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UNA PERSONALIDAD VITORIENSE
Hace ya unos años, mi estimado amigo Don Faustino Valdi Munhoz,
Director de Jornal Liberal, me había mencionado el
nombre del Dr. Anselmo Francisco Amaral, entre otros prestigiosos
ciudadanos de la región.
Leía, antes y ahora, sus importantes contribuciones periodísticas,
sin conocerlo personalmente. Finalmente, ello aconteció la noche
del jueves 25 próximo pasado.
Fue cuando en la sede de la Masonería, en Santa Vitoria do Palmar,
me fue presentado por el periodista Faustino Borges Munhoz.
Al recibir con mi esposa, la Prof. Helena Caorsi, la invitación
para participar en la presentación de la obra del Dr. Amaral,
dedicada al sesquicentenario de la ciudad -en conmemoración desde
el pasado año-, sentimos el imperativo de estar presentes.
Residimos en el municipio que tiene por capital a la ciudad
homenajeada. No nos es extraña en nada. La hemos incorporado con
su gente a nuestros sentimientos más vivos, allí donde están los
de las tierras orientales en que hemos nacido, hemos realizado lo
principal de nuestras vidas y tenemos nuestra identidad más
profunda.
Es aquí, en esta área, en que se respira lo auténticamente “gaúcho”,
donde mujeres y hombres brasileños nos han hablado de sus
afinidades con lo oriental y donde hemos descubierto que padres,
madres, abuelos, hermanos, etc., proceden de ese suelo o, muchas
veces, en el se domicilian.
Pertenecemos a estados independientes, diversos, con
peculiaridades distintivas. Es cierto. Existen líneas
demarcatorias de los límites territoriales e idiomas
diferenciados. Mas, nada nos separa.
Esta fraternidad ha dado cuenta de muchos de mis actos en la
región. Y esta sensibilidad, en el entorno de Anselmo Francisco
Amaral, fue la que registramos con mi esposa en el hermoso acto de
presentación del libro, por la novel Editora Liberal, lo
que ameritaría una consideración aparte.
Respondemos brasileños y uruguayos, en este contorno tan
específico, a una cultura de integración.
En no menos de 100 notas, en un lustro aproximadamente, he
desarrollado una literatura periodística, dedicada a potenciar
esta cuestión cardinal para nuestras comunidades. Se trata, bien
lo se, de un aporte limitado. Forma parte, apenas, de lo mucho que
otros hacen. En consecuencia, no era posible estar ausente a la
convocatoria de la empresa cultural “mergullense” que suponía, en
lo central, acompañar y homenajear a un intelectual de relieve.
Se trataba, a la par, que recibir de manos del autor, una historia
que él ha sido capaz de contar sobre los hombres que construyeron
cada una de las hojas del sesquicentenario local.
Una referencia final. En la primera página de mi ejemplar, este
joven ciudadano de 92 años, estampó: “Al periodista Walter E.
Celina, recordando que en este libro las dos banderas flamean en
un mismo rumbo.”
Si las manos convergen ¿qué duda hay que aseguraremos mejor
nuestros derroteros? Ninguna.
La historia por venir también quiere que nuestras banderas
continúen erguidas, desafiantes en pos del progreso. Siempre
unidas, desde abajo, por todos nosotros.
Que lo subraye el Dr. Anselmo Francisco Amaral tiene el valor de
su prédica por una amistad fraterna. Y se embellece, además, por
el denuedo con que ha sostenido los valores de la libertad y la
justicia en la búsqueda de la felicidad pública. |