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UN
HECHO DISTINTO
Para algunos el hecho al que me referiré podría resultar de poca
relevancia. Pero, como todo uruguayo que gusta del fútbol, es
posible mantener una esperanza a flor de piel.
La última proeza uruguaya aparece sepultada por el polvo de
Maracaná, aunque aún sea posible para muchos recordar, imaginando
la escena épica, la subida de la oncena oriental al campo de juego
cantando los sencillos versos de “vayan pelando las chauchas,
que les va a dar mucho trabajo…!”
Ya en ese momento la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) había
decepcionado y pocos eran los que confiaban en un resultado
enaltecedor. Pero se dio la proeza.
Bien. De tumbo en tumbo, llegamos ahora sin aciertos a los
prolegómenos de una nueva contienda mundial del balompié, la que
nos retrata ante el espejo de la realidad.
Los jugadores son una mera mercancía que se cotizan en una bolsa
de valores que gira en torno a la FIFA, la supranacional del
deporte por excelencia. La AUF, más que una entidad independiente,
se asemeja a un apéndice de una empresa profesional que negocia
pases e intermedia con suculentos contratos, de televisión en
especial.
Pero en este cielo desgarrado ha habido una novedad que vale
visualizarla, aunque sin atribuirle poderes mágicos.
Los denominados “neutrales” de la dirección del fútbol fueron
convocados a la residencia de Suárez y Reyes para conversar sobre
el destino del fútbol nacional con el Presidente de la República.
No es habitual que se den estos contactos, tantas veces reclamados
por la afición.
Muchas veces se ha dicho que el nuevo fútbol uruguayo debe surgir
desde la raíz, poniendo aparte la maraña de intereses que lo
rondan y lo enredan.
La inquietud gubernamental se centró en la creación de un grupo de
trabajo bipartito con la AUF, con la finalidad de levantar la
expresión social del deporte, afirmando los aspectos formativos,
técnicos, sanitarios, etc. a nivel de niños y jóvenes.
Como no podía estar ausente del diálogo, se habló de la pugna para
clasificar a Sud África 2010, de la alta competencia que debe
procurarse de las individualidades y de la jerarquización de la
selección, que carga con episodios de lamentables inconductas en
los campos de juego.
Asuntos importantes, si bien se miran. Asuntos nuevos para una AUF
siempre desfasada, que debe cambiar de rumbo.
Ha llegado la hora de regular los desequilibrios existentes y
lavarle la cara al fútbol uruguayo.
Para que nos podamos enorgullecer del pasado histórico y de lo que
ahora toca construir para reverdecer laureles. |