un esfuerzo intelectual de interpretación, en
el que ponemos delante de nosotros al tango como un espejo como
para descifrarlo.
La magia del tango consiste en vivir su ritmo en la destreza
del baile, de adquirir el goce que generan las buenas
interpretaciones instrumentales, de vernos alcanzados por el
contenido y forma de brindar una canción, de apreciar la calidad
de una estampa de barrio, de complacernos por los giros
poéticos de una letra y, en fin, de aquilatar la unión íntima
que asiste a todos quienes participan en la creación y
ensamblado de una obra y a quienes somos los receptores de esa
producción y sus voceros finales.
Les presentamos a continuación dos homenajes. Uno, a un
instrumento, precursor y fiel. El otro, a una personalidad.
Por José Basso, cantando Oscar Ferrari, de Frías y Correa,
“Mi vieja viola”. Después, de Manzi y Troilo, por Osvaldo
Fresedo cantando Héctor Pacheco, “Discepolín”.
(Se propalan ambas obras.)
EL TANGO EXPRESIÓN
DE LA SENSIBILIDAD COLECTIVA
Helena Caorsi:
-Escuchar, cantar, danzar, ejecutar, reflexionar, atesorar
recuerdos, todo está contenido en el tango. Es una música,
significativa -como pocas-, que nos aproxima a quienes no
conocemos, para tender una mano fraterna.
Cuando conformamos esta sobremesa, muchos de nosotros,
estamos sintiendo, interpretando, valorando hechos del pasado
lejano, circunstancias de nuestra existencia, hechos que
sucedieron en nuestro derredor; estamos viendo pasar -como en un
filme- las percepciones que acaso pudieron tener generaciones
que nos antecedieron; estamos mirándonos a nosotros y
permitiendo que nuestros hijos conozcan algo muy lindo de
nuestra intimidad y apreciando, sin lugar a dudas, cómo nuestros
niños y jóvenes van enriqueciendo la suya.
Bueno es recordar que no todas las músicas son para bailar,
cantar o ejecutar con el dominio de instrumentos tan variados.
Menos son las que comunican, con tanta riqueza, los sucesos
de la vida social, los valores a los que rinde culto una
comunidad o las alegrías y tristezas del individuo.
Hablar, escuchar, cantar, ejecutar instrumentalmente esta
música, vivaz y progresivamente erudita, es un placer estético.
Hablar de ella y conocerla es querer nuestra patria musical.
El tango recrea la historia misma de nuestra sensibilidad
colectiva.
Del tiempo viejo, Francisco Canaro realiza de Sciamarella,
cantando Francisco Amor, “Salud, dinero y amor”.
Luego, de los uruguayos Fontaina y Collazo, la cantante
japonesa Ranko Fijisawa interpreta en su idioma y en español
“Mama, yo quiero un novio”, composición festiva.
(Se escuchan las dos composiciones citadas)
LOS LAZOS DE LA
COMUNIDAD TANGÓFILA
Walter Ernesto Celina: -Por
estos días el mundo vive el triste espectáculo de la insanía, la
codicia desenfrenada y la agresión.
Con rara unanimidad las voces sensatas de gobernantes,
ex-gobernantes, políticos y ciudadanos de todas las filosofías,
credos, partidos y capas sociales, de Uruguay, América Latina
-con contadas excepciones en el plano de los gobiernos- y del
mundo entero, tienen expresiones de no aprobación y de condena
para quienes han violado los principios de convivencia que, muy
trabajosamente, en más de cincuenta años, se ha dado la sociedad
planetaria.
En la literatura universal, en todas sus formas, lo mismo
que en la poesía y las variadas manifestaciones del arte, la
paz y la guerra han sido asuntos tratados en todos los tiempos.
Un texto clásico de Von Clausewitz establece que la forma final
de hacer política es, precisamente, la confrontación por las
armas.
El tango, nuestra música representativa, se carga con
manifestaciones fraternas y la guerra lo atraviesa con dolor.
Los uruguayos, como rioplatenses y latinoamericanos, somos
tributarios de la cultura humanista que se inicia con el
artiguismo. Los tangueros estamos insertos en el cuadro de una
rica tradición anti-bélica.
En la música de fondo que se está escuchando, interpretada
por la Orquesta Sinfónica del Teatro Colón, bajo la dirección
del maestro José Carli, expresamos el sacudimiento que nos
produce el crimen de lesa humanidad que es la guerra.
Ese querido músico, que tantas veces visitara el Chuy,
caminando por sus calles y dialogando con su gente, Don Astor
Piazzolla, ilumina con su sonido de “Fuga y misterio” nuestro
anhelo vital de paz.
Y desde la querida patria del tango, será Gardel quien nos
acompañe -una vez más- con su enorme “Silencio”, levantando la
bandera de los justos.
(Las dos grabaciones son dadas a conocer.)
“LA CUMPARSITA”,
ESA MÚSICA EMBLEMÁTICA
DE LA CULTURA
RIOPLATENSE!
Walter Ernesto Celina:
-Uruguayos y argentinos, por nuestra comunidad idiomática, como
por los lazos de histórica hermandad que siempre han unido a
nuestros pueblos y, en buena medida los “gaúchos”, es decir, los
riograndenses con quienes conservamos un relacionamiento que en
tantos aspectos nos identifica, cuando hablamos de un tango
emblemático, nos remitimos a “La cumparsita”.
Sus compases tuvieron la virtud de abrirse paso de modo
jubiloso, para ser reconocidos por gentes de las más remotas
latitudes.
Nació -según apuntáramos en la edición anterior- como una
música con que estudiantes de Montevideo participarían en las
carnestolendas de 1916.
Los desfiles de comparsas animaban los corsos, en los que
juegos florales, papelitos y serpentinas, carros ataviados,
lamparillas de colores, disfraces, escenarios y bailes formaban
parte de un todo en el que debía estallar la diversión de
pueblo.
Un conjunto alegre, movedizo y musical, nutriente de la
fiesta, se llamaba “comparsa”.
Sólo que la voz “cumparsita” derivó de la exclamación de un
peón del establecimiento denominado “Vaquería”, presumiblemente
oriundo de Galicia, quien al advertir que se aproximaba un
núcleo de jóvenes bullangueros, al son de una música pegadiza,
exclamó para sus compañeros de tareas: “Ahí la viene la
cumparsita de los estudiantes”.
Un gran pianista mercedario, Carlos Warren, le acondiciona a
Gerardo Matos Rodríguez la notación musical, dándole forma
primaria en el pentagrama a lo que era una melodía precisa.
Después Firpo, en oportunidad de su debut en “La Giralda”
-que se ubicaba donde hoy está emplazado el Palacio Salvo-, la
presentará en sociedad, con unos retoques finales.
Adquiere su credencial de tango bailable y comienza su
periplo. Sus primeros difusores serían el propio Roberto Firpo,
Juan Maglio (Pacho) y Alonso, con Minotto di Cicco. Transcurren
los años 1916-1917
Un día, por poco dinero, Matos vende en Buenos Aires su obra
a la Casa Breyer, una editora musical.
En 1924 Carlos Gardel graba el tema con una letra elaborada
por Pascual Contursi y Enrique Pedro Maroni, que se apoyaba
sobre la música original de Matos Rodríguez. La titulan “Si
supieras”, en virtud de que toman los primeros versos que, como
se recordará, dicen: “¡Si supieras / que aún dentro de mi alma /
conservo aquel cariño / que tuve para ti…!”
En rigor, quien no estaba enterado de nada era Matos, que
tomó conocimiento de los hechos en París, retornando al Río de
la Plata para iniciar pleito por apropiación de su producción
intelectual.
Es en este momento que el creador original de la partitura
musical compone una letra para su trabajo.
Muchos la recordarán. Dice al principio: “La cumparsa / de
miseria sin fin / desfila / en torno de aquel ser / enfermo /
que pronto ha de morir de pena.- Por eso es que en su lecho /
solloza acongojado / recordando el pasado / que lo hace
padecer…”
No
es una letra significativa.
Cabe recordar: Francisco Canaro integró el tribunal que
falló en el diferendo de derechos de autor más largo de la
historia de nuestra música.
El fallo reconoció los derechos de Matos Rodríguez, aunque
sin desconocer los de los letristas Maroni y Contursi. Cuando
esto sucede el autor de “La Cumparsita” ya había fallecido.
La solución salomónica permitió que las familias
descendientes de los querellantes usufructuaran importantes
dividendos por las ejecuciones públicas.
“La cumparsita” es el tango más grabado en el mundo.
El fantasma de la tentación hizo que, todavía, aparecieran
más letras: una atribuída a Alejandro del Campo y otra, en
inglés, de Olga Paul, las que no hicieron suceso.
Miguel Montero, con acompañamiento orquestal, nos dejará la
versión de “Si supieras”, ahora registrada como letra de “La
cumparsita”, sin más discusión.
(Se difunde el título.)
“LOS PIBES NO
LLORAN POR LLORAR…”
Helena Caorsi:
-Celedonio Esteban Flores en muchas de sus letras miró la vida
desde el ángulo de las capas populares azotadas por la pobreza.
La crisis del sistema financiero internacional de 1929 y la
reacomodación de las grandes potencias tuvo variadas
consecuencias, siendo la social la más angustiante en los países
periféricos de escaso desarrollo.
“Pan” fue escrita en este marco por Flores, con música de
Eduardo Pereyra.
La composición, cual afilado estilete, atraviesa los tiempos
para cobrar actualidad.
Carlos Gardel declaraba a la revista “Cancionera”, en
noviembre de 1931, que “Pan” era “uno de los tangos que más le
gustaba”, teniendo el propósito de incluirlo en uno de sus
filmes.
La referencia muestra al Gardel-hombre, sobrecogiéndose ante
el dolor de sus semejantes.
Y así el tacuaremboense lo cantó con el piano de Juan Cruz
Mateo y el violín de Andrés Solsona, en registro del 22 de julio
de 1932, en Barcelona.
(Se irradia la versión correspondiente.)
LLEGA “EL COLORADO
DE BANFIELD”
Walter Ernesto Celina:
El director Alfredo De Ángelis, con Carlos Dante y Julio Martel,
cantando a duo, traen una fresca página de Rótulo y del propio
De Ángelis: “Pregonera”.
(Se escucha la versión.)
“MAÑANA ZARPA UN
BARCO”
Helena Caorsi: -Nuestro
océano, como nuestro mar y los ríos y arroyos que cruzan la
latitud sur del continente, nuestros puertos y atracaderos
conforman una geografía única, no sólo por su belleza, sino por
las posibilidades que abren para el tráfico comercial y
turístico.
Recalando en los amarraderos del corazón, un tango se hace
reflexión poética.
La propuesta de la gran orquesta de Lucio Demare, cantando
Horacio Quintana, es la
de
“bailar hasta el eco del último
compás”...
“Mañana zarpa un barco” es lo que escucharemos de la autoría
de Manzi y Demare.
(Se propala la obra.)
COMPASES FINALES
Walter Ernesto Celina: -Ha sido muy grato compatir el
tesoro de nuestra música de tango con la fonoplatea que abre AM
1440, desde Chuy, para los cuatro puntos cardinales de la
región.
Ya en el estribo, de Manzi y Piana, la notable Mercedes
Simone nos recuerda su “Milonga triste”.
En el instante de la despedida, tendremos la voz de Jorge
Maciel, jugando como un instrumento más en la orquesta Pugliese.
Oirán “Remembranzas”, obra de Battistella y Melfi.
-Nos despedimos muy cordialmente.
-Hasta el domingo venidero!
Cortina de cierre para “Tango-Cultura”, emisión N° 13.
FORMAS DE CONTACTAR CON ESTE PROGRAMA
“Galería Brasil” de la ciudad del Chuy, local 24.
Teléfono N° 5528
Celular 099.16.76.75
E-mail:
tango-cultura@hotmail.com o
waltercelina@hotmail.com
Se autoriza la reproducción total o parcial de estas
audiciones, con la sola condición de especificar sus fuentes.
Examine los capítulos anteriores para
conocer antecedentes de la formación y evolución del tango.
|