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DE ACUERDO
La politóloga Constanza Moreira analizó la
situación de los derechos humanos en Uruguay a propósito de dos
hechos puntuales: 1) el discurso del 18 de mayo p.pdo. del
Comandante en Jefe del Ejército y 2) la movilización ciudadana
“Marcha del Silencio”, que tuviera lugar el día 20 subsiguiente.
Comenzó manifestando la analista: “Algunos de los dichos del
Comandante del Ejército cayeron como un balde de agua fría sobre
buena parte de la opinión pública, en especial, las referidas a
las
“las extemporáneas y parcializadas interpretaciones históricas”
por las cuales el ejército ha sido juzgado duramente, siendo que
sus actuaciones
“respondieron a la acción de aquellos sectores de la sociedad
que intentaron derrocar a gobiernos democráticos a través de las
armas”
(cita textual del discurso en
www.mdn.gub.uy
).”
Seguidamente agregó la Prof. Moreira: “Otra vez lo mismo. Como
si la ocupación del Palacio Legislativo el 27 de junio de 1973
por efectivos de la Región Militar N° 1 hubiera sido una
respuesta a la acción de los “grupos armados”. Como si la década
larga que transcurrió entre 1973 y 1984, y en la que las FF.AA.
ejercieron el gobierno de facto, pudiera justificarse por los
“enfrentamientos”
entre la guerrilla y las Fuerzas Armadas. Como si la violación
sistemática a los derechos humanos durante la dictadura
(incluyendo la tortura y los asesinatos, ahora sabemos que “en
masa”), pudieran ser justificados en nombre de alguna razón de
Estado. Como si la revisión de la “historia reciente” fuera el
resultado de una tergiversación de hechos, que hablan por sí
mismos.
Baste para ello el testimonio de Wilson Ferreira Aldunate ante
el Congreso de los Estados Unidos en 1976, sobre la magnitud de
la represión en Uruguay:
“El número de presos políticos puede
calcularse con seguridad entre 5.000 y 6.000. Ello le asigna al
Uruguay, en relación a la población, el mayor porcentaje de
presos entre todos los países del
mundo. ...Desde la instalación de la
dictadura, han pasado por las cárceles entre 50.000 y 60.000
uruguayos... es como si ello le hubiera ocurrido en Estados
Unidos a 5:000.000 de hombres y mujeres”
(en “El exilio y la lucha”, Ediciones de la Banda Oriental).”
Continuando su comentario sostuvo: “El discurso del Comandante
en Jefe del Ejército señala que el
“Ejército de hoy pretende ser justamente valorado por la
sociedad”.
Bien, sobre eso estamos de acuerdo. Pero reivindicar que
“el Ejército es y ha sido uno solo en el tiempo”,
como señala Rosales, no ayuda. Francamente,
nadie quiere hoy a las Fuerzas Armadas del pasado.” Y, un poco
más adelante, precisó: “Por eso, reivindicar la actuación de las
Fuerzas Armadas en
el pasado, no es un buen camino.”
Recordó la politóloga: “Ningún futuro se
construye si no es en base a una revisión del pasado. Y, cuanto
más neguemos el pasado,
más presente estará en nosotros. Es
por ello que, desde hace 20 años, se realiza la “Marcha del
Silencio”. Y es por ello que se ha vuelto cada vez más
multitudinaria. Los desaparecidos siguen desaparecidos, salvo
raras excepciones.” En otro párrafo sentenció: “...la propia
consigna de la marcha
“¿Dónde están? La verdad sigue secuestrada. Nunca más terrorismo
de Estado”,
evidencia todo lo que falta aún para llegar a la verdad.”
La claridad del examen exime de cualquier
comentario adicional.
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