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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

“¡ME GUSTAN LOS ESTUDIANTES!”

En Centro Universitario Mercedes (CUM) fue fundado en 1945, siendo su primer presidente el estudiante fraybentino Julio César Ferrer Roverano.

Al no reconocérsele a lista José Pedro Varela el derecho al reparto proporcional para integrar los cargos directivos, en función a la fuerza de la agrupación, se planteó el cisma en la AEM, la asociación mercedaria.

En CUM, dando muestra de sus bríos, instaló su sede en un amplio local cedido por la familia de la Odontóloga Rivara en la intersección de Eusebio Jiménez esquina Sarandí, por frente a la Biblioteca Municipal Eusebio Jiménez. Desde allí inició un conjunto de singulares actividades gremiales, sociales, culturales, deportivas, que impactaron a la sociedad mercedaria.

Presentó conciertos de Hugo Balzo y Ruben Chelle y comenzó a editar con regularidad el periódico CUMBRES, en formato tabloide. En su edición  última defendió las banderas de la laicidad.

Fundó una estupenda biblioteca que engalanaba la sala de sesiones, constituida por un escritorio, anaqueles y unas veinte confortables butacas de mimbre de muy buena calidad.

En la sede existían un cuadrilátero para boxeo, bolsa y guantes para las prácticas. El instructor era el Sr. Mario Sosa, quien oficiaba como delegado del Boxing Club Palermo, entidad decana de la especialidad.

En otra repartición funcionaba un espacio con una mesa de ping-pong.

El CUM procuró su afiliación a la Federación de Estudiantes del Interior (FEI), acompañando siempre los paros por reivindicaciones presupuestales y acciones solidarias con la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), especialmente contra las represalias aplicadas por las dictaduras de la región contra estudiantes.

En el deporte fue el organizador del Campeonato Estudiantil de Fútbol del Litoral, el que pudo cumplirse en la Plaza Mateo Fines, denominada también Field Oficial. Hoy es asiento del segundo liceo de la ciudad en orden a su construcción.

En 1950 una delegación de cuarenta estudiantes cumistas asistió al campeonato que en el marco de las celebraciones de homenajes al centenario de la muerte de Artigas tuviera lugar en la ciudad norteña.

Los mercedarios no se alzaron  con la copa pero recibieron,  los más cálidos aplausos. Fue cuando en el salón de actos del liceo local entregaron simbólicamente un bolsita bordada con  tierra del lugar donde se emitiera el Grito de Asencio, episodio ligado a la insurrección oriental artiguista.

El comportamiento de la embajada mercedaria fue especialmente comunicado por el Liceo de Artigas al de Mercedes, evidenciándose las dotes de sociabilidad y cultura de la embajada cumista.

La afinidad por el deporte fue poco antes puesta de manifiesto por una abigarrada multitud de jóvenes ciclistas que, con máquinas de todas clases, cumplieron La Vuelta a la Estancia Los Morteros. Un pedalista distinguido por su garra y fuerza en  los sprinters fue el joven Fernando Fernández que llegó en los primeros puestos. Algunos de los organizadores optamos por viajar en el camión de los rezagados, desde el que asistíamos a quienes tenían dificultades.

La dinámica social encontró a los estudiantes liderados por el CUM adhiriendo a la huelga contra el proyecto de reforma constitucional que en 1951 lesionaba la autonomía de la enseñanza superior y afectaba la educación descentralizada.

La movilización  fue gremialmente exitosa en cuanto a su objetivo central, como por el apoyo recibido por las asambleas estudiantiles locales.

Resultaron algunas heridas por represalias diversas, que los estudiantes afectados asumieron con fortaleza de espíritu, ratificando la limpieza de su conducta.

Meses más tarde, nacía en Mercedes el primer embrión  o foco de la unidad obrero-estudiantil, con una mesa integrada por todos los sindicatos locales y el CUM.

Una historia juvenil hecha a puro fervor y dominada por un espíritu autónomo que no pedía consejos para opinar ni para crear y que siempre se miró en los mejores ejemplos para sentir la alegría de actuar  por el bien común

Por esto, por la canción y por mucho más: “¡Me gustan los estudiantes!”

Walter Celina - Octubre de 2006  waltercelina1@hotmail.com


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