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UN HISTORIADOR CON HISTORIA
Llego a la casa de Aníbal Barrios Pintos acompañado por un amigo
común, Don José Bouzon, prestigioso vecino de Cordón Norte
(Montevideo).
Prestamente se abre la puerta, en una mañana gélida y lluviosa.
Aparece un adulto mayor enhiesto, de mirada amigable. Con un
ademán franquea mi paso. Accedo a una sala de recibo, dominada
por una mesa saturada de libros, revistas, carpetas y papeles,
sólo entendible para quien así la dispuso.
Estoy en presencia de uno de los historiadores de más dilatada
trayectoria del Uruguay.
Más de diez bibliotecas con antecedentes invaluables, acumulados
superando el medio siglo de investigación sistemática,
guardan estas publicaciones del tiempo. Se asoman por los
ámbitos de la casona.
Me presento como lector de sus memorables trabajos pioneros, que
vieran luz en el
suplemento dominical de “El Día” (Montevideo).
Deslizo un recuerdo para Daniel Vidart, otro congénere de
aquellas páginas. Sonríe asintiendo, como buceando recuerdos. En
pocos minutos queda instalada una conversación sin
protocolos.
Advierto que no es afecto a hablar de sí. Prefiere mencionar a
colegas, amigos, instituciones.
Reseña, con un tinte de dulzura, sus periplos por el interior
del país y sus trabajos, amasados en publicaciones de todo
género. Es posible que en el fondo recuerde su Minas natal,
donde naciera el 8 de noviembre de 1908.
Sus monografías fueron poniendo mojones por departamentos y
ciudades. Hablamos bastante menos de los barrios de Montevideo,
sobre los que tanto ha escrito.
Su voz es firme. Su acento sobrio. Se detiene en la mención de
la Biblioteca Nacional, en las vicisitudes del Instituto
Histórico y Geográfico y en el quehacer creativo de la Academia
Nacional de Letras; en la gente que indaga en silencio e ilumina
el tiempo pasado.
Historiador, investigador y periodista, Aníbal Barrios Pintos ha
transitado por estas tres vertientes, integrándolas para un
conocimiento macizo y una difusión generosa.
Editó y dirigió 95 números -codirigiendo 14- de revistas y
álbumes dedicados a los Departamentos del Uruguay.
En el suplemento dominical de “El Día” vieron luz 350 notas
sobre asuntos históricos.
De su autoría son unas 46 obras de investigación, entre ellas:
De las vaquerías al alambrado; Historia de los pueblos
orientales; Historia de la ganadería en el Uruguay; Lavalleja:
la patria independiente; Los libertadores de 1825; Orientales en
la emancipación americana (con Washington Reyes Abadíe); Los
aborígenes del Uruguay. Desde el hombre primitivo hasta los
últimos charrúas; Historia de los pueblos orientales; El
silencio y la voz. Historia de la mujer en el Uruguay y otros
títulos.
De su pluma y en colaboración con Washington Reyes Abadíe, son
11 tomos de la colección Los barrios de Montevideo.
Sus monografías abarcan los Departamentos de Canelones, San
José, Lavalleja, Rivera, Paysandú, Artigas, Río Negro y otras,
sobre ciudades del interior.
Es miembro del Instituto Histórico y Geográfico y de la Academia
Nacional de Letras, en Uruguay.
Ha intervenido en el Congreso de Académicos de la Lengua
Española (Caracas 1983) y en el Encuentro Internacional de
Académicos (La Rábida 1994).
Asesoró en la instalación
del Museo de la Tradición de Paysandú. Y en la
reinstalación de los Museos Históricos Municipales de Paysandú y
Florida.
Integra la Comisión de Nomenclatura de la Intendencia de
Montevideo.
Ha recibido premios en concursos organizados por la comuna
montevideana, el Ministerio de Educación y Cultura y la
Universidad de la República. Es Premio Nacional de Literatura.
Una personalidad tan rica y de una producción tan prolífica
siempre ha de merecer el reconocimiento público.
En Uruguay los homenajes en vivo se rehuyen, en virtud de un
principio que acoge la modestia como una virtud.
Sin embargo, el historiador Aníbal Barrios Pintos, en término de
días, lo ha de tener.
Él, y muy pocos,
pueden ser las excepciones justificadoras de la regla.
El merecido homenaje tendrá lugar cuando a su barrio llegue una
embajada del Ministerio de Educación y Cultura.
La vocación, y consecuente entrega del estudioso, por documentar
y exhibir testimonios significativos de la vida nacional, será
exaltada en una ceremonia pública junto al vecindario del lugar
y hacedores de la cultura, como parte de un programa que va al
rescate de los grandes valores de la República.,
En el caso, se premiará la pasión serena de Aníbal Barrios
Pintos por hacer aflorar, de fuente clara, nuestro pasado.
Es un privilegio contar con ciudadanos de su estatura
intelectual y moral.
Al cabo de una hora y media de coloquio suena
el timbre de calle. Hay una necesaria
pausa.
Apresuro la despedida. Al salir, me es presentada quien acaba de
llegar. Es la brillante historiadora Ana Ribeiro.
En la nueva conversación es posible que ambos comenzaran a
convocar a los protagonistas de alguna
historia a ser ahondada, en exámenes precisos.
Tal vez, pronto la conozcamos.
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