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MINERÍA Y CONTAMINACIÓN PERPÉTUA
Nota 4
Estados Unidos es el país donde existe la mayor cantidad de
datos científicos y estadísticas acerca de la minería.
La agencia de protección ambiental, la Environmental Protection
Agency (EPA), considera que la minería es, luego del
calentamiento global, la mayor amenaza para los ecosistemas del
planeta. Constituye, además,
en ese país la más grande industria generadora de
contaminación tóxica.
Según la EPA “la minería del oeste de Estados Unidos contaminó
el 40% de las cuencas hidrográficas de la región”.
Ha estimado, asimismo,
que “el saneamiento de las minas abandonadas en 32
Estados de la Confederación puede costar 32 mil millones de
dólares o más”.
Conviene saber cómo se procesan los desastres actuales de la
minería salvaje, al parecer la única, fuera de la tradicional.
Una mina a cielo abierto remueve cientos de millones de
toneladas de tierra y rocas. Estas son pulverizadas para obtener
los minerales. Habitualmente se aplica el proceso denominado de
lixiviación. Se dinamitan los terrenos y las rocas molidas se
juntan en pilas,
siendo regadas con millones de litros de agua a las que se
agregan toneladas de cianuro de sodio. Esta solución se amalgama
con el oro conformando un compuesto: el oro-cianuro, soluble en
agua, que se colecta al pie de las pilas. Cuando la altura de
estas llega al equivalente de un edificio de 30 pisos, el
proceso recomienza.
La efectividad del cianuro -que se aplica desde 1973- alcanza un
índice del 95%, haciendo que la explotación sea altamente
rentable.
El tratamiento arroja una sustancia viscosa, destinada a grandes
lagos conocidos como “diques de cola”. A mayor tierra removida,
mayores resultarán tales diques.
Más de un tercio de los accidenres ocurridos en estas lagunas se
han producido por la rotura de los embalses.
En Canadá -país que tiene emprendimientos en Uruguay- la minería
genera más de 2 millones de toneladas diarias de desechos
sólidos. Más de 650 millones de toneladas anuales.
En Estados Unidos la cifra alcanza a los
1700 millones anualñes, 10 veces más que todos los
desechos combinados de hogares, comercios e industria.
Las minas a cielo abierto requieren enormes volúmenes de agua
dulce por minuto. El abastecimiento compromete a las fuentes
cercanas. Se provoca el desvío de cursos fluviales y se succiona
el agua subterránea.
Según el estudio de Nicolás Gutman, de LMD ed. Cono Sur, ocurre
un drenaje ácido cuando al extraer oro, plata o cobre se
encuentran rocas ricas en minerales sulfúricos, como la pirita.
La exposición al aire y al agua, por primera vez desde que se
formaron hace millones de años, genera una reacción química de
la que resulta ácido sulfúrico. El medio es apropiado para la
incubación de microbios, lo que conduce a una aceleración de las
transformaciones, determinando una reacción en cadena.
El drenaje se visualiza como una capa de color naranja en el
fondo y orillas de los ríos.
En las minas el agua contaminada es tan ácida que disuelve el
hierro de las herramientas. Alcanza un ph de –3,6, equivalente a
10.000 veces más que el contenido por una batería de automóvil.
En el río Tinto, Andalucía (España), se detectó un drenaje ácido
de residuos provenientes de minas explotadas durante el imperio
romano.
El ácido sulfúrico, en presencia del agua, actúa sobre metales
pesados de las rocas, tales como plomo, arsénico, mercurio,
cadmio, selenio, etc., por lo que facilita su incorporación al
agua de cursos fluviales y corrientes subterráneas.
Cabría analizar cómo Uruguay debe posicionarse ante fenómenos de
la magnitud de los expuestos para admitir la actividad de las
empresas mineras.
Un artículo del “The New York Times”, de 24/X/2005, previno
sobre los riesgos de la industria de referencia en los
siguientes términos:
“Las grandes corporaciones mineras se aprovechan de agujeros
legales, crean subsidiarias que protegen
sus activos, están desligadas penalmente de la verdadera
empresa madre y se aprovechan de un débil control federal para
pasar a los contribuyentes el costo de limpiar la contaminación
resultante. Según diversas fuentes, dicho costo en Estados
Unidos, incluyendo las que cerraron y siguen contaminando y las
que están en operación, fluctúa entre los 12.000 y 54.000
millones de dólares.”
Una investigación sobre minas de oro de América Latina, Estados
Unidos, África y Europa, concluye que la minería actual
equivale, por su capacidad de afectación ambiental y riesgo a la
población, a los basureros nucleares, ya que en ambos casos la
contaminación debe ser tratada a perpetuidad.
Los recursos de la zeolita motivaron
un reciente decreto gubernamental, el que pone un
paréntesis a su exploración y explotación por particulares.
Una legislación, tan pobre como permisiva, gravita para el resto
de la minería nacional. Sobre esta área será menester actuar y
ejercer los contralores que la experiencia internacional
aconseja con urgencia.
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