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PERIPLO GEOPOLÍTICO
El Presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, se
encuentra en la última fase de su segundo mandato.
La caída en picada de su prestigio en su país y en el mundo es
un hecho archireconocido.
En América Latina las cosas no han sido distintas. Fuerzas
políticas con nuevos signos han ido desplazando a las que en el
pasado obraron con docilidad a las políticas potenciadas desde
la primera potencia mundial.
América Latina creó la unidad operativa continental denominada
MERCOSUR que, sin constituir un dechado de virtudes, alentó
muchas esperanzas regionales y resultó un obstáculo para la
unión denominada ALCA, propuesta por los estadounidenses.
Dentro de este cuadro muy general el Presidente Bush inició un
periplo político, antagonizado por el Presidente de Venezuela,
Hugo Chávez Frías.
Este exhibió, particularmente el respaldo argentino y de varios
países más, mostrándose en sucesivos actos de masas. Y, en cada
lugar, celebró
importantes convenios comerciales y de cooperación.
Bush, por su parte, trató de cerrar la brecha que separa a
Washington de su antiguo “patio trasero”. ¿Qué obtuvo?, podría
ser la pregunta.
Veamos un ayudamemoria, país por país visitado, y luego
desprendamos alguna conclusión.
Brasil. A partir del jueves 8 próximo pasado el presidente
tejano permaneció 22 horas en la nación mayor de Latinoamérica.
Suscribió un memorando de entendimiento con Luiz Inácio Lula Da
Silva para la producción de etanol, mercado mundial que ambos
países controlan en el 70%. Este biocombustible es un
sustitutivo del petróleo, elemento del que Estados Unidos tiene
dependencia de Venezuela. Las partes tuvieron disposición de
reactivar la denominada Ronda de Doha, subordinada a la
Organización Mundial del Comercio, en la que se deben tratar las
limitaciones que los subsidios que las primeras economías
imponen a las exportaciones de los países en desarrollo.
Brasil no logró reducir el arancel que Estados Unidos aplica a
su etanol.
En diversas ciudades hubo manifestaciones anti-Bush, siendo la
más importante en San Pablo. La seguridad fue implementada por
4.000 efectivos militares y policíacos.
Uruguay. En los días que fueron desde viernes 9 al domingo 11
Bush estuvo 34 horas en Montevideo y Colonia. Conversó con el
Presidente Tabaré Vázquez de una posible inversión para una
planta de lácteos, en la incorporación de empresas nacionales al
centro informático de Miami (NAP). Ofreció la compra de etanol.
No levantará los subsidios al arroz uruguayo, no ampliará el
cupo de textiles, ni reducirá los aranceles. Se despidió
con la frase “Llámeme si precisa algo”… y se fue con los
petitorios en el bolsillo.
Hubo durante su permanencia 3 marchas, 2 en Montevideo y 1 en
Colonia. El despliegue militar y policial implicó a 2.000
hombres y, no menos, de 1.500 agentes norteamericanos.
Colombia. Este país es el principal aliado continental de
Estados Unidos. El domingo 11 permaneció 7 horas,
comprometiéndose a reforzar ayudas contra la guerrilla y el
narcotráfico. Bush no ha podido hacer aprobar por el Congreso un
TLC (tratado de libre comercio).
Se registraron marchas, hubo incidentes con heridos y detenidos.
La seguridad desplegó 21.000 agentes de policía y otros
destacamentos.
Guatemala. Arribo desde el domingo 11. Permanencia 24 horas.
Temas tratados: narcotráfico y producción de bioenergía a partir
de la caña de azúcar. Está operativo un TLC. Sin resolución la
situación de 1:500.000 emigrados guatemaltecos indocumentados en
suelo norteamericano y sin moratoria para las expulsiones
decretadas para el 2007.
Manifestaciones con quema de banderas frente a la Embajada de
EE.UU. Seguridad con tanques, soldados y policías custodiando la
comitiva.
México. La visita insumió 38 horas y abarcó desde el martes 13
al día 14.
Se analizaron los temas referentes al lavado de dinero y hubo
compromiso de Bush para flexibilizar leyes migratorias. El
Presidente Calderón rechazó la construcción del muro de 1.120
kilómetros que los Estados unidos están levantando en la
frontera con su país.
Se realizaron manifestaciones frente a la Embajada de EE.UU.
Hubo incidentes y detenidos. 3.000 agentes protegieron al
invitado, mientras 300 francotiradores cubrían sus movimientos.
Los costos de la política de la gran potencia están a la vista:
no goza de popularidad.
La variante exhibida por Bush tiene que ver con la disposición
de no satanizar a las fuerzas que le son opuestas, a las que no
incorpora a su famoso “eje del mal”. Es un síntoma de “real
politik”, en un cuadro internacional distinto en el que están
pesando las decisiones de los pueblos orientados a la exigencia
de cambios, tras décadas de frustraciones y prolongación de la
pobreza crítica.
Es inocultable que la política exterior de Venezuela, con la
proliferación de ayudas y convenios, contribuye a dibujar el
nuevo cuadro.
Queda claro que los acuerdos de Brasil con Estados Unidos, en
torno a la producción de etanol, se constituyen en la pieza
clave con la que uno y otro país ensayarán sus estrategias
respecto a Venezuela.
El primero, desprendiéndose de los venezolanos con una
producción propia del nuevo combustible, competitivo del
petróleo y asegurándose una rectoría tecnológica y productiva.
El segundo, porque no se siente seguro atado a los suministros
de Venezuela, república en donde las compañías extranjeras pasan
a tener un campo de acción muy acotado por la orientación del
“socialismo del siglo XXI” y porque, a la vez, Chávez mira hacia
China y otros mercados para suministrar el “oro negro”.
La geopolítica está implícita en el viaje de Bush, aunque su
mandato esté pronto a extinguirse. Estados Unidos no abandonará
sus intereses en la región, donde ahora no podrá operar con la
soltura de otras épocas. Y no pueden caber dudas en cuanto a que
Venezuela viene significando, entre otros factores, un enorme
revulsivo y un elemento activo de aproximación entre diversos
gobiernos y pueblos del continente.
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