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CAMACUÁ Y RECONQUISTA
En la intersección de las calles mencionadas en el título, en
Montevideo, se levanta la sede de la Asociación de Empleados
Bancarios del Uruguay, una entidad emblemática del sindicalismo
nacional.
No he de referirme a este gremio, ni al alarde arquitectónico de
la confortable sede, orientada con sus ojos al mar y hacia un
barrio de antiguas construcciones y edificios que se estiran
buscando el cielo.
Por allí late el corazón financiero del Uruguay que, aunque sea
pequeño, lo tiene.
A través de los años me he honrado con la amistad de dirigentes
de esta institución profesional, abierta al palpitar del país
contemporáneo y bastión de la libertad en el tiempo del
acallamiento de la democracia.
De cada una de estas cosas podría hablar, más preferiré que dos
apreciados amigos sean los que ocupen este espacio, para difundir
sus comentarios.
Manuel Méndez -directivo de la Asociación de la Prensa Uruguaya-
conduce el programa radial capitalino “Camacuá
y Reconquista”,
destinado a divulgar las temáticas que importan al sector laboral
que opera en el área financiera. Jorge Molinari es delegado de los
bancarios jubilados en el seno de la Caja Bancaria.
La crisis que sacudió a la banca en 2002 puso al rojo vivo los
problemas de autosustentación del organismo de previsión social
autónomo. Por estos días, nuevas circunstancias han surgido en el
horizonte, reactualizando preocupaciones.
A continuación los lectores podrán examinar el intercambio de
opiniones -recogidas parcialmente y en forma libre-, de la
audición del 21 de enero pasado. ¿Cuáles son los caminos? ¿Cuáles
las soluciones? ¿Cómo no hacer retroceder los derechos
conquistados por generaciones de trabajadores?
Las eventuales opciones importan al personal de este gremio, por
cierto. Pero, tratándose de cuestiones de la seguridad social, es
toda la sociedad la que debiere tomar parte del análisis. No es
sólo un problema de un núcleo laboral, ni privativo del gobierno.
Es una cuestión de orientación general de la política en la
materia y del modo de poner o ubicar las cargas sobre los hombros
de la gente. De la que trabaja en distintos niveles, por un lado
y, por otro, de quienes reciben los beneficios en la
intermediación en la economía globalizada.
-Periodista Manuel Méndez: Los temas a desarrollar hoy son
seguridad social e impuestos.
-Director de la Caja Bancaria Jorge Molinari
(por el sector de los jubilados bancarios): Estos temas están
íntimamente ligados al resto de la realidad nacional,
latinoamericana y mundial. Hoy aquí estamos conjuntando dos
elementos esenciales, por un lado la previsión social y por otro
el sistema fiscal, el sistema impositivo. La seguridad social
tiene un breve espacio en la historia de la humanidad. La
seguridad social, la previsión social nace a fines del siglo XIX.
El sistema impositivo no. El sistema impositivo nace prácticamente
con la sociedad de clases, cuando alguien impone a otro un
servicio, y se desarrolla con distintas variantes en la historia
de la humanidad. Basta recordar que uno de los capítulos del
cristianismo que está en la base de nuestra formación cultural es
el diezmo, y no solamente el diezmo sino también el jubileo que
significa que cada 50 años se redistribuyen todas las riquezas y
se parte de los mismos niveles. Estamos lejos de eso, eran otros
tiempos y la humanidad ha cambiado sensiblemente. Pero en todo ese
proceso que dio base a una formación cultural, histórica,
económica, política, surgen hechos de gran trascendencia como la
revolución industrial de fines del siglo XIX y principios del XX,
que da nacimiento por la oposición violenta de ciertos sectores
sociales a una respuesta que es la seguridad social, la previsión
social. No vamos a hacer esa historia aunque sería interesante
tomar elementos más concretos. Luego de la revolución industrial
hubo dos tipos de respuesta. Una fue la revolución social y el
nacimiento del Estado soviético, de la URSS, con una nueva
organización estatal. La otra, el proceso de surgimiento de la
seguridad social que tuvo fundamentalmente origen en Alemania,
pero que se desarrolló en varios lugares del mundo. Y eso dio
nacimiento a este sistema impositivo que se extiende hasta el día
de hoy en el mundo, y que entró en una crisis probablemente
terminal.
Al desarrollarse las multinacionales y romperse las barreras
nacionales la seguridad social, va cayendo inexorablemente.
Nuestra Caja Bancaria es hija de aquel proceso de fines del siglo
XIX y principios del XX. La Caja Bancaria nace en 1925 como uno de
los fenómenos más importantes de aquella época que evidentemente
ha entrado en crisis.
El gobierno uruguayo ha adoptado una medida revolucionaria que no
ha sido notada ni por la prensa, ni por los partidos políticos. Ha
puesto a discusión una reforma fiscal más de un año antes de su
aplicación. Y, llama poderosamente la atención, que nadie opine
sobre esa reforma. ¿Es que acá no hay diferencias políticas, no
hay análisis para hacer?
Acá hay un retraso tremendo, brutal en relación con las
necesidades que la sociedad tiene. Y uno podría decir que no hay
respuestas, preguntarse qué otras alternativas hay. Y acá empieza
la discusión.
MM – El tema de los programas.
JM - El tema de los programas y qué hacer concretamente.
Nosotros tuvimos oportunidad de participar de un evento organizado
por el Instituto Cuesta Duarte a fines de 2005 presentado por el
compañero Juan José Ramos. En este evento participó el economista
Rodrigo Arín quien hizo un estudio en base a la propuesta de
reforma fiscal presentada por el equipo del Ministerio de Economía
y Finanzas (MEF). En esa oportunidad estuvo presente y participó
del debate el subsecretario del MEF, el economista Mario Bergara,
compañero bancario afiliado al sindicato bancario, y estuvo
presente, aunque no participó del debate, el economista Fernando
Lorenzo. En esa oportunidad se presentaron una serie de
formulaciones que ha venido haciendo el Cuesta Duarte y sobre la
base de esos planteos giró la conversación.
El subsecretario del MEF mostró una actitud muy flexible. E
incluso ante la pregunta del presidente de la Mesa Representativa
de COFAC, Roberto Bleda, sobre la posición del Poder Ejecutivo
respecto de la bancarización, Mario Bergara dio una respuesta muy
clara a su favor. Sostuvo que el Poder Ejecutivo lo considera un
instrumento muy positivo y que está dispuesto a contemplar todos
los planteos en ese sentido, dentro de su filosofía.
Nosotros no participamos del debate, solamente lo presenciamos.
Esto obedece a una razón muy sencilla: la propuesta surgió del
Instituto “Cuesta-Duarte”. Nosotros tenemos un planteo
filosóficamente diferente al del MEF, pero queremos debatirlo.
¿Por qué diferente? El MEF tiene como criterio de partida una
reforma que ellos llaman reforma dual. Nosotros creemos que hay
que operar una reforma mucho más de fondo. Aunque estamos
dispuestos a analizar si esa reforma de fondo es necesario hacerla
ahora o hay que plantearse otros marcos. Esta reforma de fondo
tiene como fundamento esencial el impuesto a las transacciones
financieras. Entendemos que actualmente en el mundo existe una
concentración de capitales y una especulación tal, que hay que
apuntar directamente a eso. Aunque admitimos que en este momento
no se pueda hacer, porque se necesitan acuerdos y una discusión
mucho más profunda del tema. Esto es admisible y lógico, pero hay
que caminar en ese sentido.
De todas formas, aquí hay una serie de hechos de una enorme
brutalidad. Como comentábamos en la audición anterior, cuando
vamos y hacemos un surtido en el supermercado, pagamos 1000 pesos
y 250 van para el Estado, van para Rentas Generales. De esos 250
pesos, el 40% va para el BPS, para seguridad social. ¿Y eso quién
lo paga? ¿Lo pagan los grandes agentes financieros que operan en
las zonas francas y en volúmenes millonarios en dólares? No, lo
paga el ciudadano común, el que no lo puede pagar, el que consume.
Incluso lo paga aquel que está dentro de los planes del Ministerio
de Desarrollo Social, porque tiene que pagar el IVA.
Es decir, acá hay un contrasentido. Ahora, ¿cómo cambiar esa rueda
si el mundo está organizado y está siendo llevado hacia un planteo
que no es beneficioso para la gente?
En esa situación están absolutamente todos los países y, lo que
llama poderosamente la atención, también está Estados Unidos que
en este último período muestra síntomas graves de alteraciones
económicas muy importantes. El déficit de la balanza comercial y
el déficit fiscal siguen siendo impresionantes en Estados Unidos,
que muestra además una fractura social muy grave. Esto lo estamos
viendo prácticamente en todo el mundo. Las urgencias de ellos no
son las nuestras y esto es importante. Las urgencias nuestras son
tremendamente graves. ¿Por qué graves? Porque el niño que hoy no
recibió las proteínas que necesita ya no las va a recibir, ya no
se va a recuperar. Quiere decir que la miseria engendra la miseria
y este problema es un problema cardinal para la sociedad. Se da un
fenómeno de selección natural que consiste en que los más
poderosos van quedándose con el dominio del mundo, mientras los
sectores más empobrecidos van quedando a la vera del camino y sin
recursos para restablecerse y recuperarse. Ahora, eso no evita la
crisis. Entonces hay que prepararse para esa crisis, para los
nubarrones que se ven en todo el mundo. Crisis que el propio
sistema sigue creando, ya que como dice el Presidente del Pit-Cnt.,
José D’Elía, el capitalismo es un generador de crisis. No hay
capitalismo sin crisis. En consecuencia, la preparación, el
programa para eso supone una discusión mucho más profunda.
¿Por qué decimos nosotros que hay atraso? Porque no se discute. El
parlamento uruguayo discutió la operación Unitas, si se mandaba un
barco o no. ¿No es acaso más importante el sistema fiscal? No
estoy entrando en la discusión partidaria de si hay que votar o no
el envío a la operación Unitas, pero ¿no es mucho más importante
para la vida del país, de América, y para el mundo, la discusión
del sistema fiscal? ¿Es que no es necesario discutir el sistema
fiscal hoy cuando las grandes concentraciones de dinero se siguen
produciendo a una velocidad enorme?
MM – Y especulativo.
JM – Especulativo y con grandes nubarrones de crisis. Ahora, lo de
la Caja Bancaria es relativamente sencillo. Con disponer de unos
millones de dólares la Caja tira, pero no tira el país, no tira la
previsión social, no tira el equilibrio que la sociedad necesita.
Y para nosotros que estamos dispuestos a que haya soluciones para
la Caja Bancaria hoy sigue siendo un misterio el informe del
doctor Rodolfo Saldain y, sobre que plantearon los bancos privados
no tenemos noticias. Es cierto que el Consejo Honorario de la Caja
está en período de licencia, que la semana que viene se
restablece la actividad y que probablemente tengamos noticias.
Pero, hasta el momento, no sabemos cuáles son las respuestas
frente a estos problemas que evidentemente son problemas que deben
preocuparnos. Y aquí el rol de los compañeros es insustituible.
Dijimos en la revista de diciembre que necesitamos agitadores,
reproduciendo aquellas famosas palabras de Don José Batlle y
Ordóñez cuando desde el diario “El Día” llamaba a estimular la
agitación de los problemas políticos y sociales. Necesitamos
agitadores que discutan en serio los problemas más importantes de
la gente, no los problemas laterales o secundarios sino los
problemas esenciales de la economía.
Hay que aprovechar, además, que el gobierno de la República tiene
un equipo joven, un equipo sensible a los planteos como es el del
MEF, que es un equipo que está trabajando. Tenemos enfoques
diferentes pero tenemos que respetar que ahí hay compañeros, hay
economistas con deseos de trabajar y de profundizar. Seguramente
nos vamos a enfrentar con posiciones diferentes, pero estamos
absolutamente claros de que nosotros tenemos cosas para decir y en
el marco de la discusión civilizada y profunda de los temas vamos
a ir aportando más elementos para que se conozca en profundidad
nuestra posición, qué es lo que queremos y hacia donde vamos.
MM – Gracias por las consideraciones vertidas.. |