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NUEVAS COMUNICACIONES PARA UNA SOCIEDAD NUEVA
Escribe Walter Ernesto Celina
El título escogido para la presente nota podrá parecer un
postulado. Sin perjuicio que no lo objetaría preferiría
circunscribirlo a lo que la revolución tecnológica aporta y pone
al alcance de nuestra mano, sin extraordinario esfuerzo de
inversión.
Podemos, en efecto, cursar un correo en forma instantánea y
económica a cualquier lugar remoto. Por Internet la comunicación
libre ha crecido en una escala promisoria y por fuera de los
centros empresariales que controlan un negocio, fantástico para
algunos. Este movimiento es irrefrenable y lanza un desafío que
algunos vaticinan que será mortal para el querido libro clásico y
el viejo y amado mundo de nuestras imprentas.
Lo más probable es que puedan coexistir y la sociedad aproveche de
sus ventajas.
¿Una sociedad nueva? ¿A partir de qué cambios?
Los cambios que vemos desde la televisión son, a menudo, para
otros. No se colectivizan o democratizan. Si en lo más la sociedad
humana sigue pareciéndose a una expresión de lo injusto y lo
terrible, contiene en su seno la semilla de aquello que la
cambiará.
Nada ha sido inmutable en la vida social. Nada lo será. Y la
transformación es lo que más apetece y conmueve al hombre. Es a
partir de esta ansia, portentosa, que en los grupos humanos
sectores claman por tener espacios para manifestarse.
¿Los pueden tener? ¿Quiénes han dicho que no? ¿Quiénes apuestan a
disponer de lo que sólo determinadas personas y grupos han
poseído?
¿Por qué una agrupación vecinal no puede tener un vehículo
comunitario, como una transmisora para manifestar o traslucir sus
inquietudes o realizaciones?
¿Por qué si determinados empresarios o familias han dispuesto de
ondas radiales o televisivas no podrían igualmente acceder a ellas
gente de las profesiones y oficios que se nuclean en los
sindicatos y entidades del campo de la cultura o la investigación
científica?
Este haz de preguntas sólo pretende poner arriba de la mesa lo que
mucha gente viene promoviendo en el Uruguay y le han planteado al
gobierno: una legislación para las emisoras de barrio, ondas para
la Universidad de la República, un canal televisivo para las
organizaciones sociales y culturales, una ley de prensa, etc.
Durante esta semana tiene lugar en el anexo del Poder Legislativo
un coloquio abierto llamado “zapping de ideas”.
Entre otros invitados estarán en el panel Gustavo Gómez, de la
Asociación Mundial de Radios Comunitarias, Sección Uruguay; el
especialista Gabriel Kaplún, profesor universitario y el
representante de la Asociación de la Prensa del Uruguay, Víctor
Abelando.
Parece ser la hora en que nuevos rostros, nuevas voces, nuevos
protagonistas sociales lleguen a los medios de comunicación de
masas.
La pluralidad hace a los colores de la democracia. Cabe esperar
que el gobierno acompañe las solicitudes en curso. Para ello este
deberá establecer marcos regulatorios precisos y objetivos y
exigencias de calidad.
Y, sin mucha tardanza, conceder en lo que corresponda, las
autorizaciones pertinentes a los proyectos de comunicación más
competentes. |