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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

FLOTA NAVIERA

Trabajando en el Parlamento Nacional, a solicitud de varios legisladores, se me encomendó  en 1972 formular un proyecto de ley instituyendo los principios para la creación de una flota naviera del Estado.

La iniciativa, primera en su género, fue presentada en los inicios del período legislativo de 1973.

Por entonces la Armada Nacional participaba del transporte del petróleo y ANCAP disponía de navíos.

Siendo Uruguay un país intensamente irrigado por ríos y arroyos importantes, el trasiego de mercaderías por vía acuática podía verse favorecido con la ventaja de un costo menor que el carretero, modalidad esta que demanda consumo de petróleo, empleo de vías terrestres, etc.

Más aún, siendo Uruguay un país abierto al mar y poseedor de una importante riqueza ictícola, caía por su peso que no debería prescindir de servicios propios para desplazar su producción.

El costo impuesto por la denominada Conferencia de Fletes para el transporte de los bienes exportables (carnes y lanas), como para facilitar importaciones, afirmaban más la convicción de que la creación de una flota nacional estaba vinculada a la soberanía económica y a la misma independencia del país.

El proyecto de ley de marras se integró al programa de las buenas intenciones y sólo después se dio salida a una ley de abanderamiento, en que grandes empresas usan el pabellón nacional sin redituar beneficios a la república.

En tanto, las unidades de transporte nacional -especialmente las que permitían trasladar el crudo para la refinería de La Teja y hacer parte de la distribución de ANCAP- cayeron. Muerte anunciada.

Ahora el país paga 2 dólares por barril puesto en la boya petrolífera de José Ignacio, a un costo anual de 28 millones de dólares. Una perla más entre otras pérdidas cuantiosas.

Las conversaciones con Venezuela en materia de abastecimiento han tenido la virtud de poner arriba de la mesa la cuestión del transporte del petróleo.

Es bueno que se haga un manejo público del tema.

Por su parte, la Marina tiene posición favorable a que se asegure con bodegas propias el traslado del crudo, disponiendo de personal idóneo.

Un buen momento para mirar hacia el exterior asegurando modalidades del transporte marítimo con ahorro de divisas y una oportunidad para recordar los beneficios de una política de cabotaje. Asuntos ambos que, hasta ahora, han estado relegados. Merecen estar en el orden del día.

Walter Celina - Diciembre de 2006  waltercelina1@hotmail.com


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