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POR LOS FUEROS DEL IDIOMA
El XIII Congreso de la Real Academia Española y las veintiuna
Academias de América y Filipinas, que integran la Asociación de
Academias de la Lengua Española, aprobaron
el texto básico de la Nueva Gramática de la lengua
castellana.
Cabe recordar que el primer tratado gramatical fue publicado en
Salamanca por Antonio de Nebrija. Ocurrió en el siglo XV, en el
marco del proceso de unificación de los reinos que conformarían
la primera España. La obra sistematizó las reglas del “buen
hablar”, siendo a la vez la primera de su género en Europa.
El dialecto primigenio se originó en el medioevo en el condado
de Castilla, oriente de Cantabria y norte de Burgos.
Las Glosas Emilianenses son los textos más antiguos del idioma,
conservándose en el Monasterio de Yuso, región de La Rioja. Allí
operó un centro cultural medioeval.
El español o castellano es uno de los seis idiomas oficiales de
la Organización de las Naciones Unidas, siendo primera o segunda
lengua de 440 millones de personas y la más estudiada por los
angloparlantes.
El IV Congreso Internacional de la Lengua Española le siguió al
anteriormente mencionado y, asimismo, acaba de tener lugar en
Colombia.
Del mismo se han desprendido importantes novedades.
El proyecto de mayor envergadura es el del Diccionario Histórico
que compilará la historia de las palabras de uso más frecuente.
Será completado para el año 2022 y recogerá los antecedentes de
150.000 vocablos. Abarcará épocas y estratos sociales
diferentes.
Se creará el Banco de Datos del Siglo XXI, monumental obra que
abarcará 300 millones de registros del léxico actual de América
y España.
Hacia el 2010 estará disponible el Diccionario de la Real
Academia Española (DRAE), con 100.000 entradas, de las que ya
están listas unas 47.000.
El carácter policéntrico del idioma español ha quedado
definitivamente admitido, lo mismo que su incuestionable valor
como factor de comunicación fluida a escala planetaria y agente
vivo del desarrollo cultural y comercial del mundo actual.
Los eventos cumplidos en Medellín y Cartagena de Indias
(Colombia) muestran el vigor del idioma y, al actualizarlo, lo
hacen un instrumento coherente para el mejor entendimiento de
quienes lo hablan o lo interpretan.
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