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RECLUTAS Y SIRVIENTES BARATOS
La filial colombiana de la empresa estadounidense de seguridad
Blackwater contrató por 1.000 dólares mensuales a ciudadanos
del país cordillerano dispuestos a combatir por Estados Unidos en
Irak.
Cuando los reclutas contratados llegaron a Bagdad conocieron que
las tarifas a ellos pagas nada tenían que ver con los 4.000
dólares que se satisfacían a los rumanos, ni con los 10.000 que se
abonaban a los ingleses y, menos, con los 15.000 que percibían los
norteamericanos…
Grande fue la sorpresa cuando, al querer regresar, se encontraron
que el documento firmado les coartaba el retorno a Colombia.
“Reclutas de cuarta” los ha calificado el comentarista de
“El País” Jorge Abondanza, quien indicó que 19 nacionalidades ya
trabajan sin uniforme en el país invadido y son parte de los
250:000.000 de dólares que cuesta la ocupación del país oriental
cruzado por arterias de petróleo.
Agrega que recientemente patrones libaneses abandonaron a miles
de miembros del personal de servicio procedente de países pobres
cuando estalló el conflicto con Israel.
Contratos engañosos permitieron que filipinos, sudaneses,
camboyanos llegaran al medio oriente seguidos de vietnamitas,
eritreos, srilankianos, etc., los que quedaron de reten en las
mansiones abandonadas por los contratantes, sin servírseles los
sueldos y sin comida.
La guerra y la explotación se dan la mano con un único fin:
dominar en todos los planos posibles.
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