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EL CONGRESITO DEL IDIOMA
Por estos días Colombia es sede del IV Congreso Internacional de
la Lengua Española y del XIII Congreso de las Asociaciones de
Academias de la Lengua. En el prolegómeno de estos eventos
también ha tenido otro: el llamado Congresito.
DE LA TRADICIÓN A LA MODERNIZACIÓN
Pero, retrocedamos en el tiempo. La Real Academia Española fue
fundada en 1713 por iniciativa de Juan Manuel Fernández Pacheco
y ratificada por Cédula Real, de 20 de octubre de 1714, por el
rey Felipe V. El propósito inicial fue “fijar las voces y
vocablos de la lengua castellana en su mayor propiedad,
elegancia y pureza”, orientándose a alcanzar la plenitud lograda
en el siglo XVI.
La rígida y muy discutida custodia ejercida por la Academia tuvo
su punto de inflexión cuando en 1951, por iniciativa de Miguel
Alemán, se celebró en México el I Congreso de Academias de la
Lengua Española con la finalidad de “trabajar asiduamente en la
difusión, unidad e integridad del idioma común y velar para que
su crecimiento fuera conforme a la tradición y naturaleza íntima
del español”. Los tiempos aconsejaban abrir los espacios de
intercambios, no sin vencer resistencias a ciertos hábitos del
centralismo idiomático, ejercido desde el pináculo de la entidad
rectora.
Hoy la Academia “tiene como misión principal velar porque los
cambios que experimente la lengua en su constante adaptación a
las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad
que mantiene en todo el ámbito hispánico”. Así las cosas, la
flexibilización es un síntoma de los nuevos tiempos.
NUEVA GRAMÁTICA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
Por primera vez en la historia filológica española una nueva
gramática ofrecerá una completa descripción de la unidad y
variedad del español en todo el mundo hispanohablante. Ilustrará
las construcciones con ejemplos precisos y valorará la
corrección y la propiedad de los usos analizados. Pondrá de
manifiesto que la norma de corrección no la proporciona un solo
país sino que tiene carácter policéntrico. La aprobación de esta
obra marcó el cierre del décimo tercer congreso de las academias
y tuvo por escenario la ciudad colombiana de Medellín.
La nueva gramática tendrá una versión extensa, de referencia y,
otra, de difusión general. Su preparación insumió diez años de
trabajos comunes entre las veintidós academias hermanas, con la
participación de de un grupo de profesores de universidades de
América y España.
IV CONGRESO
El IV Congreso de la lengua española se cumple en el balneario
caribeño de Cartagena. Los anteriores se efectuaron en Zacatecas
(México), Valladolid (España) y Rosario (Argentina).
El evento se desarrolla bajo el rótulo de “Presente y futuro de
la lengua española: unidad en la diversidad”. Se han registrado
cuatro mil quinientos participantes, los que asistirán a veinte
paneles de debates, todo lo cual tendrá cuatro sesiones
plenarias.
La estrella principal en el inicio del encuentro ha sido el
Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, el que ha
sido homenajeado con el lanzamiento de un millón de ejemplares
de su obra capital “Cien años de soledad”. En efecto, se valora
su contribución a la expansión del idioma, como el
fortalecimiento a la permanencia del libro, en batalla con los
modernos medios audiovisuales.
La presencia del rey Juan Carlos de España en el congreso pone
el acento en la importancia económica que se le atribuye al
idioma para el entrelazamiento del mundo globalizado y la
captación de negocios en un área idiomática que totaliza casi
quinientos millones de hablantes.
LOS NIÑOS DAN LA NOTA
Mil quinientos niños participaron en Medellín de los
ceremoniales congresísticos haciendo la puesta en escena del
llamado “congresito”.
Lo más singular de la
reunión fue que rescataron y aclamaron palabras y crearon otras
nuevas, para señalar, acaso, que es posible siempre evadirse de
la rigidez de las reglas que gobiernan toda génesis.
Los chicos, entre los nueve y los trece años, trabajaron listas
de nombres en tres series. Por una, resolvieron “desempolvar”
términos en desuso como ágape (fiesta que estrecha lazos de
amistad), cántaro (vasija para recoger agua) o pipiolo (persona
joven). Por otra, definieron términos inventados como
murmulencio (murmullo que se oye en el silencio),
pinochada (mentira que va creciendo cada vez más) y lumpereza
(pereza que da los lunes de ir a escuela o a trabajar). Y,
finalmente, algunas palabras amadas: la primera, ¡chocolate! El
listín de diez se cierra con mamá y, amigo, ocupa el octavo
lugar.
Tal vez, en el futuro, alguno de estos niños pueda resultar un
ocupante de los tres sillones académicos que la Real Academia ha
reservado para las sociedades de la lengua hispanoamericanas.
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