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APUROS EN EL F.M.I.
Con la finalidad de mejorarse posición antes sus acreedores de la
banca exterior Uruguay acaba de cancelar con el Fondo Monetario
Internacional (FMI) mil ochenta millones de dólares de un acuerdo
“stand by” que vencía en 2008.
La medida puede ser analizada desde el punto de vista de la
conveniencia financiera -defendida por el gobierno-, como desde el
ángulo de la de la estrategia de qué gastos atender con urgencia
con tal volumen de dinero.
Esta discusión se dio ya en Brasil y en Argentina cuando se
procedió a anticipar pagos.
Países de ingresos medios vienen tomando este camino -lo hizo
también Rusia-, con la finalidad de poder hacer su propia elección
en materia de políticas económicas.
Los préstamos orientados del FMI han condicionado las políticas de
los países usufructuarios, restringiendo su soberanía. Hay
abundantes antecedentes: no siempre los pueblos han sido los
beneficiarios.
Hay pérdida de confianza en el organismo crediticio internacional.
Ello ya está repercutiendo en su propia posición en el escenario
mundial y hasta en su presupuesto.
Lo adelantos de pagos privan al FMI de intereses en que basa sus
negocios.
No de los reclamos de hace unos meses en Singapur fue que debía
dar mayor voz a los países en desarrollo.
Algunas modificaciones apuntaron a contemplar a China, México,
Corea del Sur, Turquía, lo que encendió protestas de los países
menores, no atendidos en sus postulaciones.
En los últimos 25 años el FMI no contribuyó a aliviar la pobreza.
Sus consejos de liberalización, devaluación, quita de subsidios
estatales, desmantelamiento de servicios sociales, etc. fueron de
tal impacto en la Argentina, que están asociados al último gran
colapso que experimentó su economía y su sistema financiero.
En tanto los accionistas del Fondo de gran porte como los Estados
Unidos Japón y países europeos se preocupan por el giro de los
acontecimientos, los departamentos gerenciales procuran nuevas
ligaduras para que su influencia no decaiga en los países pobres.
Poco hay de nuevo, salvo la reticencia de más países a seguir al
pie de la letra los puntos de vista de la entidad multinacional.
Ello cuestiona al Fondo y lo puede llevar a más apuros. |