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LOS
MEDICAMENTOS EN LA MIRA
La industria del medicamento tiene un poder muy vasto en el mundo
globalizado y no dista mucho en sus ganancias del negocio que
acaparan los consorcios de guerra.
Su influencia es impresionante. El Ministerio de Salud Pública
controla la comercialización de las especialidades farmacéuticas
y, como se sabe, con reconocidas limitaciones.
La venta de medicamentos está sujeta a una evaluación técnica,
existiendo registros ordinarios y especiales. Éstos,
particularmente destinados a la aceptación de de novedades
terapéuticas, oncológicas y antirretrovirales.
En términos generales, la incorporación de un nuevo producto
demora bastante más de un año.
Un compuesto aceptado como innovador luego debe competir con una
“copia” registrada. Muchas veces las llamadas “copias” enfrentan
el cuestionamiento de su falta de “bioequivalencia”. No siempre
esta se da en relación al original.
Un informe de Leticia Aguiar -que trabaja para una
consultora-sostiene que, en general, el procedimiento no es
verificado.
Importa decir que, con el “bioequivalente”, se debe haber
comprobado que el producto original y la copia se comportan del
mismo modo en un organismo dado.
Uruguay, hasta hoy, exonera de esa obligación al peticionante de
los estudios respectivos, aunque a nivel mundial se reputa una
garantía imprescindible e inexcusable.
Esta falencia es una carencia grave de nuestro sistema sanitario.
La informante antes mencionada indica que “la mayor parte de los
usuarios están expuestos a recibir tratamientos con defectos de
efectividad”.
El Ministerio de Salud Pública y las cámaras del medicamento
estudian implementar soluciones a la cuestión expuesta.
¿De qué modo lo harán?
Será importante saberlo. La salud pública está de por medio. |