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LA
REFORMA EDUCATIVA QUE NO MADURA
José Pedro Varela caería de espaldas si le confesáramos lo poco
que hemos hecho en materia de reforma educativa para poner al país
adelante en el mundo de hoy y para forjar auténticas mentes
republicanas.
Como en el ayer - y como desde siempre, la educación
contemporánea, precisa adquirir ese sesgo de abanderada de un
tiempo de realizaciones. Sin el conocimiento nada es posible. Sólo
vegetar.
Una digresión: Hace 55 años en el Liceo Departamental de Soriano
pusimos el tema sobre la mesa. En 1958 asumimos la defensa de la
Universidad y obtuvimos para la principal cada de estudios su ley
orgánica y preservamos su autonomía.
Desde siempre, autonomía sin recursos y, mirando
retrospectivamente, con pocas ideas innovadoras para volcarlas con
fuerza sobre la sociedad.
Hoy el problema estalla por todas partes y las críticas se
generalizan y alcanzan a todos.
Antes precisábamos más locales y docentes preparados
técnicamente -aunque siempre los hubo muy buenos-,
laboratorios; coordinación y una cuota de asistencialismo para
equilibrar los talentos, todo concebido para jerarquizar la
palabra “educación”.
Las políticas restrictivas pusieron toldos sobre los centros de
enseñanza y los transformaron en verdaderos calderos, algunos poco
gobernables. El entorno social pasó la lima sobre lo que se
construía en las aulas.
Para el ejecutor de la reforma educativa del Partido Colorado,
Prof. Germán Rama, la educación programada para hoy es de corte
“elitista”.
Parte de la consideración de que se desestructuraron los programas
por él fundados -en que redujera la presencia de profesores por
materia sustituyéndolos por polivalentes-, lo que privó a los
alumnos de un mayor contacto con los mismos docentes, lo que le
daba a la estrategia educativa una mayor integración entre
educando y educador. Su alternativa es ganar un espacio entre
alumno profesor similar al que se crea en la escuela entre en
maestro y alumno. La retrogradación para el Sr. Rama nos pone en
los umbrales de 1900… ¿Será para tanto?
Por momentos en debate adquiere los tintes de los colores
partidarios y a veces el retroceso puede denunciarse como brutal.
Existe el principio de la libertad de cátedra, que no cierra a
cal y canto ninguna materia y que es una manifestación de los
derechos de los ciudadanos -de los docentes- a registrar sus
opiniones según su leal modo de entender cuáles las coordenadas
para interpretar situaciones dadas.
Algunos, con referencia a episodios históricos dolorosos que
cargan nuestras últimas décadas, protestan, se rasgan las
vestiduras y piden cabezas.
Vale la pena decir que importa que el debate se haga maduro,
abordando los detalles controversiales como lo que en realidad
son: posicionamientos objetivos en los que intervienen factores
subjetivos en que gravitan las posiciones asumidas por nosotros
mismos o por gente de nuestro entorno.
La reforma educativa exhibe facetas múltiples, difíciles de
compaginar, más no imposibles de articular.
Hay que continuar dando la batalla más desapasionada posible,
procurando que se instale en todas partes. En los hogares, para
que la familia examine, razone, opine y ventile los juicios en los
ámbitos más inmediatos del barrio y los centros. Sin que falte la
opinión de los profesores y maestros.
Educar es construir colectivamente.- |