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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE

 

La relación médico-paciente se ha modificado de manera notoria en  las últimas décadas.

A ojos vista el vínculo ha perdido buena parte del encanto que antes le caracterizara, cuando el profesional era considerado como un apóstol de la salud.

El marco para el ejercicio de la medicina, obviamente, ha cambiado. El médico, en general, atiende en un sistema de consultorios, se trate de entidades privadas o públicas.

El profesional, en otros casos, recibe en una dirección particular o visita a domicilio, aunque con modalidad más reducida.

En Uruguay, junto a la actitud crítica de los pacientes, se incrementa el número de juicios por “mala praxis” y los galenos deben recurrir a un costoso servicio preventivo de seguro contra eventuales demandas.

Por primera vez, en 2007, cayó abruptamente la matrícula en la Facultad de Medicina, circunstancia que muchos atribuyen a la zozobra que el ejercicio de la profesión genera en los aspirantes a ejercer el cuidado de la salud.

¿Qué problemas subyacen para que las cosas hayan tomado el rumbo actual?

A diferencia de otras épocas, el médico ha entrado a ser parte del régimen organizativo y financiero asistencial, conformado por entidades de atención colectiva. El mismo le impone determinadas reglas, las que van desde un tiempo promedial para cada consulta a un listado estricto de medicamentos que se pueden recetar (con eliminación de los más costosos).

Los pacientes, por otra parte, han tomado conciencia de sus derechos y poseen nociones culturales que los habilitan para conocer acerca de su organismo y caracteres de muchas enfermedades. En esto ha habido un cambio en relación al pasado.

En Uruguay no existen investigaciones acerca de las relaciones médico-paciente que ilustren con propiedad sobre cómo hacer más positivos estos contactos desde el punto de vista sanitario.

Las provenientes de otros países quizás no tengan la amplitud que debieren pero, al menos, dan cuenta sobre aspectos que podrían resultar comunes.

Una pesquisa de la revista “Consumer Reporter”, de Estados unidos, en 2006, abarcó a 25.000 personas y 335 médicos, elegidos al azar. La indagatoria versó acerca de la experiencia durante la visita al médico motivada  por una enfermedad severa.

Otros 14.000 suscriptores en línea fueron consultados sobre cuidados preventivos.

La gran mayoría de los consultantes admitió sentirse satisfecha con su médico y aseguró haber mejorado con sus recomendaciones.

La mitad de los médicos manifestaron que para mantener sus ingresos debían atender muchos más pacientes que hace cinco años atrás, sin poder dedicarles a cada uno el tiempo imprescindible.

Un número bajo de enfermos -orden del 9%- comentó que la consulta era demasiado breve.

La duración de estas se situó en el país de referencia entre los 10 y los 20 minutos.

La limitación del tiempo es uno de los factores por los cuales los profesionales no explican suficientemente los efectos secundarios de los medicamentos prescriptos, ni examinan otras recetas, con las cuales pueden surgir efectos indeseados.

Si bien los pacientes demuestran conocimientos acerca de sus enfermedades, muchas veces están influenciados por campañas publicitarias televisivas de los laboratorios. En otros casos, la mala información procede de Internet.

Los médicos no ocultaron, asimismo, que el tiempo insumido en los consultorios por los promotores de especialidades de la industria del medicamento juega negativamente en la duración de las consultas.

Los enfermos que han seguido las indicaciones impartidas para cambiar estilos de vida se han visto favorecidos.

Los menos satisfechos fueron quienes presentaron su salud física o emocional más comprometida.

Un 7% admitió haber cambiado de profesional al sentir que se lo atendía con premura, percibir que no se le concedía la atención suficiente y no tener confianza en la capacidad del consultado.

Las situaciones no son extrapolables pero, indudablemente, aportan para una reflexión sobre la cuestión.

Walter Celina - Mayo de 2007  waltercelina1@hotmail.com


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