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LAS PEQUEÑAS GRANDES COSAS
Hace ya unos cuantos años, leyendo un discurso célebre, encontré
una frase que me llamó mi atención. Refería a aquellas decisiones
que, aunque pequeñas, hacen a la suerte de los grandes asuntos.
Siempre he pensado -al menos desde que soy un vecino más en la
frontera atlántica brasileño-uruguaya-, que esta zona
intermunicipal precisa desarrollar proyectos conjuntos, tanto como
propios.
Los bienes de la cultura y del trabajo, por los que tantas
personas se movilizan a diario, suponen, efectivamente, esfuerzos
sostenidos. Ambos factores son verdaderas palancas de desarrollo.
No hay duda que hacen al turismo, la agropecuaria, a las ramas
de la industria y del comercio.
El potencial regional está subutilizado. Sería bueno salir a
buscar la venida de emprendimientos e ir formando capacidades de
gerenciamiento, modernizadoras de muchos negocios importantes.
Existe un campo inmenso para explorar actividades. Y es posible
desenvolverlas, con beneficios recíprocos y compartidos entre los
agentes empresariales, las comunas, los ministerios y la sociedad.
El individualismo, a veces concentrado de algunos actores, permite
que sólo se vea el árbol y no el bosque.
¿Por qué no, entonces, pensar más en conjunto? ¿Cuáles son las
barreras? ¿Cómo abatirlas?
Nadie impide abrir cabezas y horizontes. Sólo la inercia.
Hablo en un plano de generalidad, como para provocar respuestas.
Empresarios, políticos y otros actores están llamados a ofrecer el
aporte de ideas, como de proyectos a examinar. La sociedad espera
que puedan sustanciarse iniciativas innovadoras, impulsoras y
reparadoras de un tejido social que en partes desfallece.
Vuelvo, ahora, al inicio de estas consideraciones. A las acciones
pequeñas, a las que generan un ánimo de comprensión propicio para
otras mayores, se hagan en tal o cual punto fronterizo o se
realicen de manera integrada.
Días atrás, el Municipio de Chuí, Brasil, prestó su concurso para
determinadas labores en el Hogar de Ancianos del Chuy, Uruguay.
La noticia quedó casi perdida en un rincón del informativo.
Siempre hay hechos que sobresalen, por la forma casi espectacular
en que estallan hacia la opinión pública, aplastando informaciones
como la citada.
Sin embargo ¡qué hermoso gesto de solidaridad!
Quienes lo protagonizaron sintieron que podían ser útiles a
sus convecinos y ofrecieron una ayuda generosa,
sirviendo para contribuir a quienes, acaso sólo podrían
retribuirlos con una sonrisa cálida, expresión de un afecto
infinito.
No dudo en considerar que esta es una de aquellas pequeñas cosas
que hacen a una gran causa.
La comprensión, la amistad, el buen sentir, van poniendo cimientos
para las empresas que esperan.
Y forjan lazos de unión indestructible entre pueblos hermanos. |