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GOBIERNO LULA: PRESENTE Y FUTURO
Los resultados de las elecciones de Brasil siempre dan motivo para
el comentario. Fuera de lo que implican para sí, tienen
importancia en la conformación de cualquier estrategia
continental.
Frei Betto, prestigioso analista de izquierda, fundador del
Partido de los Trabajadores (PT) y desertor del mismo tras los
episodios que conmovieron la administración petista, ha dado su
punto de vista desapasionado, aunque no neutro.
Se pregunta qué factores responden por el prestigio del gobierno
de Lula y contesta con claridad: aumento del salario real,
creación de 4 millones de empleos con retribuciones entre uno y
dos salarios mínimos nacionales; inflación bajo control;
aplicación de la Bolsa Familia, concediendo un ingreso básico a
11,1 millones de grupos parentales, lo que comprende a más de 40
millones de personas; eliminación de la intermediación burocrática
de las familias beneficiarias a través de una tarjeta magnética;
programa “luz para todos”; apoyo a la agricultura familiar, etc.
Dice Frei Betto: “Lo que más desean los pobres es dignidad…”;
sentir de alguna forma que el gobierno se preocupa por ellos”.
Estas políticas, según la encuestadora IBOPE, significaron que
sólo un 22% de los electores -que ganan más de 5 salarios mínimos
nacionales- votaran a Lula; de quienes ganan hasta 2, el 56% votó
por el PT. De este número, en 1989, apenas un 37% le había dado
respaldo.
Para el analista la cuestión es cómo actuará el gobierno:
“¿Complementará la Bolsa Familia, de modo que los beneficiarios
produzcan su propio ingreso o dará continuidad a la dependencia
del erario público?”
Responde sobre la necesidad de ampliar las políticas de empleo y,
sobre todo, de reforma agraria. Postulados alzados antes por el PT
con gran fuerza.
Si el Brasil sigue las recomendaciones del Banco Mundial sólo dará
socorros y podrá desapropiar áreas sin importancia para el
latifundio.
El programa vigente lleva de la mano a aplicar políticas sociales
a través del presupuesto en el orden de 4.500 millones de dólares.
Los poseedores de títulos de deuda pública obtienen una
transferencia anual con beneficios que tocan los 40.500 millones.
Para Frei Betto existe una multiplicación geométrica de la fortuna
del 20% de los más ricos del país.
Con una visión escéptica y esperanzadora aconseja “que los
descontentos se organicen y movilicen”.
Habrá que ver cuáles son las prioridades del nuevo gobierno en
esta etapa, tras el proceloso periplo en que sorteó las aguas
embravecidas del primero. |