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COMUNICACIÓN, CONOCIMIENTO, CAMBIO
“La comunicación se ubica en el corazón del desarrollo
sustentable”
acaba de sostener Jacques Diouf, Director de la Organización de
las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Se hace inevitable decir que la afirmación tiene una relación muy
directa con la prensa -en sentido genérico- y, más especial, con
la educación.
En las denominadas “sociedades en red” la creatividad y las
posibilidades de aprovechamiento compartido se multiplican, a la
vez que bajan considerablemente los costos y aparecen nuevas
formas de organización productiva.
Ha llegado el momento de compartir los nuevos conocimientos y la
información a través del diálogo social y de las políticas que la
sociedad civil aspira a poner en práctica. Al menos en los estados
con mayor definición democrática y organización de la ciudadanía.
La base está en construir espacios de diálogo dentro de cada país
y en la comunidad internacional utilizando las últimas
herramientas.
Según Diouf “en los últimos diez años se ha materializado un
crecimiento económico de más de 2 billones de dólares en términos
de bienes y servicios”.
No obstante, hay que prevenir que el 80% del Producto Bruto Global
pertenece a 1.000 millones de individuos del mundo desarrollado,
mientras que el 20% restante se reparte entre 5.000 millones de
habitantes.
Manifiesta bien el Director de la FAO que “al ritmo al que
están avanzando las nuevas fronteras también aumentan los riesgos
que se amplíe la brecha entre aquellos que tienen acceso a las
nuevas tecnologías de la comunicación y los mil millones de
personas que no lo tienen y, por este motivo, que siga creciendo
la distancia que separa a ricos de pobres”.
Subraya que cuando los gobiernos comiencen a dialogar más con los
ciudadanos sobre desarrollo, entonces se podrá pensar que el mundo
cambiará más rápido de lo que pensamos.
A su juicio, se trata no sólo de que los gobiernos hablen con los
ciudadanos -lo que en sí es una responsabilidad importante-, sino
de la necesidad de hacer horizontal el intercambio, lo que
permitirá escuchar mejor a la gente. Y anota: “Esto presupone
que todos los miembros de la sociedad tienen voz y no solamente
los encumbrados y poderosos”.
En el reciente foro de Roma, promovido entre otras entidades por
la FAO, se estimó que para hacer efectivo el diálogo social, la
nueva comunicación es un instrumento vital para promover el
desarrollo. No es sólo un medio de difusión.
La gravitación de la comunicación moderna, bajo los nuevos
parámetros, es importante para la gobernabilidad, la
transparencia, la moral pública y el acceso mismo a la
información.
Todo esto está hablando claro del papel de los medios
independientes que abogan por la expansión de la educación,
facilitan los procesos de debate y ponen nuevas ideas en marcha.
Como afirmara Koichiro Matsuura, Director General de la UNESCO,
“al ser el conocimiento un bien público al que todos deben de
tener acceso, una sociedad basada en el tendría que ser una
sociedad sin excluidos”.
El camino puede ser largo, por lo que todos los esfuerzos hay que
hacerlos desde ahora, con amplitud. |