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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

OTRAS ÓPTICAS HISTÓRICAS Y POLÍTICAS

Cientistas sociales consideran que están cayendo las interpretaciones sobre los sucesos ocurridos en el Uruguay de los años sesenta y setenta, manejadas a nivel oficial durante el período 1985 – 2005.

Un estudio que insumió unos quince meses contrastó la documentación oficial donde se verifican las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. Se manejaron, entre otros, más de 15.000 archivos pertenecientes a la Dirección Nacional de Investigaciones.

El trabajo de investigación contó con la participación de los profesores Álvaro Rico, Gerardo Caetano y José Pedro Barrán y fue elevado al Poder Ejecutivo, que dará a conocer los datos de la nueva historia, aunque sin constituir una “historia oficial”.

Próximo a fines de 2006 estos temas fueron analizados en el seminario “Dictadura y Derechos Humanos Hoy”.

Según precisó Rico, en las últimas dos décadas, el uso de determinadas palabras, su repetición y automatización por el discurso político único u oficial ha matrizado sentidos dominantes desde donde se ha explicado, interpretado, calificado y etiquetado hechos del pasado reciente uruguayo. Asimismo, el control estatal que supuso el discurso público sobre nuestro pasado reciente se ejerció no sólo a través de la negación de los hechos o el no nombrarlos, sino, también, por medio de eufemismos; formas de decir, con suavidad y decoro, que contribuyeron a travestir los hechos traumáticos, redenominándolos con palabras y expresiones sustitutas. A modo de ejemplo “quiebre institucional” reemplazó a golpe de Estado; “apremios físicos” a torturas; “pérdida de referentes” a crímenes de Estado; “sin vencidos ni vencedores” a víctimas y victimarios.

Observó el investigador que el mismo discurso político extrapoló 1973 a 1968, lo que tuvo por consecuencia que se igualara el terrorismo de Estado al desafío guerrillero, la represión estatal a la radicalización social.

En un pasaje Álvaro Rico recordó que puede afirmarse que, desde noviembre de 1972, con la caída de Raúl Sendic (fundador del MLN) y con el repliegue a Buenos Aires de otros grupos de acción directa, no se verificaron en el país enfrentamientos armados importantes con las fuerzas estatales. Sin embargo, la continuidad de la lógica represiva del Estado, la dinámica y el espiral de violencia del terrorismo de Estado se prolongó luego por 11 años más y, eso, es lo que hay que explicar.

Para Gerardo Caetano el libro en preparación estará en contradicción manifiesta con la “historia oficial”. Sostuvo que puede haber memoria sin justicia, pero lo que nunca puede haber es justicia sin memoria. Tal vez, agregó, el proceso post dictadura buscó cortar el nudo por el lado de la memoria, por el lado de la verdad, porque de esta forma no iba a haber justicia. Calificó como una locura el decreto del Presidente Batlle por el cual se estableció que las conclusiones a que arribó la  Comisión de la Paz era la “verdad definitiva” sobre los sucesos ocurridos en el período dictatorial.

A su vez, el profesor José Pedro Barrán estimó lógicas las  reacciones de los partidos políticos contrarias a los cursos de historia reciente ya que esta cuestiona los lugares comunes que se han convertido en fundamentos ideológicos de colectividades tradicionales. Recordó que la historia científica es capaz de cuestionar todo, sin que quede títere con cabeza, constituyendo un método que enseña a pensar libremente.

La labor de los cuentistas mencionados  contribuye a dar una nueva ubicación a conceptos vinculados a los derechos humanos, a la verdad y a la justicia.

Walter Celina - Enero de 2007  waltercelina1@hotmail.com


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