|
CUATRO HECHOS DE LA VIDA CORRIENTE
Los variados sucesos de la vida política y económica golpean
insistentemente a nuestras puertas. A ellos dedicamos, por lo
regular, nuestra atención y por derivación, en lo personal,
algunos comentarios.
Cuando las insatisfacciones apremian, el pensamiento crítico se
acentúa. Y al revés, se sociega ante la bonanza. Decepciones,
esperanzas y resistencias son partes del andar cotidiano, de la
forma que tiene cada cual de asumir la marcha. Cargando un anhelo,
un compromiso ético y, en todo caso, moviendo siempre una escala
de valores.
He de salir de la consideración de un asunto general, de los
aludidos al inicio. Quiero, apenas, contabilizar cuatro hechos,
de esos que ocurren a nuestro alrededor, caracterizados por la
intensidad de su color.
Bien distintos uno de los otros, muestran facetas amigables, en un
mundo rugoso, a menudo erizado por espinas.
1.- Tras los pasos del célebre pionero de la cosmonáutica Yuri
Gagarin, el piloto aviador e ingeniero brasileño Marcos C. Pontes
orbitó la tierra en la nave rusa Soyuz. Lo hizo con los
integrantes de la misión Centenario, para una operación de
acople con la Estación Espacial Internacional.
Este suceso se ha vivido en el país continente con sano júbilo
cívico.
Pontes, hijo de una familia de trabajadores, se formó con inmensos
sacrificios. Para subir los primeros peldaños de su instrucción
asistió a escuelas nocturnas y no claudicó en su sueño por la
aeronáutica. Ha dicho que para cumplir su meta acreditó en la
importancia del estudio. Su ejemplo es formidable.
2.- Un joven de Mercedes (Departamento de Soriano), hijo de
soldado y alumno de un querido amigo, quiso desde pequeño cursar
la carrera de las armas. Me envió un correo electrónico haciéndome
saber de su ingreso a la Escuela Militar, en Montevideo.
Interpreto su conmoción. Ha superado vallas y asume su desafío.
Palpita de felicidad.
Como lo haría un padre, respetando la convicción del hijo, le
he enviado felicitaciones y un afectuoso abrazo.
Tengo claro que no comprometo mi posición sobre la formación de
los jóvenes y que soy coherente con la amistad que he cultivado
con algunos militares, imbuidos de espíritu cívico.
3.- En días del Foro Social Mundial, en 2005, caminé en Porto
Alegre por el Parque de La Marina.
En ese pedazo de verde, próximo al Río Guaíba, está la pista de
atletismo e instalaciones edilicias.
Hace unos meses Carlos Aguiar, uno de sus jardineros, presenció
desovar a una tortuga, muy cerca de una construcción. Protegió el
lugar.
Un día de estos observó que la tierra comenzaba a moverse.
Estaban naciendo tortuguitas. Su tipo: Phrynops hilarii, de
la familia de las chelidae, con caparazón de hasta 390
milímetros. 12, que los biólogos entregaron a su habitat natural
de agua dulce.
-Mire, no tengo vergüenza de decir que lloré de emoción,
dijo aquel hombre a un colega, exponiendo cómo lo estremeció el
alumbramiento.
4.- Una porción de adolescentes y jóvenes discapacitados de
Uruguay asistió a una olimpíada en América Central. Su cosecha
llegó a 23 medallas de oro, en varias especialidades deportivas.
Volvieron más crecidos y firmes. Retornaron con una alegría
incontenible. Junto a la bandera que estrujaron, experimentaron
que la voz serena de la patria iba a su encuentro.
Cada episodio, con su propio perfil, encierra maneras de
afirmación del ser y la vida. Modos de construir ciudadanía, desde
la familia, lo individual y propio y el colectivo.
Es posible abrir las puertas cerradas. |