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RETRATO DE SITUACIÓN
Al promediar septiembre, siendo las 06.45, salgo de la Terminal
“Tres Cruces”. Camino por la calle Ferrer Serra y, antes de
llegar a Acevedo Díaz, advierto que se levanta sigilosamente la
tapa de un contenedor de basura. Afuera no hay nadie.
Desde el interior de la caja, la cabeza de un hombre joven asoma
sus ojos. Mira despaciosamente. Diría que con la misma cautela
con que había abierto el receptáculo.
El nauseabundo cajón de desperdicios había oficiado de
casa-habitación para un ser humano.
Hechos similares se repiten por otras partes de la ciudad,
configurando una acusación social ilevantable.
Por esos días, un senador dio rienda suelta a sus impulsos de
escritor, publicando el 13 de septiembre (1) una nota política
titulada “El contenedor”.
Haré abstracción de la materia que trata. Me quedaré sólo con la
descripción efectuada por el legislador. Y paso a transcribir:
“...la imagen del contemporáneo contenedor municipal de basura:
su presencia en nuestras calles ya forma parte del paisaje
montevideano. Lamentablemente acompañada por la de los
hurgadores de basura, que también forman parte inseparable de
nuestro dibujo urbano.
Hombres, mujeres y niños, perros, caballos, bicicletas, carros y
carritos de todo tipo y la nueva herramienta, dechado de la
tecnología nacional: el gancho para hurgar. Los hay (ganchos)
muy variados sobre el modelo clásico: sin mango, con mango de
madera, de trapo, de papel... Diversas mejoras para hacer más
eficiente y confortable la herramienta que da de comer a miles
de familias uruguayas que viven de eso: la basura.
Podemos verlos también de cabeza en el contenedor, las piernas
colgando, gracias
otro avance de la tecnología nacional: el palito, con la medida
justa y las ranuras adecuadas que, mientras tanto, mantiene
abierta la tapa para mejor comodidad en el trabajo.
Los hay que se meten de cuerpo entero, directamente en el
contenedor, y también hay quienes allí pasan la noche de
invierno durmiendo.
No cabe duda: los contenedores han sido todo un avance. El
progreso propiamente dicho...”
Los detalles pueden resultar molestos, desde que la función de
un hombre público debe ser otra, muy distinta a la de un
relator, que parece por momentos regodearse con las
características de los adminículos usados para escarbar en los
deshechos. Dejo de lado, asimismo, la consideración de este
aspecto.
Importa, sí, el retrato de situación. Invita a entender la dura
realidad en que viven tantos compatriotas. Y a no desviar la
vista, gobernantes, opositores y ciudadanos.
Lo mostrado es una irritante lesión a los derechos humanos; un
descaecimiento social, muy agudo, que la sociedad debe corregir.
(1): “La República” – Senador Eleuterio Fernández Huidobro.
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