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EL
OTRO UNIFORME
El uniforme azul es característico de nuestra policía civil que,
como es sabido, va jerarquizando a sus cuadros conforme a las
necesidades de la sociedad moderna y sus nuevos problemas.
Situaciones dilemáticas del hombre y de su existencia, de sus
condiciones de vida, educación, salud, etc., están siempre
próximos a ella.
La policía tiene la función clásica, la que por décadas le es
habitual. Pero, no es menos cierto, que también se eleva por el
conocimiento especializado y por la práctica cotidiana,
circunstancias en que convergen los buenos cuadros de la entidad y
las mejores aspiraciones ciudadanas.
La vida, como siempre, supera los cálculos corrientes y el hombre
y la mujer uniformados deben pensar y actuar en encrucijadas que
escapan de los manuales más socorridos.
Es habitual ver que un policía se transforme en paramédico y
atienda un parto, a bordo de un vehículo.
Es una historia antigua de abnegaciones, sin otra recompensa que
la de haber prestado la mejor disposición para socorrer un
semejante, en el acto trascendente en que una mujer debe dar a luz
sin tiempo de llegar a una unidad sanitaria.
En lo que va del 2006, sólo en Montevideo, se han asistido a unas
33 embarazadas en trance crítico.
Los hombres de azul se arremangan y lo hacen con eficacia, en
tanto llegan unidades de emergencia.
Es así que han nacido decenas de uruguayitos, portadores de
esperanzas, en los mismos vehículos en que malvivientes son
trasladados habitualmente detenidos a comisarías y juzgados. Es la
otra cara de la moneda.
La experiencia ganada por algunas decenas de nuestros policías ha
llevado a pensar en la posibilidad de instituir un servicio de
socorro nuevo, con ayudas del sector privado y de la propia
secretaría de estado cuyo fin es custodiar el orden social.
Bien miradas las cosas, siempre es posible ver que existe una
unidad esencial entre los servicios públicos y que la renovación
del estado -tan mentada- puede nutrirse de la multiplicidad de
señales que den los más audaces agentes públicos de las más
variadas reparticiones, apelando a su creatividad.
Todo lo que haced pensar que, desde dentro, también puede
cambiársele la cara al Estado si se le piensa como instrumento
para el cumplimiento de fines comunes.
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