|
BASES DE LA EXPLOTACIÓN MINERA
Nota 2
Durante la década de los ’90 América Latina se convirtió en el
principal destino de las inversiones en minería, especialmente
aurífera.
En el período 2003-2006 se estima que en Argentina el
crecimiento acumulado de proyectos se situó por encima del 800%.
Se trata de la extracción de oro, así como de plata, cobre y
metales estratégicos, de muy alto valor para la industria
aeroespacial.
El oro, fuera de su uso en joyería, posee escasa utilización
industrial, siendo atesorado por los Bancos Centrales del mundo.
Más que una materia prima codiciada, es un instrumento
financiero. Tanto cuando el dólar y los bonos del tesoro
norteamericanos se devalúan. En cambio, el precio del oro se
dispara.
Las explotaciones ocurren en sitios alejados de las metrópolis
financieras y gozan de una escasa exposición pública.
El Banco Mundial alentó las reconversiones en la industria
minera tradicional. A través de su Corporación Financiera
Internacional otorgó préstamos de inversiones e hizo rediseñar
la legislación de distintos países de un modo similar.
Las empresas fueron beneficiadas con ventajas fiscales por 30
años y exenciones de toda clase. Operan con manos libres.
En Argentina, después de unos años, el Banco Mundial ha
reconocido que los famosos estudios de “impacto ambiental” se
procesaron a pesar de la “relativamente débil capacidad y nivel
técnico de las unidades de manejo medioambiental de las
provincias”. Ergo, no se controlaron los riesgos de desastres
por la explotación irracional de los recursos.
Nada impidió que los proyectos aprobados se pusieran en marcha
con el señuelo de la “reducción de la pobreza”. Le retórica
imperante, aquí y allá, fue la misma: seguridad jurídica para
las inversiones y, como contrapartida, obtención de puestos para
la abundante mano de obra ociosa.
Como no podía resultar de otra manera, los abultados beneficios
son llevados al exterior, quedando en los países un bajísimo
porcentaje de regalías, las que oscilan apenas entre el 1 y el
3%.
La mina “Valedero”, en San Juan, Argentina, perteneciente a la “Barrik
Gold”, previó que sus ganancias serían del orden de los 12 mil
millones de dólares, más a la provincia sanjuanina le
corresponderían unos 70 millones de dólares en un plazo de 20
años…
La minería moderna exige inversiones muy importantes lo que no
supone, necesariamente, que deba ser gestionada por capitales
privados en exclusividad.
No pueden ni deben descartarse opciones que resguarden
los intereses económicos y ambientales de los países
involucrados y de sus habitantes.
Esto debe pasar por la celosa vigilancia de los gobiernos y la
participación de la ciudadanía.
Son los prolegómenos. Hay mucho más para desgranar.
|