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¿ORIENTALES O URUGUAYOS?
De la mano de académico Daniel Vidart examiné las superlativas
formas en que ha podido ser interpretado el nombre Uruguay, con
todas las prevenciones que el profesor sienta a fin de que no se
distorsione en sentido más lógico de algunos significados.
La propuesta de hoy surge del título, asunto que soto voce
se examinó en el país cuando la conducción militar de 1973
instituyó el año de la orientalidad y pretendió que lo uruguayo se
hiciera oriental, sin más.
Hoy, cuando voces especializadas y políticas debaten en torno a
cuál debe ser la fecha de declaración de la independencia
nacional, viene a sumarse la pregunta del título y es bueno
conocer algunos aspectos, al menos, del erudito trabajo con que
contribuye Vidart, una voz autorizada en la materia.
CÓMO DEBEN LLAMARSE LOS HABITANTES DEL PAÍS
Formaliza el maestro tres opciones, a saber: 1) ¿Orientales?, 2)
¿Uruguayos? O 3 ¿Orientales del Uruguay?
A partir de la existencia del Estado la última sería la más lógica
pero el pleito gira en derredor de las dos primeras voces.
Ángel María Vidal levantó la tesis en 1940 que nos habíamos
llamado orientales desde el pasado y que, de presente como de
futuro deberíamos llamarnos así.
Por su parte Ariosto D. González mantuvo la prioridad, tanto
temporal como doctrinal del término uruguayos.
La antigüedad del gentilicio oriental es examinada por
Vidal con elementos aportados por Carlos María Ramírez y Francisco
Cordero, agregándose los de Osvaldo Crispo Acosta, Pío H.
Bram, Mario R. Silva d´Erbil, Telmo Manacorda, Enrique Rodríguez
Fabregat (h) y Aníbal Bosch del Marco.
ORIENTALES
Resume Vidart: Orientales se designaron a sí mismos los
criollos de una patria que en sus orígenes se asentó sobre un
territorio de superficie cambiante llamado Banda Oriental.
(Esto en virtud de los tratados celebrados entre España, Portugal
y el Papado).
Crispo Acosta sostiene que si orientales son todos los que
están al oriente, uruguayos son también cuantos viven a lo largo
del río epónimo, incrustando ambas pertenencias.
Es el propio Ariosto D. González quien resume el uso de la voz
oriental, desde la etapa épica a las posteriores: 1) En ninguna
época solemne ni en ninguna ley nos hemos llamado uruguayos
(Carlos María Ramírez), 2) Desde 1811 a 1920 fuimos orientales,
nada más que orientales (id.); 3 Desde 1825 a 1828 se nos llamó
siempre orientales; 4) En la Asamblea de 1829 se nos dio el nombre
de Estado Oriental del Uruguay y, en el manifiesto respectivo se
habla de orientales; 5)Los más solemnes documentos
públicos, leyes y tratados omiten toda referencia a lo
uruguayo; 6) El vocablo oriental se aplica desde 1836, período
de las sublevaciones, al período del pacto de abril de 1872. 7) El
himno llama a los orientales; 8) El Código Civil dispone
las inscripciones de los orientales.
El siguiente es un fragmento de la revista que el Prof. Daniel
Vidart hace de la argumentación sustentada por Ariosto D.
González, para después entrar a fundamentar la uruguayidad actual.
Vayamos a los primeros. Los documentos escritos por los padres
jesuitas -abrevia Vidart- y la catografía, tanto propia como
ajena, donde el nombre Uruguay abarca variables superficies (de
acuerdo con las épocas de flujo reflujo de las imprecisas
fronteras) no mencionan una sóla vez la Banda Oriental.
Bauzá anota que los gobernadores del Río de la Plata se
titularon muchos años gobernadores del Río de la Plata, Uruguay,
Tapé o Mbiaza.
Según González la denominación de Banda Oriental no aparece en
los primeros siglos de la Colonia o, si se halla alguna vez, será
como expresión perdida y aislada. Recién en los albores del siglo
XIX se le empieza a nombrar concierta frecuencia.
URUGUAYOS
Ariosto D. González rastrea el uso que en las distintas
constituciones y la legislación se hace del término uruguayo.
Un estudio más actual de Daniel Vidart con Renzo Pi Hugarte ha
procurado esclarecer el escenario desde el punto de vista
histórico, antropológico y sociológico, apoyándose en los
criterios de investigación y análisis aportados por Darcy Ribeiro.
Lo uruguayo nace luego del aluvión inmigratorio iniciado con el
temprano desembarco de los vascos Iparralde, anterior a la Guerra
Grande, seguido de la masiva entrada de gallegos e italianos,
luego de aquella larga contienda y culminado con el arribo de
libaneses, esclavos, armenios, y judíos que, junto con suizos,
ingleses, franceses alemanes, húngaros, etc. Llegados en distintas
épocas, le dieron una nueva fisonomía democrática y cultural a
nuestro país.
Y precisa Vidart: Hoy por hoy lo oriental representa lo
terruñero, la profundidad de lo telúrico, el coraje para afrontar
las vicisitudes de la vida y el misterio de la muerte, el talante
fatalista y el ánimo sufrido, el espíritu de lucha sea cual sea la
adversidad a vencer, la sabiduría analfabeta, la comunidad
fraterna del pago o del barrio… A esta esencia añeja une los
nombres de Artigas y Saravia. Y precisa: Lo uruguayo, en
cambio, se encarna en la entonación de la cultura cosmopolita, la
academia del saber, el advenimiento de la modernidad, la
convivencia pacífica, la relativización de los dogmas, el modo de
ser ciudadano, la organización del Estado, la difusión
policlasista de la enseñanza, lo valores del trabajo en detrimento
del heroísmo…A este prototipo lo engarza simbólicamente con
José Pedro Varela y José Batlle y Ordóñez.
Vidart cierra su atractivo estudio aludiendo a la dimensión
valerosa de la utopía, al holocausto de los soñadores y a la
simiente indestructible de los que yacen en las tumbas sin
nombres.
Interpreto que el gran peso de nuestra identidad está en la
simbiosis en que lo uruguayo vive con el nutriente de lo oriental,
formando las dos caras de un mismo cuerpo y sensibilidad. |