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MATRIMONIO PREFABRICADO
Primero, fueron los guiños en los discursos de campaña
electoral. De inmediato, las declaraciones de amor recíproco.
Apenas Nicolás Sarkozy accedió al Elíseo, concretó la cita con
Georges W. Bush. Debía materializar su prometida relación
carnal.
Agosto de 2007 marca
un punto de inflexión visible en la política exterior
francesa. Pero, contrariamente a lo que pudiera pensarse, esta
unión fue largamente preparada. No es un episodio accidental. Se
trabajó con paciencia de orfebre. No hubo amor a primera
vista...
Veamos de qué se trata. En setiembre de 2006 Sarkozy visita en
Estados Unidos a la French American Foundation (Fundación Franco
Americana). Sostiene la necesidad de “erigir la relación
transatlántica” y levantar una Europa “internacionalmente fuerte
e influyente”.
¿De qué modo?
La fundación, “sin ánimo de lucro”, maneja, no obstante,
importantes fondos. Funciona en los dos países. Tiene por fin
central reclutar jóvenes con aptitudes de liderazgo. Propósito:
convertirlos en sostenedores de la “política atlantista”, guiada
por EE.UU.
En Francia, la integran miembros del partido del novel
presidente, socialistas escindidos y miembros del equipo de José
Bové. Nuclea elementos de las élites.
En el impulso inicial del proyecto estuvieron los
norteamericanos James G. Lowestein, James Chace y Nicholas Wahl.
En los años 70, por su influencia en la política, la diplomacia
y los medios, integraron a personalidades francesas, incluidas
de los estratos universitarios.
En 1976 su estrategia estaba definida y articulada por los
presidentes Gerald Ford y Válery Giscard d’Estaing, bajo el ojo
avizor de Henry Kissinger.
Pierre Hillard, autor de “La descomposición
de las naciones europeas: de la Unión euroatlántica al
Estado mundial”, en un artículo de hace pocos días, ha dado
detalles reveladores.
¿A quiénes agrupa y cómo opera la sociedad de marras,
favorecedora de la unión política?
Algunos nombres significativos: John Negroponte, varias veces
embajador de Estados Unidos y gobernador en Irak, responsable de
servicios de inteligencia de y N° 2 del Departamento de Estado.
Presidió la fundación en Nueva York.
Integraron el consejo de administración Ernest-Antoine Selliére,
antiguo presidente de los patronatos francés y europeo, así como
los embajadores de Estados Unidos en Francia, Félix G. Rohatyn y
su homólogo en Washington, Francois Bujon de l’Estang.
Entre los contribuyentes financieros se destacan nombres como
los David Rockefeller (fundador de la Trilateral), el ex
subdirector de la CIA y secretario de defensa, en el gobierno de
Reagan, Frank Carlucci, luego director del grupo Carlyle,
compañía conectada a las familias Bush y Bin Laden y al sector
militar.
Entre empresas ligadas a la fundación en Nueva York pueden
anotarse a EADS, l’Oreal USA y Société Genérale. Otras, menos
conocidas aquí, operan en Francia.
Una de las claves del sistema de captación de la Fundación
Franco Americana es su especialización para acoger a
representantes políticos venidos de corrientes ideológicas
opositoras.
Una definición de la super entidad señala: “crear y desarrollar
vínculos duraderos entre jóvenes profesionales franceses y
estadounidenses de talento que muestren potencial para ocupar
puestos clave en uno u otro país en el futuro”.
La selección de miembros pasa por 3 fases, a saber: 1.
Preselección filtrada de candidatos, a través de una red y
antiguos “jóvenes líderes”. Actualmente los candidatos se
diversifican por el origen social y profesional, así como por el
perfil mostrado en la prensa. 2. Formalización de las
candidaturas, informes y recomendaciones. 3. Procedimiento de
selección final.
Desde 1981, 125 franceses e igual cantidad de norteamericanos
forman parte de “los jóvenes líderes” (young leaders).
Algunos apellidos han de resultar conocidos para el lector:
Anthony Blinken (1998, ex consejero de política extranjera del
presidente Clinton); Ian Brzezinski (2001, encargado de asuntos
de defensa de la OTAN, hijo del geopolitólogo Zbigniew Brzezinki);
general Wesley K. Clark (1983, ex comandante en jefe de las
tropas de la OTAN en Europa);
Bill Clinton (ex presidente, 1984); Hillary Clinton
(1983, senadora).
En los encuentros de esta moderna logia secreta
franco-estadounidense desfilan cuestiones de defensa militar,
políticas nacional e internacional, economía, sindicalismo,
periodismo. Hacia el exterior, la organización promueve
coloquios, para dar credibilidad a sus acciones y obtener
imagen.
Entre los personajes franceses conocidos cabe citar a: Francois
Bayrou; Bernard Kouchner (ex socialista, ministro de Sarkozy);
Jean-Francois Copé (portavoz del gobierno de Chirac en 2007);
Michel Barnier (asesor de Sarkozy en 2007); Nicolás Beytout
(director de Le Figaro); general Henry Bentegeat (jefe del
estado mayor del ejército).
Por lo que puede verse, el nuevo matrimonio estuvo alentado por
una organización que trabaja como un ejército en las sombras.
Esta es la otra cara de la política. La que no aparece en los
informativos.
En realidad, el matrimonio Sakozy-Bush venía de un prolongado
noviazgo. Tras los cortinados del living-room.
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