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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

ENTRE LA “F” Y LA “Z”

CON LA VIGA EN LOS OJOS

El Poder Judicial uruguayo tiene mucho de paquidermo. Sus decisiones a veces sorprenden. No gusta que lo expongan a la crítica, aunque esto no le es una característica propia o particular.

Como todo animal grande y pesado, arrastra sus volúmenes con muchas dificultades. No es ágil y está como en el ostracismo. Pero vive y lucha. Y sufre presiones.

  ¿De quiénes?  ¿Cuándo? ¿Cómo? Su presidente lo admitió en reciente reportaje, mas al instante de revelar algo, evitó la respuesta periodística. Por no pertinente o impertinente, ahora dicho con más propiedad que cuando manejara los términos el Sr. Nin Novoa, Vicepresidente de la República.

 Este prolegómeno viene a cuestión porque, si el Presidente de la Corporación Judicial no gustó de unas expresiones acaloradas del Director de la Dirección General Impositiva, dirigidas al Juez Dr. Pablo Eguren, tampoco fueron del agrado del Senador Enrique Rubio (Vertiente – FA). Este manejó hasta el pedido de renuncia a Eduardo Zaidensztat.

En el Uruguay hacía años que no aparecía un funcionario de las características de éste, quien conduce sin concesiones la operativa del organismo especializado en la recaudación de los impuestos vigentes.

Defraudaciones fiscales y clausuras fueron decretadas para una sucesión de comercios, entre ellos Tienda Inglesa.

Ahora, la Justicia debió examinar los expedientes relativos a la cadena La Pasiva. Entre julio del 2000 y setiembre de 2003 la defraudación ascendió a los 4 millones 682.000 dólares, los que con multas, recargos e intereses de mora trepan a 53 millones 3222.893 de dólares.

La Fiscal Mónica Ferro entendió que la resolución del Juez Eguren  alteró sus apreciaciones, cuando decretó el procesamiento sin prisión, apenas obligando a los socios de la red restorantil a cumplir “tareas comunitarias”, en un tiempo dado.

El jerarca de la DGI, apreciando la levedad de la resolución, la condenó apasionadamente al sostener que si los demás magistrados actuaran como el del caso “viviríamos en una república bananera”. Sentenció que con “un juez así ninguna sociedad puede funcionar”.

Juicio contundente, que hizo fruncir el ceño al Presidente del Poder Judicial, Dr. Hipólito Rodríguez Caorsi, y movió más de un moño en la Asociación de Magistrados.

Simultáneamente, fue recordado en medios de prensa que el Secretario de la Presidencia de la República, el penalista Dr. Gonzalo Fernández               -hombre fuerte y primer ministro sin cartera del Presidente Dr. Tabaré Vázquez- encabeza el buffet de profesionales que ejerce la defensa de la empresa  defraudadora... ¡Y no se le pide la renuncia!

¿No existe incompatibilidad para el ejercicio de su actividad “liberal” y un empleo, nada menos que en la cabecera del Poder Ejecutivo?

La ética dice que sí, aunque la legislación esté omisa. Pero el secretario está impasible.

En tanto, el Senador Rubio que critica a “Z”, no lo hace con “F”. Con la viga en los ojos, levanta la mirada hacia el cielo, cobrándole la cuenta a “Z”.

¡Vaya la moralina del cambio!

Walter Celina - Mayo de 2006  waltercelina@hotmail.com


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