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DE LA HISTORIA RECIENTE - Nota 1
SEREGNI ANTE EL GOLPE DE ESTADO
PREÁMULO
La denominación de “historia reciente” es la dada para referirse
a la enseñanza de la historia en los programas de la educación
pública, en el período inmediato anterior a lo que podría ser el
contemporáneo.
El área que va desde la década de los años 60 hasta la caída de
la dictadura resulta ser la que ha despertado mayores
controversias. Se trata del tiempo a partir del cual,
gradualmente, el Uruguay se fue situando al borde de su régimen
constitucional, para desembocar en el golpe de estado
cívico-militar del 27 de junio de 1973.
Para hacer caer un rayo de luz sobre este momento de la vida
nacional, en que la República fue entrando en las sombras de una
sórdida tiranía, he considerado oportuno ventilar fragmentos de
una serie de reportajes y extractos de documentos que fueran
conocidos en las circunstancias previas o siguientes a la fecha
preindicada, los que tienen indudable valor histórico.
Se advertirá que no abarcan a todos los líderes políticos y
sociales que cubrían la escena en el campo de la resistencia,
más la indicación de que reactualizan manifestaciones de Líber
Seregni, Wilson Ferreira Aldunate, Zelmar Michelini, Héctor
Gutiérrez Ruiz y comunicados de la Central Obrera “CNT”, del
Partido Nacional y del Frente Amplio, le dan suficiente interés,
tanto para recordarlos por quienes vivieron aquellas instancias,
como para analizarlos por quienes desean hoy explorar un pasado
histórico no tan lejano.
(Fuente:
Omar Prego – Reportaje a un Golpe de Estado)
UN RUMBO OPUESTO AL BIENESTAR DE LOS TRABAJADORES
Con prelación al 27 de junio de 1973
la oposición política reclamaba la renuncia del presidente Juan
María Bordaberry. Preguntado el Gral. Líber Seregni si estimaba
que ello podía mejorar la situación del país, respondía:
“El gobierno que ganó el último escrutinio de votos representa,
in totum, los
intereses de una clase social privilegiada y lleva a cabo una
gestión que, por favorecer exclusivamente esos intereses, sigue
el rumbo opuesto al bienestar de los trabajadores. También es un
gobierno antinacional, pues está entregado a los dictados que
emanan de Wall Street y la Casa Blanca, y por tanto, es
atentatorio de la soberanía nacional.
En el militan terratenientes, banqueros, poderosos industriales
y una red de intermediarios vinculados estrechamente a los
consorcios y organismos financieros “internacionales”, que
constituyen la
moderna expresión del imperialismo y son los conductos de
succión de las riquezas del país.
Esto configura, con las inflexiones propias que lo
individualizan, un régimen característico de aquellos países del
Tercer Mundo que aún no lograron establecer gobiernos decididos
a desprenderse de los lazos de la dependencia, un mal que está
al tope de la
escala de los grandes problemas nacionales.
Desde este punto de vista, es evidente que la renuncia del
presidente Bordaberry y la sucesión institucional consiguiente
no habrán de mejorar en forma sustancial la situación del país,
ya que es el elenco gobernante todo -presidente, vicepresidente,
ministros- el que responde a la caracterización antes
bosquejada. Si el Frente Amplio pide al Sr. Bordaberry su
renuncia es porque lo considera inhabilitado para una conducción
eficiente del gobierno, no porque crea que en Jorge Sapelli hay
un revolucionario escondido. Y porque le falta flexibilidad e
inteligencia, mientras le sobra tozudez e incapacidad para el
diálogo. Todos ellos son factores que lo han convertido en un
prisionero de otras fuerzas, que se han hecho presentes en la
escena política por la incidencia de hechos más complejos.”
Ante la pregunta de si Bordaberry se proponía clausurar el
Parlamento y establecer un gobierno de facto, Seregni contestó
cuidadosamente:
“Quiero creer que no sea esa su intención última; y creo que no
debe esperarse de él los pasos efectivos para evitar que tal
situación se desencadene. La real garantía contra el golpe de
estado es la movilización popular y la fuerza de los
trabajadores organizados.”
Acaecido el atentado antidemocrático, suscribiendo el Mensaje Nº
1 – Organización de la Resistencia, sostenía el Gral. Líber
Seregni:
“La contradicción oligarquía-pueblo está al desnudo. La
oligarquía se ha quitado la máscara “legalista” acabando
cínicamente con
todas las instituciones. Ningún oriental puede llamarse a
engaño: el golpe de estado es claramente antinacional y
antipopular.
Ante el golpe reaccionario el Frente Amplio levanta su decisión
indeclinable de luchar. No reconoce al gobierno de Bordaberry.
Hoy convoca a toda la militancia, a todas las organizaciones
nacionales y democráticas, a todo el pueblo oriental, para
salvar la dignidad de la patria. Contra la ilegalidad y el
atropello, la consigna fundamental es resistir el embate
reaccionario y estar a la ofensiva.”
La frase final establecía el llamado siguiente: “A la lucha
compañeros contra la dictadura oligárquica y por el poder
popular.”
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