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EL
“EDUCAR, EDUCAR, SIEMPRE EDUCAR” DE JOSÉ PEDRO VARELA
José Pedro Varela estuvo muy distante del tiempo de los
vertiginosos procesos de generación de conocimientos, por lo que
extrapolar sus conceptos sería un acto inicuo, equivalente a una
falsificación.
Sin embargo, previó de modo magistral, el poder de la educación en
la construcción de una sociedad libre, democrática, potenciadora
de cada individuo.
En el frontispicio de su concepción está la afirmación con que
titulo esta nota.
En sus viajes se percató del rol de la enseñanza como motor
transformador de la sociedad. Y fue bien claro: sin educación lo
que triunfa es el despotismo, caducan los derechos del ciudadano y
la noción de república es una mueca sobre el papel de la
constitución.
Koichiro Matsuura, director general de la UNESCO (Naciones Unidas
para la Educación la Ciencia y la Cultura), se ha referido a como
debiere aprovecharse el conocimiento actual, en beneficio de
estructuras sin exclusiones, en que los derechos fundamentales
estén posibilitados.
“El aprovechamiento compartido del conocimiento no debe limitarse
a la creación de nuevos conocimientos, la promoción de
conocimientos del dominio público o la reducción de la “brecha
cognitiva”,
ha manifestado. Y, seguidamente ha subrayado que “ha de suponer
un acceso universal al conocimiento, así como una participación
activa de todos. Por tanto, será la clave de las democracias de
mañana, que han de basarse en un espacio público de nuevo tipo en
el que tendrán lugar los verdaderos encuentros y debates con una
participación de la sociedad civil, permitiendo tratar así los
problemas de la sociedad con una óptica prospectiva”.
Anota, asimismo, que “es evidente que el aprovechamiento
compartido del conocimiento tropieza con obstáculos”.
No se trata de las disputas menores, sino de los frenos que las
multinacionales oponen a las posibilidades de difundir, de ampliar
y de compartir. Y de los regímenes jurídicos de que se
valen para hacer prevalecer su poder en los tratados que acuerdan
con los gobiernos y entre las propias empresas.
Tal la dimensión del problema.
Uruguay hace muy bien en debatir sobre su sistema educativo.
Decirlo implica no sólo saber cómo hacer ciertas cosas mejor.
Supone también decidir en qué dirección se aplican los recursos
económicos para que los beneficios lleguen a los más. Como lo
quería José Pedro Varela. |