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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

LA NECESIDAD DE EMPLEOS

La pobreza y la indigencia golpean la conciencia moral de los buenos orientales. Cuando una crisis tan profunda, como la del 2002, casi barrió las bases de sustentación Estado, el país tembló y el hacerlo cortó las ligaduras más finas y endebles del entramado social, con consecuencias que no terminan de reparase y que no son rápidas de subsanar.

Los salarios, últimamente han sido la fuente mayor de recuperación pero, pese a sus avances la pobreza y la indigencia permanecen con niveles altos.

Un informe al respecto, fue dado a conocer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en asociación el con Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Al 2001 los ingresos venían mostrando un marcado descenso respecto de valores de 1998.

El ingreso de los hogares cayó en 2001 y 2003, en medio de cuyo período reventó la crisis de 2002.

La tendencia a reverter los resultados negativos se ha operado con  lentitud y recién, al 2005 y 2006, parece consolidarse una tendencia de signo positivo. Aunque no espectacular.

Sobre una base 100, la evaluación del ingreso medio -medida convencional- se situaba en 86 para 2002, siendo de 74 para 2003, de 76 en 2004, de 78 en el primer semestre de 2005 y de 81 en el mismo lapso de 2006.

En el interior del país los guarismos fueron superiores a los de Montevideo (81, 77 y 92, respectivamente para las tres cifras últimas referidas).

Las pasividades fueron ayudadas en su recuperación por los ajustes salariales.

La pobreza estuvo en crecimiento hasta 2004, comenzando a descender, paulatinamente, a partir de 2005.

Sin embargo persisten los niveles de indigencia, siendo superiores a las anteriores a la debacle de 2002.

En resumen: la pobreza cae en el primer semestre de 2005 en línea con la mejora de los salarios y las políticas sociales transitorias destinadas a los menos pudientes.

Como dato accesorio cabe precisar que de los 173.000 desempleados del país, 164.050 se postularon como aspirantes a cargos de la Intendencia de Montevideo.

Para los trabajos de obreros se anotaron 45.126 braceros cuando aún restaban horas para el cierre del palazo. En Montevideo hay 724.526 individuos entre 18 y 35 años. A la convocatoria para llenar unos 500 cargos de administrativos se presentaron 113,957, esto es, un 30% de la franja etárea antes citada.

Los 164.056 candidatos aludidos más arriba son el 24 de la población econonómicamente activa, cifra muy dramática por cierto.

Las políticas productivas, la inserción en el mercado internacional, la captación  recursos, la capacitación empresarial y el más urgente apoyo a la educación, podrán revertir con eficacia los efectos generados por la última convulsión económico-financiara y el subdesarrollo. 

Walter Celina - Noviembre de 2006  waltercelina1@hotmail.com


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