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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

ROSSI JUNG TRAS UN NOMBRE LEGENDARIO

EL BARÓN DE BARRA DO CHUÍ

La tradición cultural de Barra do Chuí -el espacio territorial brasileño junto al arroyo de este nombre- viene desde lejos. El verano de 2006 ha estado jalonado por diversos sucesos.  

Hablar de la presentación  de libros del escritor portoalegrense Roberto Rossi Jung sirve, en esta oportunidad, para señalar las contribuciones del Museo-Atelier del artista Hamilton Coelho, del Hotel “Atlántico” y del Club “Beira Mar”, en los que el autor de “El Barón de Barra do Chuí” conferenció, dialogó coloquialmente y autografió ejemplares.

¿QUIÉN ES QUIÉN?

Para “comenzar por el principio”, como gusta decir Rossi Jung, cabe establecer que cuenta en su haber varias obras de ambiente histórico y ha ejercido la carrera periodística.

Anota en la dedicatoria de su trabajo -con orgullo legítimo- que fue mandadero de Érico Veríssimo, en la Editora Globo, por los años 1953. De ahí, tal vez, partan  algunas enseñanzas esclarecedoras para el despertar de una vocación consagratoria.

José Vítor Centeno Rodrígues se admira de cuánto conoce su amigo Roberto. Sin duda, con esa llave maestra, ha penetrado en los secretos de la Barra Brasileña.

Y lo explica fácilmente. Cuenta que al entrar en la residencia del autor lo ha sorprendido una biblioteca variada y kilométrica.

DESCUBRIENDO LA LEYENDA

Carmelina Donato Castro, hija de Ida Castro, conocida plástica vitoriense, fue quien primero le citó al personaje central, cuyos perfiles acuña el libro.

Hacía poco había fallecido Antônio Trinta -Antonio Treinta-, hijo de Joca “Documento” Pereira, Barón de Barra do Chuí. Aquel, así era llamado por ocupar el número 30 de la descendencia de éste.

¿Lo que vendrá será una historia personal? Sin duda. Más no sólo eso, sino muchísimo más.

Roberto Rossi Jung se afilia al aserto de Thomas Mann en cuanto entiende que “sólo los detalles son interesantes”. Para ello en su elaboración acude a un modo narrativo en que condensa testimonios claves. Entre otros, de un nieto, una bisnieta y un tataranieto del mítico Pereira. Se trata de Egidio, de 83 años; de Maria Luiza, de 69 y de Luiz Angelo, de 27. Con oficio decanta la sustancia de que se vale la memoria social.

El empaste final no puede resultar más atractivo. A lo singular y a lo lugareño -pocas veces divulgado-, el escritor le aporta contextos históricos y regionales. Logra así, un clima rico y erudito.

Como lo destaca el autor, han apoyado su investigación a más del citado Centeno Rodrigues, el profesor Homero Suaya Vasques y el historiador Anselmo Francisco Amaral -vinculados a la poética- y el abogado Álvaro Donato Castro, afín a la música.

UN TÍTULO DIFERENTE

En la tradición luso-brasileña -a diferencia de la uruguaya- existían los títulos nobiliarios. De este carácter eran las denominaciones de “barón”

En 1889 Don Pedro II ofrece a Gumersindo Saraiva (Saravia) -el hermano de Aparicio- declararlo Barão de Santa Vitória do Palmar, nominación que no aceptaría.

La historia de João Pedro Pereira es bien distinta. Él ha de recibir su título “post  mortem”. Por la cualidad de simple ciudadano, de trabajador austero, de hombre emprendedor y generoso. El reconocimiento no parte de autoridad alguna. Surge de una preeminencia muy local.

EL HAZANOSO JOCA “DOCUMENTO”

Joca “Documento” Pereira aparece casi como un héroe de una epopeya civilizadora, como un constructor de nacionalidad en el confín sureste de Brasil.

Para Rossi Jung fue precisamente en este lugar “yermo y perdido” y punto de “una emergente nación en crecimiento” que el protagonista escogió para realizar su gran tarea. Fue en años premiosos y duros. La formación comunitaria de Barra do Chuí balbucearía  a partir de él. No antes.

Fue en una “época sin rutas, en que las distancias la mayoría de las veces eran indicadas con un suspiro acompañado con un movimiento de labios” y “los lugares informados apenas por un brazo extendido, indicando para el buen entendedor, para adelante, para atrás, para un lado o para otro”.

Joca “Documento”, Juan Pedro Pereira -en español-, es el actor por excelencia de la Barra Brasileña en un tiempo dado. Rossi Jung ayuda a interpretar cómo era tal período, cuando “viajar por el Brasil y principalmente por la olvidada y abandonada región sur”, en que  “más que una aventura era una heroica travesía por lugares inciertos, no conocidos, “nunca dantes navegados”.

EN EL TÚNEL DEL TIEMPO

Al relato de vida y costumbres se engarzan los acontecimientos de un país que se organiza. Entrando por este túnel es posible saber de qué se conversa y cuáles son los entretenimientos preferidos.

En los recreos “la taba” es reina, lo mismo que el truco, animado por coplas que se transcriben. Modalidades, en fin, que con afán sempiterno vuelan hasta nosotros, quedando prendidas en el alma “gaúcha” y en la paisana oriental.

Existe el registro del acto político-administrativo de fijación de los marcos y puede sentirse como se va constituyendo la línea que une dos pueblos y separa dos estados amigos: Brasil y Uruguay. Todavía no han llegado las poesías y los tangos de los atardeceres y las noches de farol. Pero la guitarra deja sentir sus latidos.

 APROXIMACIÓN AL MUNDO DESDE UN PARAISO

En esta lejanía -tan nuestra- los hechos que van conmoviendo al mundo tocan a los Pereira y a sus amistades. Alguien cita la estremecedora afirmación “si vis pacem, para belum” (si quieres la paz, prepárate para la guerra). Cae como una sombra sobre el escenario del arroyo, dominador de la comarca. Aquí, la entonces el agua cristalina y el aire reparador en los días de sol quemante, querían negar el absurdo de las fábricas del horror.

Sobre una loma y avistando el océano -sobre la actual Rua Tramandaí-, se iergue Joca “Documento” Pereira. Sus sueños no son antihumanos. Va cediendo sus tierras en  lotes a familiares o vendiéndolos a particulares. Él pone a rodar la urbanización.

Anota Roberto Rossi Jung la particularidad que lo distingue: “Era un hombre de palabra, para quien un pelo de su bigote valía más que cualquier documento.” La palabra empeñada es ley que no se altera. Abreva en la “bonafide” (buena fe), enseñada desde el derecho románico.

CONCLUSIÓN

El relato novelado de Roberto Rossi Jung es de una extensión  que se absorbe con total facilidad. Viene con el don de la amenidad y del conocimiento sólido. Con el saber de quien hace de la escritura una paleta caleidoscópica. Su libro es un aporte necesario para conocer un tiempo y un lugar con sus centros y nombres reales.

Ha explorado el árbol genealógico de los Pereira y, entre muchos, ha hecho desfilar al Presidente Getúlio Dornelles Vargas, al militar José Bernardino de Souza Castro, Prefecto vitoriense,  no faltando la figura del gran republicano “gaúcho” Bento Gonçalves da Silva.

Es la vida cotidiana la que abastece la historia real, con su gama de relieves. Como en toda historia contada “O Barão da Barra do Chuí” recapitula sobre sucesos que no nos son ajenos y que nos pueden resultar queridos.

Nuestro escritor los ha liberado de su encierro para que sigan campeando por un espacio envidiable: el de Barra do Chuí.

El libro es altamente recomendable y ha de formar parte del acervo bibliográfico con que puede reconocerse la identidad sureña de Brasil. A la que tantos uruguayos somos afectos.

FICHA TÉCNICA

Título: “O Barão da Barra do Chuí” - Autor: Roberto Rossi Jung - Contacto: robertojung@via-rs-net - Idioma portugués - 196 páginas - Revisión: Carmelina Donato Castro - Editor: Martins Livreiro. Porto Alegre - Impresión: Datacerta, idem - Precio: R 30,00.-

Walter Celina - Febrero de 2006  waltercelina@hotmail.com


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