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INTERVENCIÓN MULTILATERAL EN HAITÍ
Las corrientes antiintervencionistas tienen una larga historia
en Uruguay.
En el curso de la 2da. Guerra Mundial, Luis Alberto de Herrera y
la bancada parlamentaria de su sector sustentaron una firme
oposición a la ingerencia de un estado en la vida interna de
otro. En particular, denunciaron los intentos de Estados Unidos
de establecer una base naval.
En otro extremo, Eduardo Rodríguez Larreta, del Partido Nacional
Independiente, abogaba por la tesis de la “intervención
multilateral” para la defensa de la democracia continental...
Luego, los partidos de orientación marxista empuñaron las
banderas contra la intervención, lineamiento acogido por
sindicatos obreros clasistas, el movimiento estudiantil y
publicaciones diversas, entre ellas, el semanario Marcha.
Durante la “guerra fría”, la “doctrina de la seguridad
nacional”, impulsada desde Washington y calzada en las bayonetas
de los ejércitos del continente latinoamericano, fue el
portaestandarte de intervenciones desembozadas.
Cuando la izquierda uruguaya hizo lo necesario para salir de su
ostracismo, reprobó con unanimidad, el intervensionismo. Condenó
las nuevas políticas imperiales. Y pagó, con tributos de sangre
y vidas, con exilio y privaciones, su exigencia política.
Restablecida la democracia, no votaba la participación de la
república en las Operaciones Unitas, ni el envío de contingentes
armados fuera de fronteras.
Habiendo pasado a ser gobierno, el enfoque cambió
diametralmente.
La discusión está instalada de modo muy vivo.
No entraré en este asunto. Me ha parecido más elocuente traer a
colación algunos elementos insertos en el diario La República
(15.07.07). Antonio Elías, economista, catedrático universitario
e integrante de Redi (Red de economistas de izquierda), suscribe
el artículo de contratapa “No más tropas en Haití”, recordando:
“...El contingente militar de la ONU comandado por Brasil se
desplegó en Haití, en junio de 2004, cuatro meses después de un
golpe de estado que constituyó una flagrante violación de la
Carta Democrática de la OEA. No era esta la primera intervención
de la ONU en la isla, pero la gran diferencia estriba en que
ahora están fuertemente implicados gobiernos “progresistas”,
tales como los de Argentina, Brasil y Uruguay, cuyas tropas son
parte fundamental de las fuerzas de ocupación, al punto de
comandar las fuerzas de la misión de las Naciones Unidas.”
Añade Elías: “La primera matanza -luego de que el parlamento
nacional (con mayoría progresista) aprobara el envío de más
tropas a Haití- se produjo en enero de 2006; la segunda fue en
diciembre del mismo año y, la tercera, en enero de 2007. En
todos los casos no hubo heridos en los ejércitos ocupantes, pero
se registraron muertos haitianos, que las fuerzas de la misión
de naciones Unidas califican siempre como “criminales”.”
Otro extracto del artículo de referencia: “El 24 de enero de
este año dejaron otro tendal de víctimas (El País de Madrid.
27.01.07). El ensañamiento con las criaturas ha sido objeto de
una denuncia internacional específica: “El terror de la ONU
asesina niños haitianos por la noche”. El comando militar de la
misión precisó que las muertes fueron “involuntarias” y “en el
marco de operaciones para delimitar el terreno de acción de las
bandas armadas y criminales”, pero los pobladores denuncian que
no hubo tales enfrentamientos y que los helicópteros
ametrallaron las casillas mientras dormían. Las fotos de hileras
de chicos despedazados no llegan, sin embargo, a la prensa
internacional, que ha hecho suya la versión del “enfrentamiento”
con bandas de delincuentes.
Los graves hechos señalados confirman que los cascos azules de
la ONU, de los cuales forman parte las tropas uruguayas, violan
los derechos humanos y asesinan inocentes en Haití”, subraya
Antonio Elías.
Se impone una rectificación urgente de la política exterior de
Uruguay en esta materia, así como el cese de la exportación de
fuerzas militares intervensionistas.
Esto no es preservar la paz, ni mucho menos. Hay que tenerlo
claro.
Es la “doctrina Larreta” en acción. Y sus frutos están a la
vista.
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